Saint-Gobain estrena organización

Saint-Gobain estrena organización
Trabajadores del departamento de Sekurit en la planta avilesina de Saint-Gobain. / MARIETA

El nuevo plan no despeja las dudas sobre el futuro de la planta de Avilés

JOSÉ MARÍA URBANO

Nueva organización, dudas sin resolver. Este es el panorama que se vislumbra en este momento respecto a la planta de Saint-Gobain en Avilés, en donde mañana, en el transcurso de una visita oficial al más alto nivel, se espera contar con una información clara que despeje los interrogantes que existen dentro y fuera de la compañía.

El pasado uno de enero entró en vigor la nueva organización de la multinacional Saint-Gobain que había sido anunciada en el mes de noviembre por su consejero delegado, Pierre-André de Chalendar. El nuevo plan contempla una nueva organización por países que sustituirá a las direcciones generales temáticas que existían en cada una de las ubicaciones territoriales, además de catorce delegaciones geográficas.

El nuevo diseño determina ahora cuatro regiones: Norte de Europa (Países nórdicos, Reino Unido, Irlanda, Suiza, Alemania, Austria, Europa del Este y Rusia), Europa Sur (Medio Oriente, África, Francia, Benelux, Países del Mediterráneo, España y Portugal), América y Asia Pacífico con sede en Shangai. A partir de este momento las medidas se tomarán en cada país, para «evitar decretar desde París», aunque las decisiones sobre grandes inversiones pasarán por la sede central de la capital francesa. Por último, la nueva organización dispone de una sola entidad comercial, High Performance Solutions, 'Soluciones de alto rendimiento', para aglutinar sus dos negocios globales: construcción y automóvil.

La empresa esta inmersa en un cambio global, pero exhibe sus inversiones en Asturias

Será el responsable de esta entidad, Laurent Guillot, el que visite mañana Avilés para explicar los detalles de este nuevo plan, aunque la visita coincide con una serie de paros por discrepancias entre la compañía y los representantes de los trabajadores. Y también con una serie de dudas que en los últimos meses planean sobre el futuro de Saint-Gobain en Avilés.

Al margen de las cuestiones concretas que han desembocado en el conflicto actual y que han provocado los paros parciales durante trece días que se vienen produciendo desde el pasado día 14, existe en el seno de la plantilla y en el ámbito territorial de Avilés un cierto temor ante el futuro de Saint-Gobain.

Aunque no tiene nada que ver una empresa con la otra, existe un cierto 'síndrome de Alcoa', al coincidir algunos aspectos. Por ejemplo, la apuesta de Saint-Gobain por Marruecos es conocida, una apuesta millonaria, con unas instalaciones ultra modernas que incluso ayudaron a poner en marcha numerosos técnicos de la planta de Avilés. De momento la calidad no acompaña a la producción marroquí, pero se estima que será solo una cuestión de tiempo. La planta está ubicada en un entorno en crecimiento, por el que han apostado ya multinacionales del automóvil como Renault o Citroen, mientras que las condiciones de costes laborales, energéticos y medioambientales no tienen nada que ver con las españolas y las europeas, en perjuicio de estas.

Por otro lado, los trabajadores denuncian que en Avilés han desaparecido en los últimos tiempos buena parte de los 'lanzamientos', uno de los departamentos destacados de Sekurit, encargado de estudiar y sacar adelante los nuevos modelos de parabrisas, en base a la alta calidad que siempre ha exhibido Avilés. La competencia de Chequia y Polonia, y últimamente la de Portugal, han sorprendido, mientras los rumores de próximos cambios no cesan.

A ello se añade la denuncia del comité de que la empresa está recurriendo a derivar trabajos propios de la plantilla a empresas externas, aunque la dirección lo niega. La misma dirección que exhibe a su favor una inversión en 2018 de cuatro millones de euros en la fábrica de Glass (construcción) para asegurar la continuidad del horno float, y otros dos millones en Sekurit para una nueva línea de inspección y control final del producto.

El futuro de Avilés pasa fundamentalmente por la calidad. El hecho de que en su día se cerrara el antiguo CIDA (el centro de I+D que contaba con un horno propio y del que salieron innovaciones como la de los parabrisas inteligentes, las pantallas de plasma o los vidrios especiales para la aviación), hace que esa calidad siga dependiendo de la histórica alta cualificación de sus trabajadores, pero sobre todo de la apuesta de la propia empresa por mantener y aumentar la actividad. Y esas son las dudas que se espera que despeje mañana Laurent Guillot en su visita.

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