Arcelor aplicará en Gijón un sistema pionero en el mundo para reducir emisiones de CO2

Los hornos altos de Arcelor en la factoría Gijón, donde se pondrá en marcha el sistema pionero de reducción de emisiones de CO2. / PALOMA UCHA
Los hornos altos de Arcelor en la factoría Gijón, donde se pondrá en marcha el sistema pionero de reducción de emisiones de CO2. / PALOMA UCHA

El proyecto, ideado por los centros de I+D que la empresa tiene en Avilés, evitará que se produzcan 140.000 toneladas de carbono

LAURA CASTROGIJÓN.

Unos 28 millones de euros ha invertido en 2018 Arcelor para financiar casi una veintena de proyectos en sus centros de I+D de Avilés. Son la principal herramienta resolutiva de la siderúrgica para hacer frente a cuestiones tan trascendentales para el sector como la transición energética. El principal objetivo ahora es reducir las emisiones de carbono y los investigadores que la empresa tiene en Asturias han ideado un sistema pionero que evitará la producción de 140.000 toneladas de carbono.

Se trata de captar y reutilizar el hidrógeno y el carbono presentes en los residuos del proceso productivo siderúrgico. Para ello, inyectarán altas tasas de gas de cok, resultante de la actividad de las baterías, en el horno alto de manera simultánea con el carbón pulverizado, de forma que ambos sirvan de combustible y agente reductor del mineral de hierro. Esto permitirá un ahorro anual de 40.000 toneladas de cok y otras 5.000 de carbón pulverizado y, por ende, se reducen las emisiones de CO2.

No existen referencias, explica Arcelor en su informe de sostenibilidad de 2018, de que este proyecto se haya llevado a cabo en ninguna otra planta siderúrgica. Se implantará primero en el horno alto 'B' a principios del próximo año, una vez se haya producido el arranque de las baterías de cok. Se aprovecharán las obras en esta instalación, que fueron aplazadas a noviembre por problemas con los suministros de la acería a pesar de que la parada se iniciará un mes antes y con carácter indefinido debido a los recortes de producción, para instalar el pionero sistema. Además, con el objetivo de afinar su eficiencia al máximo, los investigadores de los centros avilesinos de I+D simularon el impacto que tendrá su aplicación en la combustión del horno para determinar una ubicación que favorezca la dispersión del gas de cok y del carbón pulverizado.

Y ya en la segunda fase, Arcelor no ha concretado aún la fecha, se replicará el sistema en el horno alto 'A', también ubicado en la factoría de Gijón, lo que elevará la reducción de emisiones de CO2 hasta las 300.000 toneladas anuales.

Este no es el único proyecto que Arcelor impulsa desde sus centros de investigación y desarrollo asturianos para hacer un «uso responsable» de la energía, el agua y el aire. De hecho, uno de los principales focos de emisión de polvo estaba en el proceso de descarga del material sinterizado en los hornos altos de Gijón. Tras varios estudios fallidos, el centro de I+D logró desarrollar una solución, a través de un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea, que consiste en eliminar las partículas implementando en las tolvas de alimentación de los hornos una espuma química de alta eficiencia. «Resultó un éxito», concluye Arcelor.

Los investigadores asturianos de la multinacional están centrados, también, en idear nuevas técnicas de reciclaje y promover el uso eficiente de recursos naturales. De esta línea de trabajo, de hecho, nació un proyecto de colaboración con la Xunta de Galicia y los centros de I+D asturianos basado en el aprovechamiento de escorias -residuos resultantes de la combustión en los hornos altos- para drenar las aguas ácidas de la cuenca de As Pontes, en la provincia de La Coruña. Los resultados han sido «muy positivos», destaca Arcelor y sostiene que pueden replicarse en cualquier otra parte del mundo. «Se avanza en un nuevo camino de valorización de nuestros subproductos que evitará el uso de otros recursos naturales, mediante una solución sostenible para el proceso siderúrgico y el medio ambiente», remarca la multinacional.

Al límite de lograr el acuerdo

Han pasado casi ocho meses desde que se constituyó la mesa negociadora y Arcelor y los representantes de los trabajadores siguen sin llegar a un acuerdo. Los sindicatos dan de plazo el mes de julio para llegar a un consenso y confían en que el repunte de los pedidos en Avilés en el tercer trimestre les ayude a desbloquear la negociación.

Los principales escollos siguen siendo el aumento salarial y los complementos por objetivos, aunque en el último encuentro lograron acercar posturas. Volverán a reunirse la próxima semana para tratar de seguir avanzando o, de lo contrario, los sindicatos iniciarán las movilizaciones.

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