Carreño prepara la Copa Davis en Gijón

Pablo Carreño, con su entrenador César Fábregas, al que recogió ayer en el0 aeropuerto de Asturias. / E. C.

El gijonés, que se recupera en casa de su lesión en el Open USA, confía en jugar en Lille una eliminatoria «difícil ante 20.000 aficionados»

J. L. CALLEJA GIJÓN.

Pablo Carreño, tras su regreso del Open USA y un paso breve por Barcelona, realiza desde ayer en Gijón su puesta a punto para la semifinal de la Copa Davis, que disputará el equipo español entre los próximos días 14 y 16 en Lille contra Francia. El gijonés lamenta su mala fortuna en Nueva York, donde tuvo que retirarse a causa de una lesión muscular (abductor izquierdo) cuando mejor estaba jugando, pero confía en acudir la semana a tierras galas, donde espera dar con 'La Armada' un paso importante para conquistar la valiosa Ensaladera.

El gijonés, que hizo ayer un ligero entrenamiento en las pistas cubiertas del Grupo, que se encuentra muy animado, comentó a EL COMERCIO que «empecé a tocar la pelota, no tengo muchas molestias y las sensaciones son muy buenas, por lo que, salvo sorpresa, confío en estar con el equipo español en Lille». Del mismo modo, reveló que hace parte de su preparación en casa, y no en Barcelona o Villena, «porque tenía ganas de estar con mi familia y amigos unos días. Hacía tiempo que no venía».

A Carreño le dio mucha rabia su retirada en el partido contra Sousa al verse en las puertas de los cuartos de final del Open USA: «Estaba con mucha confianza y jugando cada vez mejor. Fue una lástima».

En la primera parte del año, los resultados acompañaron a Carreño, pero, en la segunda, no ha tenido tanta fortuna. En referencia a ello, el asturiano tiene claro que «tampoco me fue mal porque hice cuartos en Cincinnati y semifinales en Winston Salem». No obstante, el percance de la lesión propició su retirada en el Open USA, competición en la que defendía los más de 700 puntos logrados en 2017. Como consecuencia de ello, la próxima semana pasará al 'top' 20. Pero el gijonés confía en recuperar posiciones en los torneos que le quedan. En este sentido, hizo hincapié en que «tengo dos masters 1.000 y dos 500 para remontar puestos en el ránking y cerraré el año en Viena y París, aunque no creo que pueda ir a Moscú, donde gané en 2016».

Ahora se centra en una ilusionante eliminatoria de la Copa Davis. A priori, se presenta como un enfrentamiento «muy complicado porque Francia defiende el título y tendrá un estadio con 20.000 aficionados que van a estar animándoles».

Pese a ello, Carreño es optimista ya que considera que el equipo español atraviesa un buen momento y señala, además, que «todos los jugadores este año están muy comprometidos». No obstante, lo que más esperanza le da al gijonés es «el buen momento en el que está Rafa Nadal, que es toda una garantía para plantarnos en la final».

El asturiano, acompañado César Fábregas, uno de sus dos entrenadores, se entrenará hoy y mañana en el Grupo para después, tras el fin de semana, poner rumbo a Lille después de hacer escala en Barcelona.

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