Alcoa da de plazo hasta el 15 de marzo para conocer a los inversores interesados por la compra de las plantas

Alcoa da de plazo hasta el 15 de marzo para recibir ofertas de compra por las plantas
Trabajadores de Alcoa, apoyados por miles de ciudadanos, en la manifestación que tuvo lugar el 8 de noviembre en Avilés. / JORGE PETEIRO

La ministra de Industria visitará Asturias el próximo 28 de febrero para abordar el futuro de la factoría de Avilés

LAURA CASTRO

La empresa da de plazo hasta el 15 de marzo para conocer inversores interesados por la compra de las plantas. Si bien la multinacional se comprometió a mantener las series de electrólisis en condiciones de ser reactivadas y todo el empleo en ambas factorías hasta el 30 de junio, considera que tiene que haber una fecha tope para conocer los interesados y esa sería en tres semanas, dentro de un «calendario indicativo», que segura que ya está fijado con las administraciones y los representantes de los trabajadores.

«El resto del tiempo, hasta el 30 de junio, será para que la empresa pueda concretar la oferta y desarrollar el proceso de negociación con las partes interesadas», explican a este diario fuentes de Alcoa. Y así se lo ha trasladado ya al Ministerio de Industria y a los gobiernos autonómicos, la multinacional.

Aún no ha recibido ninguna «oferta en firme», pero la empresa recuerda que «siempre ha estado abierta a escuchar y valorar a las partes interesadas que pudieran presentarse». No obstante, no enseñarán las plantas a ningún posible inversor hasta que no presente una propuesta «seria, rigurosa y que incluya la subrogación de todos sus trabajadores».

E este extremo complica aún más la venta, pues parece difícil que ningún empresario vaya a presentar una propuesta de compra por ninguna de las factorías sin haberlas visto previamente, señalan fuentes conocedoras de la negociación a este periódico.

Algo que concuerda con la postura mantenida por Alcoa a lo largo de todo el proceso, que según esas mismas fuentes, ha sido «muy conflictiva». La empresa insiste en cerrar las dos factorías por las pérdidas y los problemas estructurales que arrastran, aunque estaría dispuesta a seguir produciendo en el futuro en Avilés, pero no aluminio primario. Es decir, no volvería a arrancar las cubas de electrólisis, pero sí continuaría trabajando con el horno de fundición o reciclado de chatarra, que llega a producir unas 50.000 toneladas anuales de tochos de aluminio, la misma cantidad que se obtendría con la serie de electrólisis número 2, pero con un 95,5% menos de consumo eléctrico. Para ello contaría con apenas medio centenar de trabajadores de una plantilla compuesta por 317 operarios. El resto serían despedidos.

La plantilla no quiere esta opción y sigue exigiendo la búsqueda de una alternativa para el mantenimiento del empleo y de la actividad, con electrólisis y horno de reciclado. Y bajo estas premisas se centra la búsqueda de un inversor por parte del Principado desde que el Ministerio de Industria le transfirió esta misión. Según ha podido saber este diario, el Gobierno autonómico ha sondeado ya a algunos empresarios, todos ellos nacionales, pero hasta el momento no ha logrado concretar ninguna propuesta en firme.

Analizarán, no obstante, todos los contactos que ha habido hasta ahora el próximo 28 de febrero aprovechando la visita a Asturias de la ministra de Industria, Reyes Maroto. El Principado se reunirá con ella en Presidencia a las 17 horas. Posteriormente, a las 19 horas, serán los representantes de los trabajadores de Avilés y las federaciones de Industria de UGT y CC OO quienes se encuentren con Maroto en Delegación de Gobierno, al igual que hizo cuando visitó La Coruña a principios de este mes.

Un consultor con limitaciones

El Ejecutivo regional contrató los servicios de un consultor para ayudar a localizar potenciales inversores. Sin embargo, su función se limitaría a buscar recolocaciones y grupos nacionales, pues no tendría capacidad para salir al mercado internacional.

Para abrir el abanico a grupos industriales más grandes, como Sider Alloys -empresa metalúrgica suiza que compró la planta de Alcoa en Portovesme, Cerdeña-, entre otros, sería necesario recurrir a grandes firmas como Goldman Sachs, cuyo precio de mercado se sitúa en torno a los 150.000 euros, una cantidad a la que las comunidades autónomas no pueden hacer frente.