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Ricardo Fernández: «Llevo un poco de todas las personas con las que he trabajado»

Ricardo Fernández: «Llevo un poco de todas las personas con las que he trabajado»
Ricardo Fernández, emocionado, durante su discurso. / Arnaldo García

El Cocinero con Proyección recogió emocionado el premio con la esperanza de «poder ganarme la vida con lo que hago: cocinar»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Tras pasar diez años trabajando para otros, Ricardo Fernández decidió abrirse camino por sí mismo. Inauguró el restaurante Farragua en Gijón, a escasos metros de la Plaza Mayor, y ahí demuestra oficio y buen hacer. La Caldereta de Don Calixto a la Proyección premia su constancia y augura un futuro prometedor a este placentino enamorado confeso de Gijón y su gente.

«Soy extremeño, todo lo que hago en Farragua tiene que ver con mis raíces, así que siempre voy a plasmar en lo que hago la sangre que llevo», explicó el premiado durante su discurso. Al ingrediente de la tierra le suma otro fundamental, la experiencia ganada en cada una de las casas en las que ha estado y que le han hecho conocer diferentes puntos del país. Se refiere a sus años de aprendizaje junto a grandes de la cocina nacional como Tomás Arribas, Ramón Piñeiro, Francisco Paniego, Dabid Muñoz y, ya en Asturias, Esther Manzano. «Llevo un poco de todas las personas con las que he trabajado», aseguró Fernández.

La carta de Farragua es variable y responde a la inquietud de su máximo responsable: «Me gusta evolucionar, así que cocino cosas muy diferentes», reconoce el cocinero, quien se define autoexigente y emocionable. Ambas características las evidenció durante su discurso. La primera la dejó clara cuando abordó su filosofía de trabajo basada en la constancia y en la mejora continua; la segunda, cuando se le rompió la voz al comenzar a hablar tras subir al escenario y recoger la Caldereta y el diploma acreditativo de manos de Julio Valle, gerente de CM Asturias. Quiso iniciar su intervención dedicando el galardón a la gente que ha hecho posible que él estuviera sobre el escenario. «Les debo todo a mi madre y a mi mujer. Gracias a las dos», alcanzó a decir Fernández antes de que le pudiera la emoción. Un largo aplauso del público le ayudó a recobrar la voz.

El premiado cocinero quiso decir otra cosa antes de ceder el atril. «Estoy en Gijón porque es una ciudad preciosa y me encantan el ambiente y su gente. Espero de verdad poder ganarme la vida aquí con lo que hago, que es cocinar, y llegar a desarrollarme como profesional».

Lo que pretende Ricardo Fernández a sus 33 años y con todo un futuro por delante es mejorar cada día. Está seguro de que la Caldereta de Don Calixto a la Proyección le ayudará a conseguirlo, por lo que no dudó en agradecer la confianza depositada en él: «Es el momento de crecer», zanjó el cocinero que cambió el calor de Extremadura por el frescor asturiano.