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La tierra asturiana del vino, en su esplendor

La presidenta de la DOP Vino de Cangas, Beatriz Pérez, en uno de sus viñedos./Daniel Mora
La presidenta de la DOP Vino de Cangas, Beatriz Pérez, en uno de sus viñedos. / Daniel Mora

La Denominación de Origen Protegida Vino de Cangas inicia la vendimia sumando fuerzas. Pasan de ser cinco a seis las bodegas adscritas, en un año marcado por las abundantes lluvias de julio

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGACangas del Narcea

Pasar por el suroccidente asturiano a estas alturas del año permite disfrutar de un paisaje de esos que permanecen en la retina largo tiempo. El campo ahí está dominado por la uva, la cual espera al sol el momento idóneo para su recogida. Cada variedad de las plantadas tiene su momento, y de sus necesidades saben bien las bodegas adscritas a la DOP Vino de Cangas, que eran cinco (Antonio Álvarez-Chicote, Chacón Buelta, Monasterio de Corias, Vidas y Vitheras) hasta que esta campaña se ha sumado Señorío de Ibias.

Todas ellas reciben el mes de septiembre con un frenesí especial. Es tiempo de intensificar los controles de maduración para saber cuál es el momento idóneo para la vendimia, la cual suele empezar a finales de mes y prolongarse, fácilmente, hasta la tercera semana de octubre. «Nosotros hacemos hasta 200 comprobaciones de la materia prima en unos pocos días para asegurarnos de que la cogemos en su punto», apunta Víctor Álvarez, gerente de la bodega Monasterio de Corias.

La teoría dice que las variedades que se empiezan a recoger primero, porque tienen un ciclo de maduración más corto, son albarín blanco y verdejo negro; unos 10 ó 12 días después, el turno es para mencía y albarín negro, y cierra carrasquín. En la práctica también influyen las condiciones meteorológicas, que este año son las responsables de que la cosecha no se espere especialmente cuantiosa. «Vino un mes de julio muy lluvioso, algo que en la zona no es habitual, así que todo está yendo con retraso. Además, la humedad excesiva provocó más problemas con los hongos», apunta Beatriz Pérez, responsable de la bodega Vidas, así como presidenta de la DOP Vino de Cangas. «Este año está dándose una situación curiosa, y es que hay fincas que han salvado el 100% de su producción y otras que tienen la mitad e incluso que no tienen nada», explica Pérez, quien ante tal irregularidad no se atreve a hacer una estimación de vendimia.

No hay que olvidar que los concejos que están dentro de la denominación de origen son Cangas del Narcea, Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz, Ibias y Tineo y que, por ende, abarcan una superficie lo suficientemente amplia como para acusar diferencias en cuanto a la temperatura y la cantidad de precipitaciones. Lo que tiene en común esta zona es que es la que más horas disfruta de sol dentro de los límites de Asturias. Eso, sumado a sus suelos de pizarra, ideales para estructurar los vinos, y a la pendiente, que sirve de drenante impidiendo el empape de la tierra, permiten que se dé en ellos la uva que viticultores y bodegueros se encargan de proteger y transformar.

El proceso para obtener vino en la zona no es sencillo. La denominación asturiana pertenece a lo que se denomina viticultura heroica, la cual hace referencia a unas condiciones de trabajo complicadas, determinadas por la propia situación del terreno, escarpado y de difícil acceso. Según el Centro de Investigación, Estudios, Salvaguardia, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña (Cervim), viticultura heroica es la que se realiza a una altitud media superior a los 500 metros, con una inclinación mayor al 30% o con el viñedo en terrazas. Así ocurre con el vino de Cangas, que comparte tan concretas características en España solo con Ribeira Sacra (Galicia), Priorat (Cataluña) y vino de las Islas Canarias. «En viñedo viejo no podemos meter maquinaria. Todo el trabajo es manual, desde la poda hasta el tratamiento y la vendimia», apunta la presidenta de la DOP. Las plantaciones nuevas ya permiten algo de mecanización, al menos el paso de pequeños tractores, lo que facilita tareas concretas, como el tratamiento. La vendimia, cuya campaña se presentó ayer en Oviedo, siempre es manual. «La hacemos como se ha hecho siempre; portando tijeras y cajas que llenamos hasta los 20 kilos. Nada más. Así garantizamos el buen estado de la uva que llega a la bodega», añade Beatriz Pérez, que lleva los últimos días revisando el parte del tiempo para asegurarse de que no llueva. Si llueve no se vendimia, porque se recogería más agua que uva.

