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Las mejores variedades de lechuga para ensalada

Variedades de lechuga para ensalada /EC
Variedades de lechuga para ensalada / EC

Los diferentes tipos de lechugas que existen sirven para preparar refrescantes y coloridos platos y dan la posibilidad de probar sabores y texturas diferentes

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

La lechuga, esa planta herbácea que acompaña o protagoniza platos, es de esos productos infalibles en los hogares. Es un vegetal compuesto casi en su totalidad de agua, por lo que su aporte calórico no supera las 20 calorías por cada 100 gramos (la variedad icerberg, por ejemplo, solo tiene 14 y la romana, 17). Las lechugas son ricas en vitaminas A, C, E y del grupo B y tienen importante presencia de minerales (sodio, potasio, magnesio, calcio y hierro) y una más que reseñable cantidad de ácido fólico. Los expertos aseguran que ayuda a regular el nivel de azúcar en sangre e, incluso, facilita conciliar el sueño.

No todas las lechugas son iguales. En función de la variedad, cambia su color, su textura y hasta su sabor. Sepa que hay más de un centenar de tipos, cada una con sus características particulares. Aquí le presentamos las lechugas más consumidas para que las incluya en sus recetas de verano.

LECHUGA ROMANA

Puede que sea la más conocida. Lo que sí es seguro es que es uno de los tipos de lechugas que más se producen en todo el mundo y que, por tanto, más se consumen. La reconocerá por su forma alargada, con tallos y hojas vigorosos y crujientes. Es de un color verde claro que se oscurece en la punta de las hojas. Tiene un sabor cercano a lo amargo, por lo que combina bien en muchos platos, empezando por las carnes y la fruta.

LECHUGA ESCAROLA

Es muy depurativa y diurética y se consume especialmente en invierno. Es una lechuga de color verde claro y tiene hojas muy dentadas. Está muy rica con frutos secos, ahumados y frutas, pero bien se puede comer sola. Le aconsejamos freír un poco de ajo laminado y echarlo con su aceite en el cuenco donde haya preparado esta lechuga.

LECHUGA ICEBERG

Es otra de las variedades más consumidas. Visualmente, se parece a una col porque tiene forma redonda y hojas de color casi blanco muy compactadas y crujientes. No tiene mucho sabor, pero es muy fresca por lo que suele servir de acompañamiento. Tiene menos nutrientes que sus primas y su nombre se debe a que aguanta muy bien las bajas temperaturas.

LECHUGA LOLLO ROSSO

Es de origen italiano y llama la atención porque tiene hojas de color rojizo. Tiene hojas rizadas y un sabor bastante amargo. Es muy digestiva. Es ideal para combinar con otras variedades en una ensalada porque aporta colorido y diferencia de sabores.

LECHUGA BATAVIA

Es una variedad que crece como si se tratara de un cogollo que se está abriendo. En el interior priman los tonos blanquecinos, los cuales se vuelven marrones a medida que se llega a la punta de las hojas. Estas son onduladas. Es una lechuga muy sabrosa con un toque ligeramente crujiente y suave, ideal para comer con frutas. Cuidado porque se oxida con facilidad.

LECHUGA FRANCESA O TROCADERO

Llaman la atención su color verde oscuro y su sabor intenso. Posee hojas muy tiernas y muchos nutrientes. Pruébela porque combina tan bien con todo que le encatará. Le sugerimos que lo haga con gambas y bacalao o frutos secos y pollo.

LECHUGA HOJA DE ROBLE

Procede de la achicoria. Su nombre se debe al color marrón de sus hojas, pese a que la parte de las hojas más pegada al tallo es verde. Sus hojas son grades y rugosas y su sabor, dulce. Combina súper bien con otras variedades de lechuga, así como con quesos y frutos secos.

RÚCULA

Es más habitual en verano y seguro que la ha visto en ensaladas. Posee un sabor tirando al amargo. Sus hojas son alargadas, verdes, alargadas y dentadas. Es la que los italianos hechan habitualmente en la pizza y la pasta. Pruébela también en un pesto.

CANÓNIGOS

Tiene pequeñas hojas de color verde oscuro y forma redondeada. Suele comerse más cuando hace frío y la mayor parte de la producción se concentra en Francia. El nombre le viene porque era el cultivo habitual en los monasterios. Posee un sabor que tira a lo ácido e incluso hay quien lo compara con el gusto de la nuez.