El grupo asturiano prevé volver a «los beneficios sostenibles» en 2019

El último informe de gestión recoge una nueva inspección de Hacienda de 2013 y 2014, pero la empresa no prevé consecuencias

S. B. GIJÓN.

Duro Felguera confía en volver a «los beneficios sostenibles «en 2019, siendo 2018 «un año de transición» y cuyo punto de inflexión se producirá una vez que concluya la reestructuración financiera y la ampliación de capital. Por ello, en su último informe de gestión la compañía expone que 2018 es un ejercicio donde el objetivo es «cerrar las negociaciones» que la sociedad mantiene con las principales entidades financieras de su 'pool' bancario y ejecutar el aumento de capital que le permita reequilibrar su patrimonio y dar solidez financiera para cumplir con el plan de negocio actual. Será un ejercicio, a su vez, centrado en poner en marcha las medidas alternativas desarrolladas para la mejora de su liquidez en el corto/medio plazo, como son la entrada de un socio, la realización de desinversiones en activos no estratégicos y la optimización organizativa, según la propia compañía.

En ese mismo informe de gestión anual, remitido a la CNMV, se refleja que Hacienda abrió una nueva inspección al grupo el pasado 6 de marzo. La Agencia Tributaria analiza el Impuesto de Sociedades de Duro Felguera de los ejercicios 2013 y 2014, además del IVA, el Impuesto sobre la Renta y el de no residentes de ese último año, según detalla al supervisor del mercado. La compañía asegura que sus administradores «no esperan que, como consecuencia de dichas actuaciones de comprobación e investigación, puedan surgir pasivos adicionales de importancia que pudieran afectar a los estados financieros adjuntos», es decir, a los resultados de 2017. Un año que el grupo cerró con pérdidas superiores a los 254 millones de euros.

Tras la presentación de esos resultados que dejaron un balance saneado, la dirección del grupo asturiano está centrada en que se cumpla el 'term sheet' o carta de intenciones de la banca acreedora. En ese documento figuran dos aspectos claramente diferenciados: uno sería la refinanciación, que compete a las entidades financieras, y otro, la reestructuración que corresponde a la empresa. Ambas partes tienen que hacer los deberes.

En lo que respecta a la banca, el 'pool' -integrado por Banco Santander, Caixabank, Banco de Sabadell y Banco Popular, Bankia, BBVA, Banco Cooperativo Español y Liberbank- propone una quita de entre el 70 y 75% de la deuda, que se sitúa en los 320 millones de euros, y una inyección de dinero fresco de 25 millones de euros. Además, la banca estaría dispuesta a acordar un plan de avales por otros 100 millones de euros, que serían a aportados al 50% por las entidades financieras y la empresa. Para ello, Duro Felguera se comprometería a ofrecer garantías de proyectos o desinversiones. Todo ello está condicionado a que acometa una ampliación de entre 100 y 125 millones de euros.

A la par, se sigue buscando nuevos proyectos que fuentes cercanas a la empresa consideran que podrían comenzar a concretarse «tras el verano» y que serían la base para ir haciendo retornar a Duro Felguera a los 'números negros'.

 

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