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Albert Adrià: «Nuestro trabajo es hacer felices a los demás»

Albert Adrià: «Nuestro trabajo es hacer felices a los demás»
El cocinero Albert Adrià, tras recibir el premio de manos de Goyo Ezama, al fondo. / Daniel Mora

El cocinero celebró sus 35 años de profesión recogiendo el galardón al Maestro Nacional

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Alguien que ha contribuido a cambiar la cocina española, que consiguió poner en el plano mundial los productos y elaboraciones de esta tierra y actualizó totalmente el concepto que aquí había de la gastronomía, puede parecer una especie de semi dios. El cocinero Albert Adrià, parte fundamental de la primera etapa de El Bulli y exponente de todo lo mencionado, demostró en su visita a Gijón que es tan humano como el que más.

Inició su vídeo de presentación emitido en la ceremonia de entrega de las Calderetas de Don Calixto 2019 haciendo hincapié en los miedos que le acompañan a diario. Mencionó su temor a no cumplir las expectativas y a ser juzgado como el 'hermano de'. Son asuntos que, asegura, logra convertir en el motor que le mueve. Su mecanismo se completa con la creatividad, que considera «la gasolina que lo hace funcionar».

Tras recibir el premio en la categoría de Maestro Nacional, de manos del director general de EL COMERCIO, Goyo Ezama, dedicó la distinción a compañeros de profesión que están ahora en la misma situación que él hace unos años. «Me refiero a los equipos que, en la sombra, hacen que nosotros seamos grandes, que salgamos en la prensa y nos llevemos reconocimientos», apuntó el pequeño de los Adrià. Sabe bien de lo que habla porque él hizo historia en El Bulli, aunque desde un segundo plano. «Ferrán se pasó toda la vida diciendo que El Bulli no era él y que quien lo pensara estaba muy equivocado. Yo sé que es el equipo el que nos hace ser un poco mejores cada día y nos permite evolucionar», zanjó Adrià.

El suyo fue un discurso didáctico, sincero y, en ciertos puntos, divertido. No quiso el cocinero ser «hipócrita» asegurando sentirse agradecido con la tierra que le daba el premio a la que quería tanto y conocía muy bien, porque apenas había estado en Asturias unas horas en su vida. Hasta ahora. «No conozco Asturias. No tengo perdón, lo sé; espero que este sea el inicio de una bonita amistad», apuntó. Sí dedicó unas palabras especiales a un asturiano de pro que «conozco desde 1987. Se trata de mi hermano José Andrés», dijo, llevándose el aplauso de los presentes. Ambos trabajaron juntos en El Bulli cuando el restaurante daba pérdidas y dormían en una caravana en la que hablaban «de nuestro futuro cuando no lo teníamos, porque vivíamos el día a día. Aquello era maravilloso», recordó el cocinero, agradecido ahora de que José Andrés les haya permitido a él y a Ferrán vivir «el sueño americano» en el Mercado Little Spain. «Él sí que se ha encargado de vender Asturias por todo el mundo como nadie, uno por el otro salimos un poco a la par», bromeó el chef catalán, quien se sentía realmente ilusionado por recibir la Caldereta de Don Calixto.

Dijo Adrià no condicionar su trabajo a la obtención de premios. El chef al frente de la parte gastronómica del grupo El Barri –con cinco establecimientos en un mismo barrio de Barcelona– y con oficio también en escenarios como Londres, piensa que los galardones son «el reconocimiento a un trabajo bien hecho». Adrià lleva 35 años frente a fogones y aprovechó el acto de entrega de los galardones más importantes de la gastronomía asturiana para asegurar que «guardo recuerdos de toda la gente que ha estado a mi lado, especialmente de Juli» –Soler, fallecido en el año 2015–, e incidir en los «1.400 profesionales que han pasado por El Bulli».

La profesión como tal centró también una parte importante del discurso del flamante Caldereta de Don Calixto en la categoría de Maestro Nacional. «Siempre digo que los cocineros no vendemos comida, vendemos felicidad y que, por tanto, nuestro trabajo se basa en hacer felices a los demás», dijo Adrià, defensor confeso de la calidad de la gastronomía española, la cual «nunca ha sido tan buena como ahora».

Dos últimas cosas tiene súper clara el pequeño de los Adrià: que no hay tiempo de celebrar los éxitos porque a estos les sigue más exigencia para estar a la altura. «¿Sin humildad, cómo vas a lograr levantarte cada día para lograr más cosas?», se pregunta el prestigioso chef, que también incide en el poder de la gastronomía para atraer turismo y exportar cultura. «Los extranjeros que vienen por la cocina de autor acaban descubriendo la tradicional, que es brutal».