La DOP Vino de Cangas suma un nuevo miembro

La bodega Señorío de Ibias, la reciente incorporación a la DOP Vino de Cangas, elabora vinos blancos y tintos. Tiene capacidad para producir anualmente 45.000 botellas, si bien este año su responsable, Adrián Fernández, confirma que harán unas 12.000. La bodega está situada en su casa de Cecos, la cual empezaron a restaurar hace dos años, con lo cual «tenemos espacio para ir creciendo».

La bodega cuenta con tres hectáreas de viñedo propio, en las que tienen plantadas albarín blanco, carrasquín, verdejo negro y albarín tinto. Además, también compran uva en viñedos seleccionados. El vino que se elaborará bajo la marca Señorío de Ibias llevará 100% uva autóctona de Ibias. «Esperamos embotellar nuestro primer vino en marzo y empezar a comercializarlo en abril», apunta el responsable.

Un dato curioso. Si paseando por viñedos ve cepas decoradas con carteles de diferentes colores, sepa que no es por una cuestión estética. Se debe al código que manejan las bodegas para saber qué variedad de uva está plantada. «Nosotros sabemos qué tenemos plantado en cada lugar, pero no todos los que vengan a la vendimia tienen por qué saberlo. Hablarles por colores garantiza que se recogerá cada categoría en su momento óptimo», apunta Pérez. Otra curiosidad es la vendimia que practica desde hace años Antón Chicote en su finca de Limés (Cangas del Narcea). «Nosotros recogemos todo en una día. Echamos todo el día, no pasamos ni por casa a comer, porque somos tantos que la jornada se convierte en una auténtica fiesta», cuenta en la terraza de su bar cangués. Una fiesta en la que han llegado a participar 180 personas y que este año, si la lluvia no lo impide, se repetirá el domingo siete de octubre.

Pasada la vendimia, no acaba ahí el estrés con el que los bodegueros reciben al otoño. Entonces es cuando tienen que decidir qué hacer con la uva recogida: si vino joven, de barrica, si lo vas a mezclar con otras variedades o no... «Lo que intentamos es hacer un vino representativo de la zona y fresco», apunta Manuel Rodríguez, director técnico de la bodega Vitheras desde hace un año. Su perspectiva le vale para asegurar que «el vino de la zona está avanzando a un buen paso» y vaticinarle «un buen futuro». En particular porque «tiene variedades autóctonas de gran calidad». Se refiere a la albarín blanca y negra, la verdejo negro y la uva carrasquín, fácilmente reconocible porque es la que tiene más acidez. «La carrasquín es única. No se cosecha en ninguna parte más del mundo ni con este nombre ni con otros», apunta la presidenta de la Denominación de Origen Asturiana.

Beatriz Pérez recuerda que las bases de la organización siguen enfocadas a la certificación de los vinos y la promoción y puesta en valor de la marca. «Estos últimos años estamos más centrados en impulsar la DOP a nivel regional. Todavía debemos hacer ver al asturiano que este vino es un producto de aquí, suyo por tanto. No nos parece que esta asignatura esté lograda en todo el Principado; igual sí en nuestra zona, pero no en Gijón, Oviedo y Avilés. En cambio, a nivel nacional o internacional, son los reconocimientos que recibimos las bodegas los que nos promocionan. Es curioso», comenta la responsable de Vidas, que se muestra optimista cuando celebra que algunos restaurantes asturianos empiecen ahora a incluir vinos de Cangas en su oferta. Las hasta esta cosecha cinco bodegas adscritas a la DOP producían, de media, unas 100.000 botellas, lo que «debería acabarse en Asturias sin necesidad de salir fuera», detalla la bodeguera, quien señala que muchas veces le es más fácil vender en California que en Oviedo.

