El director de Arcelor advierte de un riesgo «de deslocalización por fuga de carbono»

Jesús Izcue defiende que el objetivo del sistema no debe centrarse solo en reducir las emisiones de lo que Europa produce, sino de lo que consume

N. A. E. GIJÓN.

Arcelor no está en contra de que se impulse la reducción de emisiones, pero sí del sistema que se ha elegido para ello, que penaliza a las plantas asentadas en Europa. Así lo ha señalado en diversas ocasiones el presidente de la multinacional, Lakshmi Mittal, y ahora es su director en España, Jesús Izcue, el que alerta de que el impuesto que supone el mercado de emisiones «pone en riesgo la viabilidad a largo plazo de gran parte de la industria siderúrgica europea, inclusive aquí en España». Advierte también de que podría ser un motivo de deslocalizaciones, ya que «incluso las plantas más eficientes desde el punto de vista de sus emisiones de CO2 tendrán que asumir unos costes muy importantes».

Izcue recuerda que el viejo continente consume aproximadamente 160 millones de toneladas anuales de acero, una cifra que no se prevé que se reduzca. En la actualidad, el 83% se produce en la propia UE, pero si las compañías que producen aquí tienen que hacer frente cada vez a mayores pagos por los derechos de emisión, cree que a partir de 2020 habrá un considerable incremento de las importaciones de acero «procedentes, muy posiblemente, de países con normativas medioambientales menos estrictas y con mayores niveles de emisiones».

En este sentido, defiende que el objetivo del sistema no debe centrarse solo en reducir las emisiones de lo que Europa produce, sino de lo que consume. «En caso contrario, -avisa- la situación llevará a que se exporten puestos de trabajo y se importen emisiones de dióxido de carbono, sin que ello tenga ningún efecto significativo sobre el volumen total de emisiones a escala mundial».

Izcue reclama, por tanto, cambios que posibiliten seguir contando con una industria medioambiental y energéticamente eficiente en Europa, «evitando el riesgo de deslocalización por fuga de carbono».

El aumento del coste de los derechos de emisión ya se deja notar en el balance de las instalaciones, pero desde la multinacional se cree que lo peor está por venir, ya que cada vez habrá menos asignaciones de derechos de forma gratuitas y la reforma del régimen de comercio de derechos para el periodo posterior a 2020 incluye reducir anualmente un 2,2% el volumen total.

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