Ribera prosigue su guerra al diésel: la caída de ventas anticipa «un cambio rápido» de modelo

Estación de servicio en Álava. /R. C.
Estación de servicio en Álava. / R. C.

La ministra de Transición Ecológica admite que sus anuncios han provocado un cambio de hábitos del consumidor e insta a la industria a transformarse

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El desplome en las matriculaciones de vehículos diésel que ha registrado el mercado durante el mes de noviembre -más de un 40% en términos interanuales- ha servido a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para no cejar su particular batalla contra este tipo de vehículos por la contaminación que emiten. Después de anunciar a la vuelta del verano que este tipo de automóviles «tienen los días contados», esta mañana ha afirmado que la caída en las matriculaciones «es una señal que debe interpretarse correctamente para facilitar un proceso de adaptación rápido».

Ribera ha aprovechado la actualización de los datos de ventas para confirmar que los coches de gasóil no pasan por su mejor momento, al tiempo que ha reconocido que esta sangría de ventas ha estado motivada por los anuncios de países y ciudades, así como de la Comisión Europea, con nuevas restricciones. En este año «se han empezado a precipitar muchas cosas dentro y fuera» de España.

En el caso del departamento que ella misma dirije, su intención pasa por incrementar los impuestos que gravan al diésel para igualar su coste al de la gasolina. En estos momentos, la diferencia entre uno y otro combustible se encuentra, de media en el entorno de los seis céntimos de euro por litro, según el último Boletín de Productos Petrolíferos de la UE. Sin embargo, esta medida dependerá de la aprobación de los Presupuestos del Estado, que se encuentran estancados ante la falta de apoyos parlamentarios.

En cualquier caso, fuentes del Gobierno ya han manifestado que si las cuentas públicas de 2019 no salen adelante en las Cortes, podrían aprobar medidas como el aumento del coste del gasóil por decreto. Esa misma posición es la que ha llevado a levantarse al movimiento de los 'chalecos amarillos' en Francia, con importantes disturbios, que han provocado una recapacitación del Ejecutivo galo al anunciar esta mañana la suspensión de esa medida tributaria.

La titular con competencias energéticas ha insistido recurrentemente en la necesidad de apoyar en el cambio tecnológico a la industria de fabricación de vehículos, aunque siempre ha recordado la necesidad de cambiar de modelo automovilístico, hacia uno de emisiones neutras, y que otra parte, con respecto a la reunión de mañana del Gobierno con el secto 20 años -los que restan hasta 2040- son suficientes para hacerlo. De hecho, ante la reunión que mañana mantendrán responsables del Gobierno con el sector, Ribera ha indicado que el objetivo es «tener una conversación general sobre cómo orientar todo el proceso de cambio y acompañamiento» ante la propuesta del Ejecutivo de fijar el año 2040 como el final para las matriculaciones de vehículos ligeros que no sean cero emisiones.

Ribera, quien mañana se sentará junto a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, con representantes de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) y de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto), después de que las dos organizaciones no acudieran a la reunión convocada el pasado 16 de noviembre, destacó que prevé un debate «estratégico a fondo» para perfilar las líneas maestras del «ejercicio de corresponsabilidad entre administraciones e industria».

La ministra, quien ha participado en un foro organizado por la Fundación por la Fundación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, ha afirmado que ahora mismo la opción «más madura» para ese cambio es el coche eléctrico, aunque subrayó que en el futuro «puede haber otras opciones», recalcó que el sector del automóvil es «fundamental» para la economía del país, por lo que recordó que una transición supone «ponerse de acuerdo en dónde se quiere llegar y luego ponerse de acuerdo en las herramientas que acompañen ese proceso de cambio».

También se ha mostrado preocupada por la caída de las exportaciones en los vehículos producidos en España, donde los centros de decisión de los fabricantes no están en el país y «la demanda tampoco». «Si en septiembre, con un reglamento aprobado que permitía una medición de los coches diésel intermedia para facilitar ese cambio, caen las exportaciones es porque está cambiando la demanda del tipo de vehículo que se pide», ha afirmado.

 

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