Una nueva espada de Damocles para las térmicas asturianas

N. A. E. GIJÓN.

Las centrales térmicas de la región tienen un nuevo peligro en el horizonte. Lo advertía la pasada semana el eurodiputado asturiano Jonás Fernández. A finales de mes comenzará a negociarse una nueva directiva que puede poner la puntilla a unas instalaciones amenazadas por varias legislaciones previas de la Unión Europea. En este caso, se trata de un texto vinculado al mercado eléctrico, «un debate enconado», en palabras del europarlamentario, en el que se discute si las fuentes de generación que emiten elevados niveles de C02, como las térmicas, pueden acogerse a los pagos por capacidad, una verdadera tabla de salvación económica para las plantas cuando su actividad es escasa, aunque necesaria para cubrir la demanda de energética. Básicamente, se les paga para estar listas en caso de que haya que recurrir a ellas.

«No está claro hasta que punto se van a seguir existiendo estos pagos por capacidad a partir de 2025», advierte Fernández, lo que implicaría el cierre de las térmicas, más allá del objetivo del incremento de renovables hasta 2030, las intenciones del Gobierno español de turno o el régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

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