PSOE

«El aplicado niño Paquito» quiere cuatro años más

Wenceslao López, candidato del PSOE a la Alcaldía de Oviedo. /Alex Piña
Wenceslao López, candidato del PSOE a la Alcaldía de Oviedo. / Alex Piña

Wenceslao López aspira a un segundo mandato con menos ataduras

Gonzalo Díaz-Rubín
GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Wences no siempre ha sido Wences. Wenceslao López creció siendo Paquito. Un niño de pantalón corto y rodillas rasguñadas de los años 50 en la colonia de El Rancho, hoy más conocida por Guillén Lafuerza, que el gobernardor civil mandó levantar para obreros en medio de la nada. La 'Y', cuya transformación en un bulevar tantos quebraderos de cabeza le ha dado, no era más que prados en los que jugar al salir del colegio.

Wenceslao López aún conserva en perfecto estado el libro que le cambió la vida: 'Grandes Hombres: Miguel Ángel', de la editorial Araluce. La dedicatoria de su maestro es para «el aplicado niño Paquito» en reconocimiento a «su esfuerzo» en el curso 1958-59. A las puertas de dejar el colegio y ponerse a trabajar con 13 años, el alcalde, Valentín Masip, impulsó unas pruebas de conocimiento para todos los escolares del concejo. Paquito estuvo con los mejores. Se ganó el libro, la dedicatoria y otra vida distinta. Le abrió las puertas del Bachillerato. Todavía era Paco o Paquito, pero en la Universidad, donde estudió para profesor mercantil, pesó más la sonoridad de Wenceslao. Casi al llegar a la edad adulta,Paquito quedó confinado para sus vecinos de El Rancho, los amigos de la infancia y la familia.

Colegio. Wenceslao López –tercera fila, segundo por la derecha–, cuando aún era Paquito el de El Rancho.
Colegio. Wenceslao López –tercera fila, segundo por la derecha–, cuando aún era Paquito el de El Rancho.

Licenciado en Económicas en 1973 por la Universidad de Santiago de Compostela. Hizo la milicia universitaria en Tremp (Lérida), ya con su inseparable bigote. Este hombre «familiar», casado con Azucena Álvarez y padre orgulloso de tres hijos orgullosos de él, aún encontraba tiempo al llegar a casa para amontonarse y jugar al estaque con ellos.

«Constante» y «trabajador incansable», se doctoró en Inteligencia Artificial por la Universidad de Oviedo. Cuando la informática eran tarjetas perforadas y cintas magnéticas, IBMle llamó como arquitecto de sistemas. 26 años de trabajo a sumar a los 35 como profesor de la Universidad en Empresariales, Económicas y en la Escuela de Ingeniería Informática de Oviedo.

El día de la boda. Una imagen del día de su enlace con Azucena Álvarez.
El día de la boda. Una imagen del día de su enlace con Azucena Álvarez.

¿Les parece poco? Pues en 1979, encontró tiempo para ser secretario general del PSOE recién legalizado y ser el candidato más joven a la Alcaldía, una marca no superada aún. Consiguió once concejales (solo uno menos que UCD) y entró en el gobierno presidido por Luis Riera, con el que rompió mirando a las elecciones de 1982. Con todo el viento a favor, fue descabalgado por el partido en favor del hijo de aquel alcalde que le cambió la vida con un test.

Dejó el Ayuntamiento, pero nunca la política. Ocho años más tarde fue elegido secretario general de la AMSO, pero terció la FSA. En un episodio esperpéntico, la dirección regional cambió las cerraduras de la Casa del Pueblo e impuso una gestora. En 1993 y en 1998, volvió a perder ante Rafael Fernández y Leopoldo Tolivar.

En Llanes. El candidato socialista con su mujer y sus hijos en la playa de Barro.
En Llanes. El candidato socialista con su mujer y sus hijos en la playa de Barro.

Y volvió. En 2012, llamado por muchos amigos, superó por la mínima a Alfredo Carreño, y al aparato de la FSA, y se convirtió de nuevo en secretario general de la AMSO. Dos años después, ganó las primarias y uno más tarde, hace cuatro, Ana Taboada le susurró «te vamos a apoyar», y rompió el círculo infernal con el que la FSA dejaba la Alcaldía en manos de Caunedo. Soltó, en directo, un enorme suspiro y fue alcalde.

No le queda tiempo para pescar truchas a cebo y apenas para cuidar su jardín en Meres desde entonces. Si tiene un rato, los fines de semana los dedica a los nietos o salir a cenar con Azucena y algunos amigos. Quiere ser alcalde cuatro años más, quiere acabar lo que empezó y si puede ser con menos ataduras. Es muy tozudo, «un 'Morrillo'».