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Tamara Tamargo: «La gratitud en silencio no vale de nada»

Tamara Tamargo: «La gratitud en silencio no vale de nada»
Tamara Tamargo agradeció el premio a El Cenador del Azul, de Mieres. / Daniel Mora

La sobrina de los dueños de El Cenador del Azul recogió el título de Maestro Asturiano

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Cuando un negocio supera el medio siglo de historia, los premios se reciben de una forma especial y los agradecimientos conforman una lista tan larga como fundamental. Es lo que pasa en establecimientos tan emblemáticos como El Cenador del Azul, de Mieres, a cuyo frente están José Luis Mondelo y la guisandera Ana Fe Fernández. Como los responsables no pudieron acudir a recoger la Caldereta de Don Calixto que les acredita como Maestro Asturiano, entregaron a su sobrina Tamara Tamargo un discurso con todo lo que querían decir a lo presentes.

Sus palabras estuvieron cargadas de gratitud. Para empezar, con el periódico EL COMERCIO, por «su labor de divulgar, potenciar y enriquecer la cultura gastronómica, siendo un referente no solo regional, sino nacional con una innegable repercusión social. Gracias porque, como alguien me dijo un día, la gratitud en silencio no sirve de nada».

El Cenador del Azul es un negocio sustentado en la familia, hacia quien Mondelo, en la voz de Tamara, extendió la gratitud. Recordó a sus padres, Pepe y Estrella, quienes en 1968 abrieron el Azul, un bar-hospedería que evolucionó a casa de comidas y que pasó a ser El Cenador del Azul en 2001 con su cambio de ubicación. Incidió en la figura de su madre, «por confiar en mí». Explicó Mondelo que cuando los profesores le recomendaron que se metiera en formación profesional, su predecesora les dijo que mejor estudiaba una carrera, que de la formación ya se encargaba ella. Así fue. Mondelo fue a la Facultad de Empresariales y ahí conoció a Ana Fe. El resto es historia. «Es por esa fe en mí que hoy recibimos este galardón», apuntó el hostelero en su discurso, en el que también mencionó en los agradecimientos a sus tíos Antonio, Gloria y Víctor Paradelo, los dos últimos jubilados de La Costana y El Panduku, «referentes de la cocina regional», a su hermana y a su cuñado.

El Cenador del Azul ofrece cocina creativa y marinera. Su apuesta se centra en los productos de temporada, pescados sobre todo, y en mantener la tradición aportando ciertos puntos de innovación. Su equipo siente un orgullo especial desde que se sabe ganador de la Caldereta. «Recibimos este reconocimiento con una ilusión grandísima por su significado. En muy pocas ocasiones suceden estas cosas y cuando pasan, se te eriza la piel y hacen que te emociones. Para nosotros y para nuestro equipo, que es un pilar fundamental, esta experiencia es extrema», reprodujo Tamara Tamargo las palabras de sus tíos, quienes se saben sujetos a un examen constante por parte de sus clientes. Por ellos intentan mejorar diariamente. «Ya lo decía Vince Lombardi: la medida de lo que somos es lo que hacemos con lo que tenemos».