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«Los vinos inferiores han mejorado a un gran ritmo»

José Peñín cata una copa de vino en Siero./PABLO NOSTI
José Peñín cata una copa de vino en Siero. / PABLO NOSTI

Lleva cuatro décadas recorriendo bodegas españolas. En 1990 inició una revista en la que se puntúan todos los vinos del país

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Cuando José Peñín se empezó a interesar por el mundo del vino, dedicarse a este era «como aprender latín». En 1975 no había información generalista, pero este leonés de Santa Colomba de la Vega contribuyó a cambiar la situación. En 1990, empezó a publicar la Guía Peñín, cuyo próximo número saldrá, por primera vez en su historia, en chino, además de en español, inglés y alemán. Esta vez, incluye más de 12.000 referencias, «el 80% de las existentes en el país». José Peñín estuvo esta semana en Conde Prendes-Espacio de Vinos (Siero) para hablar de su experiencia, de pasado y de futuro del sector.

Una asignatura extraña. «Empecé en este mundo por casualidad en 1975, cuando dedicarse a esto era como aprender latín porque no se entendía nada. La cultura del vino era para pegarse unas fiestonas y poco más. Unos amigos y yo montamos un club de vinos desconocidos por correspondencia. En aquellos años 70, las marcas de vino más conocidas, Rioja y Jerez, fundamentalmente, monopolizaban los canales y las tiendas, así que la gracia de nuestro club estaba en explorar marcas nuevas o conocidas localmente. Buscar vinos desconocidos me hizo conocer el mapa de la viticultura española».

Vino español, en chino. «La guía nació en 1990 en un momento en que la cantidad de marcas se iba ampliando. Creí necesario que se publicara un vademécum no para influir, sino para ilustrar y no tanto para poner los mejores vinos, sino para incluirlos todos. Hoy, la Guía Peñín es un instrumento de promoción del vino español que incluye 12.000 referencias y se edita en tres idiomas. El próximo mes saldrá por primera vez en chino. Nuestros objetivo sería incluir todas las marcas, pero hay bodegas que no mandan porque tienen pequeñas producciones».

Vino no significa empinar el codo. «En España, el consumo de vino per cápita ha descendido en los últimos años, de lo cual me alegro porque indica que ahora se bebe menos cantidad, pero de mayor calidad. La cultura alrededor del vino no supone estar delante de un vaso empinando el codo, sino interesarse por descubrir de dónde procede el trago, de qué uva, cosecha... La gracia del vino está en que encierra un sinfín de cultura y conocimiento. Antes, en las casas había vino y agua; ahora, en cambio, hay más alternativas. La cerveza es una de ellas, entendida como un trago más espontáneo. El vino y la cerveza han ido siempre juntas en la historia, han compartido usos y consumos».

Dos euros dan garantía. «Hay público que busca vinos especiales, insólitos, más allá de las grandes marcas. La calidad ya no está solo en Rioja o Ribera. Estas son dos zonas con muchas bodegas y, por pura estadística, con más probabilidades de lograr buenas puntuaciones. En los últimos cinco o seis años, los vinos inferiores, los baratos, han mejorado muchísimo su calidad. Uno va al supermercado a por un vino de dos o tres euros y las garantías de que esté bien son mayores. De hecho, los vinos de abajo han mejorado muchísimo más que los de arriba».

Un oasis asturiano. «Cangas del Narcea es un oasis, donde menos llueve dentro de los límites asturianos. De ahí que sea una zona con tradición vinícola. Las uvas albarín y mencía que he probado son interesantes porque hablamos de una zona de clima templado, lo que provoca que el desarrollo de la uva sea más lento y, por tanto, que sus cualidades se expongan de una manera mucho más interesante. Acabo de probar un 7 Vidas de una elegancia tremenda y con una graduación alcohólica de 12,5%. Me parece una heroicidad ahora que todos hacen un 14%. Apuesto más por vinos del atlántico que del mediterráneo».

Mercado actual. «Es un momento incierto para el vino. En España hemos sido agricultores y elaboradores, pero no buenos comerciantes. Hemos malvendido la materia prima por pasividad; los comerciantes llegaban a las bodegas con un precio y se aceptaba. Necesitamos seguridad para introducir nuestro producto en todas los mercados, fluidez para contactar con gente y viajar mucho. Igual de importante es estar en la bodega como salir de ella. Cualquier mercado nos gana en comunicación: argentino, chileno, americano y, claro, francés e italiano... Estamos trabajando en ello. También hemos arrastrado la mala fama de haber trabajado a granel. Hay una estadística falsa que dice que España es el tercer exportador de vino a nivel mundial cuando lo cierto es que se refiere a vino en masa. Aún no hemos hecho marca».

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