Unidos Podemos no suma en Oviedo y los populares recuperan terreno

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en la cola para votar, por delante del portavoz parlamentario de Podemos, Emilio León, y dos monjas, en la Facultad de Psicología de Oviedo./
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en la cola para votar, por delante del portavoz parlamentario de Podemos, Emilio León, y dos monjas, en la Facultad de Psicología de Oviedo.

Los populares suben casi seis puntos respecto a diciembre y el PSOE mejora sus resultados después de una década de retrocesos

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Las matemáticas son el paradigma de ciencia exacta. La política es justo lo contrario. Los resultados en Oviedo dejaron la misma pregunta en el aire que en el resto del país: ¿por qué a Unidos Podemos no le salieron las cuentas para el sorpasso y para asaltar los cielos? Si en diciembre, por separado, IU y Podemos fueron la elección del 26% de los ovetenses, ayer se quedaron a casi 6 puntos de la suma aritmética. Del frenazo se beneficia el PSOE, que recupera, respecto a las últimas generales, más de 2 puntos, al pasar del 17,74 al 19,84% que obtuvo ayer en la capital.

Los resultados insuflan aire al atribulado PP de Oviedo. No solo por ser la fuerza más votada otra vez y van 23 comicios seguidos (7 municipales, 8 autonómicos y, con los de ayer, 8 generales), sino también porque vuelve a mejorar los del partido en Asturias y a nivel nacional. La candidatura que encabezaba Susana López Ares obtuvo en Oviedo el 40,6% de los votos, cinco puntos más que en diciembre, seis más que en el conjunto de la región y nueve más que la media estatal.

Juntos, el bipartidismo imperfecto de este país, suman más del 61% de los votos (el 53% en diciembre). Para el PP la recuperación es notable, aunque quede a un mundo de los resultados históricos del partido en la ciudad. Para el PSOE local es la primera mejora en porcentaje de voto desde hace casi una década. Desde el primer intento de Paloma Sainz de convertirse en alcaldesa.

Aun así, los socialistas se dejan más de cuatro puntos porcentuales respecto a las elecciones de 2011 y la mitad de su apoyo si se compara con las elecciones generales de 2008. Recuperar dos puntos porcentuales escasos tampoco dan para celebrar gran cosa. Además los socialistas siguen teniendo un problema en Oviedo. En Asturias, una de cada cuatro papeletas llevaba el puño y la rosa; en la capital, solo una de cada cinco.

Sorpasso por la derecha

El gran beneficiado de la foto de ayer es el PP. Recupera algo de terreno a Ciudadanos, que se dejó dos puntos (del 17,7% al 15,4%) respecto a diciembre, pero sobre todo deja claro que su electorado es el más movilizado, el más fiel. Al PP en Oviedo el aumento de la abstención le sienta muy bien. Ciudadanos podrá presumir de mejorar el resultado estatal y regional y de resistirse con cierta holgura a la llamada del voto útil. De haber venido para quedarse, pero no de mucho más.

Cometiendo la barbaridad de trasladar el resultado de ayer a unos comicios locales, la mayoría de izquierdas que arrrebató la Alcaldía al PP el año pasado se quedaría ahora a tres actas de la mayoría absoluta: PSOE y Unidos Podemos sumarían 11 concejales, en lugar de los 14 que respaldan (5 del PSOE, 6 de Somos-Podemos y 3 de IU) a Wenceslao López. Los populares lograrían un edil más, hasta 12, y Ciudadanos se beneficiaría de la desaparición de IU para lograr el cuarto, uno más que ahora. Sorpasso, sí, pero por la derecha.

Hacer más lecturas es aventurado, pero los resultados parecen reforzar la estrategia del PP. La de decir que está todo mal, esconder a su líder del debate diario y mantener movilizados a los suyos. Por ese lado, los populares recibieron ayer un incentivo para seguir haciendo lo mismo. Para el equipo de gobierno, el resultado es un toque de atención. Uno peligroso porque la suma de Unidos Podemos no suma y el idilio entre Somos e IU durante la campaña puede terminar de forma brusca. También, porque, después de un año de gobierno, el único de los socios que mejora sus resultados es el PSOE. La tentación de pensar que es por haberle dado la Alcaldía está ahí.