Piragüismo

«Lo que manda es la cabeza y la ilusión»

El piragüista Saúl Craviotto se prepara en el pantalán del embalse de Trasona para salir a entrenarse. / MARIETA

El equipo reproducirá en Valencia las condiciones con las que se encontrará en el canal de competición de agua salada nipón | La K-4 liderada por Craviotto comienza su preparación para los Juegos de Tokio 2020 en el embalse de Trasona

EDUARDO ALONSOTRASONA.

Dicen los que saben de esto que la embarcación de K-4 es algo así como un matrimonio bien avenido. Un engranaje afinado. Un reloj suizo. Tic, tac. La especialidad más técnica del piragüismo. Saúl Craviotto, el timonel, la experiencia, situado el primero de la embarcación. Detrás, Carlos Arévalo, competidor de K-1 200 que ha cubierto la salida apresurada de Cristian Toro. Y las dos últimas posiciones para Marcus Cooper y Rodrigo Germade, al que un proceso gripal le impidió ayer salir al agua. No obstante, los piragüistas, aunque formen una embarcación de equipo, suelen entrenarse cada uno en su piragua. Los ajustes llegarán más tarde en la embarcación de cuatro.

El Centro de Tecnificación Deportiva de Trasona no es, precisamente, un ir y venir de personas. Al contrario. Muchos no tienen aún claro lo que se 'cuece' en el embalse ubicado en el municipio de Corvera. Algunos ni siquiera conocen su existencia. Desde la autopista 'Y' hay que tomar la salida del Centro Comercial Parque Astur, rodear uno de los aparcamientos de la instalación y llegar a una glorieta en la que un indicador señala ya la dirección. Tras unos dos kilómetros por una carretera que se hace, metro a metro, cada vez más estrecha y después de dejar un campo de tiro en la margen derecha, aparece la silueta de la torre de una instalación única.

El K-4 español subcampeón mundial de 2019, liderado por el campeón olímpico Saúl Craviotto, echó a andar ayer en un día plomizo propio de esta estación, pero poco habitual en estas últimas semanas, en las instalaciones del embalse de Trasona, la base del equipo del K-4 500 metros. Aquí se entrenarán en jornadas maratonianas muchos días.

Después de ganar casi todo a base de arrasar con lo establecido anteriormente, con un palmarés inigualable, Saúl Craviotto ha decidido seguir conquistando más retos. «Empezamos con ganas e ilusión este último año del ciclo olímpico, con los Juegos ya a la vista», señala el piragüista, quien no piensa en parar: «El físico se mantiene y los tiempos me dicen que estoy bien. Lo que manda es la cabeza y la ilusión. Iré año a año y a los mejor me planto en París 2024», afirma.

De momento, por delante, meses para preparar su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, con el aval del reciente subcampeonato del mundo. La respuesta ha sido buena, mejor de lo esperado. Orgullo de su entrenador, el luanquín Miguel García, el responsable del grupo de palistas que trabaja en Trasona (en el que también se encuentran el asturiano Juan Oriyés, el madrileño Enrique Adan y los hermanos zamoranos Daniel y Marcos Abad). El 'alquimista' de esta fórmula de éxito que comenzó este año con dudas y mucha presión, ahora totalmente disipadas. «Necesitaban unas vacaciones, sobre todo a nivel mental, pero el resultado ha sido un éxito de todo el piragüismo español», dice el técnico.

Estos son días de primeras sesiones, de tomas de contacto, de analíticas, de reconocimientos médicos... En definitiva, de la puesta a punto de una máquina detenida unos pocos días. En la mente ya se agita el reto olímpico y el reto de competir en unas instalaciones olímpicas «impresionantes», en palabras de Miguel García. Lo sabe de primera mano tras viajar al país nipón. Un canal cerrado en la bahía de Tokio que presenta una particularidad: es de agua salada.

«Lo que hay que hacer en centrar el tiro. Será la primera vez que competiremos en agua salada. Hay que practicar en las condiciones que nos vamos a jugar el pellejo en Tokio», explica Saúl Craviotto. «Teníamos la idea de que sería una agua más dura, pero, probándola y hablando con clubes de Galicia y País Vasco que entrenan habitualmente en estas condiciones, llegamos a la conclusión que la dura es la de los embalses. Pero esta, en cualquier caso, genera unas condiciones diferentes de paleo, un tacto diferente», advierte el técnico.

Por eso, entre el 20 y el 30 de este mes, el equipo hará el petate en dirección a Valencia. Allí, en el canal que se utilizó años atrás para la salida de la Copa América de vela, trabajarán en unas condiciones similares a las que se encontrarán en Tokio. Después, en noviembre, diciembre, enero y febrero, será el turno de dar un paso más en la preparación. Y en esta ocasión el escenario elegido será Sevilla. Pero la última parte de la temporada, a partir de marzo, les devolverá de nuevo a Trasona.

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