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Un plato que se popularizó en Asturias en los años cuarenta

Elena S. Herrero
ELENA S. HERRERO

Según recoge Eduardo Méndez Riestra en el ‘Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias’, en la cocina regional se denomina cachopo a un plato de carne que estaría muy próximo del cordon bleu o al San Jacobo de la cocina clásica europea, incluido el Schweizerschnitzel, la variante suiza del schnitzel vienés. Por ello, Méndez Riestra señala que el cachopo es «un plato claramente inspirado en la cocina centroeuropea».

En Asturias, este plato fue popularizada a partir de mediados de los cuarenta por el desaparecido bar Pelayo, de Oviedo. El chef de este establecimiento quiso adaptar la receta a los sabores y gustos asturianos incorporando una salsa de espárragos, pimientos, champiñones y guisantes que no llevaba la original (se sirve en seco), dando lugar a lo que hoy en día se conoce como cachopo. Aquel plato que surgió en una de las épocas más duras de la hostelería de Asturias se convirtió en la gran novedad.

En la zona del Cabo Peñas

«A partir de ahí el cachopo tuvo bastante fama, pero luego se olvidaron de él», cuenta. En los setenta hubo un resurgir y empezó a prepararse en una serie de sitios, sobretodo en la zona del Cabo Peñas: en La Figar (ya desaparecida), en la carretera de Vallinielo a Peñas; Casa Paquín, en Perdones, o El Cruce, en Santiago de Ambiedes. Pero este resurgir no fue el definitivo, pues una vez más, desapareció. «Hace unos años volvieron a rescatar el cachopo y la gente joven enloqueció», declara Riestra.

De entre los muchos restaurantes y bares que lo ofrecen hoy en Asturias, destaca el que prepara La Corte de Pelayo, en Oviedo, ganador en el 2014 del Primer Campeonato de Cachopos de Asturias, organizado por este periódico. «Lo único que reprocho al cachopo es que en la mayor parte de los sitios lo tratan mal, ya que lo hacen de mala manera y con muy mala presentación.Y eso no le favorece», indica Riestra.

Por otro lado, desde su reciente boom han empezado a practicarse todo tipo de ocurrencias en el relleno. «No me interesan los rellenos. Los platos que se acreditan son los que son. No digo que al cabo de los años, algunas de esas versiones se puedan acreditar también, como pasó con les fabes con almejes, pero para que eso ocurra debe mostrarse que esas recetas superan barreras, que triunfan y que gustan. Mientras tanto lo que hay son versiones achiflatadas», apunta.

Sin duda, el cachopo es un plato que gusta a muchos y que anuncia su permanencia, por lo menos, para otra larga temporada.

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