Una de las grandes demandas de la Denominación de Origen Vino de Cangas tiene que ver con la limitación de su territorio. «De las 14 hectáreas que había solicitadas para replantar, creo que no se han llegado a conseguir ni cuatro», apunta el gerente de Monasterio de Corias, bodega que tiene 14 hectáreas propias, algunas recién plantadas y, por tanto, aún no en producción. «Nos falta materia prima. En 1900 había en Cangas unas 2.000 hectáreas de viñedo y ahora con DOP rondamos las 55. Nosotros ya hemos terminado las reservas de vinos blancos y hasta abril no volveremos a tener», incide Víctor Álvarez. «Creo que Asturias debería tener un tratamiento especial. No es justo que nos den la misma proporción que a zonas que ya tienen grandes cultivos, y más teniendo en cuenta que la nuestra es una zona con muchos problemas, que, por ejemplo, está reponiéndose de la desaparición de la minería», afirma el gerente de Monasterio de Corias, quien tiene contratadas solo en bodega a cuatro personas. «El vino incluye a los tres sectores de producción y en Cangas está ayudando a frenar el éxodo rural», confirma Pérez.

Víctor Álvarez, gerente de la bodega, sostiene su crianza Finca de los Frailes.
Víctor Álvarez, gerente de la bodega, sostiene su crianza Finca de los Frailes. / Jorge Peteiro

Bodega Monasterio de Corias. De esta bodega situada en Cangas del Narcea salen una decena de vinos diferentes, que se logran trabajando unos 60.000 kilos de uva. Su gerente acaba de recuperar el que dice es el viñedo más antiguo que hay ahora en su concejo. Data de 1892 y se compró por 45 pesetas. Está al lado del Monasterio de Corias, en la finca La Zorrina. La botella de la izquierda es un Pago del Narcea, hecho a partir de las variedades mencía, albarín negro, carrasquín y verdejo negro. Pasa doce meses en barricas de roble. Teléfono de la bodega:985 81 04 93.

Manuel Rodríguez, director técnico de Vitheras, en uno de sus viñedos de Carballo.
Manuel Rodríguez, director técnico de Vitheras, en uno de sus viñedos de Carballo. / Daniel Mora

Bodega Vitheras. Esta familia lleva elaborando vino desde el siglo XVI. Carlos y Laura Ron Martínez y Miguel y Pablo Lomba Martínez han tomado el testigo de sus abuelos. En solo cuatro añadas, han recibido 13 distinciones en concursos internacionales. La bodega tiene los viñedos en Carballo y sede en el centro de empresas Obanca. En la imagen, Lucía Vítheras Rosado, un vino con pronunciadas notas florales de rosa, intensa nariz de frutos rojos (fresa y cereza). En boca es agradable y suave, con una refrescante acidez que resalta su personalidad como vino. Teléfono de la bodega: 676 92 19 48.

Antón Chicote, entre los viñedos que dirige en Limés (Cangas del Narcea).
Antón Chicote, entre los viñedos que dirige en Limés (Cangas del Narcea). / Daniel Mora

Bodega Antonio Álvarez (Chicote). Antón Chicote es todo un referente en Cangas del Narcea. En Limés tiene viñedos cuya uva recoge en un solo día, invitando a participar en la vendimia a decenas de personas. Pero es que además también regenta un bar que lleva su nombre y se encuentra en pleno centro de Cangas. Aquí el vino, como no podía ser de otra manera, es el protagonista. En la fotografía, una botella de su vino Penderuyos Selección Especial, el cual combina a la perfección acidez y sabor para lograr una experiencia en boca y nariz únicas. Teléfono de la bodega: 985 81 09 34.

Beatriz Pérez ojea unas uvas en un viñedo situado frente a la bodega.
Beatriz Pérez ojea unas uvas en un viñedo situado frente a la bodega. / Daniel Mora

Bodega Vidas. De la Bodega Vidas (El Carrascal, Cangas del Narcea) salen ocho vinos distintos, elaborados todos ellos a partir de una producción aproximada de 30.000 kilos de uva. En la fotografía, su Siete Vidas Albarín Blanco, un blanco joven elaborado a partir de uva albarín blanco de maduración temprana y muy aromática. Teléfono de la bodega:626 75 42 25.

 

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