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«Lo importante es coger la ola, como los surfistas»

«Lo importante es coger la ola, como los surfistas»

Pepe Sariego, dinamizador gastronómico: «Ves cosas que se pueden hacer y no se hacen porquefalta alguien que pegue un tirón y al final lo pegas tú»

LUIS ENRIQUE GONZÁLEZ IGLESIASGijon

José Sariego Palacios (Morcín, 1952) es director y creador del Certamen de del Quesu dAfuegal Pitu, cofrade mayor y fundador de la Cofradía de Amigos de los Nabos, director de la Feria de los Quesos Artesanos de Asturias y director del Muséu Etnográficu de Llechería. Por si fuera poco, también regenta el supermercado que levantaron sus padres en La Foz de Morcín, lugar por el cual está al fente de todo lo anterior.

Seguir machacando. «Lo importante es que La Foz suene, no Obama ni Del Bosque ni nada. La cuestión es coger la ola como los surfistas, y mañana será otra ola y hay que estar atento porque eso es lo que hace que La Foz se conozca. A pesar de que parezca que machacamos saliendo en los medios o con el certamen de afuegal pitu, luego la gente sigue sin saber dónde queda el pueblo. Aquí vienen escolares al museo y les pregunto cuántos quesos conocen de los más de 40 que tenemos en Asturias, apenas nombran dos o tres. Pues hay que seguir machacando».

Fartones. «Me encuentro solo. Hay gente que puede sentir envidia o criticarme: yo siempre digo que el puesto de director del museo, como el de la cofradía o del festival del afuegal pitu está libre. A esos puestos no me une nada, a excepción de un profundo amor a la Foz de Morcín. Por eso pongo dinero de mi bolsillo y me presto a hacer lo que otros rechazan. Pero yo no quiero figurar en ningún sitio, solo quiero que suene La Foz de Morcín. Hay quien piensa que somos unos fartones, lo que no ven es el sacrificio que supone coger el coche, irse a Irún o a Portugal, hacer el desfile, aguantar los discursos, comer y volver el mismo día. Lo haces con cariño porque son panes prestaos. Tú vas a sus capítulos y ellos vienen a los nuestros, pero no todo es placer. Hay veces que no compensa ni la comida gratis».

Logros. «Se llegó a unos límites inimaginables, como ser Pueblo Ejemplar en el 2002, gracias principalmente al certamen de afuegal pitu y al Museo de la Lechería. Cuando nosotros empezamos con esto de los quesos artesanos y el afuegal pitu, nadie conocía esto, no sabían ni la grafía del afuegal pitu. Los artesanos producían en casa y vendían a cuatro que los conocían o pasaban por allí. También con las fiestas de San Antón hemos conseguido ser un referente para otras cofradías, hemos servido de estímulo, verían que traíamos famosos, salíamos en la prensa y lo pasábamos bien, y seguro que se animaron a hacer lo mismo. En ese sentido estoy contento, el problema es que veo poco relevo. La gente joven no se implica, por disponibilidad de horarios o por tema económico, y no sé quién seguirá con esto para adelante».

Sensibilidad. «Tenemos que tener más sensibilidad. Yo he estado en pinchoteos de alguna inauguración en Asturias que los quesos eran de fuera, o que no había sidra. Para que los quesos, o lo que sea, estén más valorados tendrían que estar en todas las ferias, en presentaciones, pero para gente de fuera también, no como a veces pasa, que vas a Sevilla y resulta que los quesos se los comen los del centro asturiano, que ya los conocen. Lo que hay que buscar es gente del sector u hosteleros, que son los que los pueden comprar y vender. Un artesano tiene tiempo para hacer el queso, pero muchas veces no para ir a venderlo, necesita colaboración».

Tontos. «Encontrar gente tonta, dispuesta a dar tanto que llega a pasar por encima de la familia, pidiendo favores, molestando a la gente para que salgan las actividades, no es fácil. Al final, montar una romería tampoco es tan diferencial, pero celebrar San Antón, la comida del pote de nabos o el concurso mundial de casadielles nos hace diferentes. Podríamos hacer más cosas, pero se necesita más dinero y más gente. Ves cosas que se pueden hacer y no se hacen porque no hay nadie que pegue un tirón y al final lo pegas tú».

Pan y agua. «A mí me da la sensación de que no creen en el proyecto del museo de los quesos de Asturias, al menos no como yo creo, porque con la historia lechera que tiene esta región y los grandes quesos que hay o que ya se perdieron, creo que tienen una gran potencialidad para atraer gente. Tenemos un producto de museo que se come, que eso tiene éxito seguro, también un buen proyecto arquitectónico y un entorno inmejorable, pero claro, hace falta pan y agua para desarrollarlo».