Golpe de realidad para Alonso

Fernando Alonso, en el garaje de McLaren. /
Fernando Alonso, en el garaje de McLaren.

El sueño de puntuar en Shanghái se rompe para Alonso, que vuelve a pelear desde los puestos del fondo de la parrilla.

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROmadrid

Fernando Alonso acabó el viernes mucho más cerca de lo que esperaba. En un circuito como China, con dos largas rectas donde la potencia es fundamental y donde el acelerador se aprieta a fondo durante el 55% de cada vuelta, el McLaren Honda, en pañales, sufre. Sin embargo, después de los libres del viernes, Alonso estaba mucho más cerca del décimo puesto que del vigésimo. Obviamente, las sensaciones fueron muy positivas para el español, se pensaba que el sábado se iba a repetir una actuación similar o, al menos, que la caída no iba a ser tan fuerte. Craso error.

El sábado a primera hora, en los terceros entrenamientos libres, dio cuatro curvas. Literalmente, se quedó tirado cuando apenas había completado un cuarto de vuelta al Shanghái International Circuit. El motivo, el equivalente en la Fórmula 1 al motor de arranque que cualquier coche lleva en su interior. Alonso se volvió al box, con una sonrisa torcida en el rostro y muy decepcionado. Si no hubiera ido bien el viernes, el sábado se habría sentido más preparado para quedarse sin rodar en esos libres. Pero no: la mecánica de un motor Honda claramente no preparado le volvía a jugar una mala pasada. Se sentó en la mesa de los mecánicos, cruzó los pies y se dedicó a mirar cómo los ingenieros nipones pululaban alrededor de su coche buscando dónde estaba el fallo. Y lo encontraron: en apenas dos horas desmontaron el motor, tocaron lo que debían en la zona de las bujías y prepararon el coche para la clasificación.

Alonso ya se olía lo que iba a pasar. Sabía que estaba mejor, y de hecho por eso fue de los primeros en salir a pista. Había que marcar una buena vuelta antes de que se nos fuera el tiempo entre las manos. Si había una oportunidad de llegar a la Q2, había que tenerla. Dio ocho vueltas, dos de ellas cronometradas a buen ritmo. En un abrir y cerrar de ojos, pasaba de tener serias opciones. a golpearse de bruces contra el muro de la realidad: se volvía a quedar fuera del corte y, por si fuera poco, por detrás de Jenson Button. El británico tuvo una vuelta mejor, sí, pero sólo por cuatro milésimas.

Una mejora notable

Aunque es cierto que, sin mirar los tiempos, el resultado obtenido en China el sábado es el mismo que el de Malasia -superando sólo a los Manor-, la diferencia ha estribado en que esta vez se quedó a sólo dos décimas del corte para pasar a la Q2. Quizá el resultado de la carrera hubiera sido el mismo, ya que en un circuito como el de China, entre salir el 18º y salir el 16º no hay mucha diferencia.

No obstante, de estar a cuatro segundos con Hamilton a estar a algo menos de dos, es un golpe de moral altísimo. Y sobre todo supone la confirmación de que los pasos que están dando en McLaren, aunque mucho más lentos de lo que querrían los aficionados, son seguros y acertados. ¿Es suficiente esta mejora? Para dos campeones del mundo como Button y Alonso, no. El británico no se mordió la lengua: «el equilibrio del coche es bastante bueno pero los tiempos en vuelta no son lo que queremos. Por otro lado, los coches por delante de nosotros parecían hacer grandes pasos hacia delante esta tarde, mientras que nosotros no lo hicimos y necesitamos averiguar el porqué. Así que, en general hemos mejorado un poco este fin de semana pero, la clasificación no nos salió bien».

En la misma línea se mostraba Alonso. «Estábamos a dos décimas de los demás en la mitad del grupo y cerca de entrar en la Q2. Es otro paso hacia adelante pero seguimos con bajo rendimiento y necesitamos mejorar», admitió el español. Es por ello que se plantearon como prioridad terminar la carrera únicamente, ya que tras abandonar en Malasia, necesitan rodar como sea y obtener datos. Pese a que el camino está siendo duro, se están dando pasos. «Ha sido otro fin de semana positivo; todo el equipo está ilusionado con los progresos que estamos haciendo», se conformaba el español.