Héctor Bellerín, el líder del vestuario

El futbolista catalán del equipo londinense mantiene una personalidad propia con sus estilismos./
El futbolista catalán del equipo londinense mantiene una personalidad propia con sus estilismos.

El defensa catalán del Arsenal es el futbolista más estiloso pero su hinchada se lo hace pagar caro

LUIS GÓMEZ

Héctor Bellerín prefiere sudar la camiseta y correr la banda del Arsenal Stadium a echar el freno. Le sucede lo que a ningún otro futbolista cada vez que juega en casa. Cuando se acerca a la grada para realizar un saque de banda recibe los insultos de su propia hinchada, que no transige con que uno de sus jugadores franquicia luzca melena, no se pierda un desfile, se atreva con osados 'looks' que pocos lucirían o se haya convertido, sin más, en el futbolista más estiloso e inclasificable del momento. «Me llaman lesbiana porque llevo el pelo largo y después siguen con otros muchos insultos homófobos», reprocha.

Es el precio que tiene que pagar por ser como es y moverse en el alambre con estilismos poco aptos para armarios convencionales. «El problema es que los aficionados tienen una idea de cómo un futbolista debe vestirse, cómo debe comportarse y hasta cómo debe hablar», confesó en una entrevista a 'The Times'. Y no, por ahí ya no pasa, pese a que vestir diferente le suponga una tortura mediática. «Me dicen que me centre en el fútbol. Aun futbolista le pueden gustar los coches y celebrar cumpleaños como los de Neymar, pero no puede ir a la London Fashion Week. ¡Yo soy un ser humano y tengo aficiones!», protesta.

Muy definidas, por cierto. Al lateral derecho catalán del equipo londinense le pirran los pantalones de cuadros, los estampados militares, las camisas de rejilla y hawaianas, el tono verde camuflaje, los gorros de punto, los collares... También las cazadoras vaqueras con forro de borrego, las zapatillas de Balenciaga, los esmóquines estampados de 'paisley'... Por supuesto, ropa extremadamente cara. Muchas de sus camisetas andan por los 800 euros, algo que no es problema gracias a su sueldo estratosférico. «Proceder de una familia humilde me ha hecho apreciar el dinero. Yo no gasto mucho en otras cosas», esgrime.

Bellerín es pura vanguardia. Rehúye los vaqueros ajustados, los pantalones pitillo, las camisetas con lentejuelas y los logotipos. Vamos, que no tiene nada que ver con el estilo de Cristiano Ronaldo y jugadores parecidos. «Todos estos, los otros, juegan a ver quién se pone el logo de Gucci más grande o tiene más brillo en sus zapatos. La gente se está dando cuenta de que no visto como el resto», reflexiona. El canterano del Barça apuesta por prendas con personalidad propia. Él moldea y define un lenguaje diferente, a sabiendas de que cada paso que da puede conducirle al abismo. Fijo de los desfiles de JW Anderson, director creativo de Loewe que seduce a la vanguardia con su firma homónima, es un enamorado de Raf Simons, Craig Green, Rick Owens...

No obstante, entre sus preferencias cada vez cobra más fuerza Fear of God, la marca de culto de Jerry Lorenzo, diseñador de moda y de zapatillas deportivas, cuyos modelos más baratos no suelen bajar de los 500 euros. «Está definiendo la forma en que la gente joven quiere vestir. Si te comportas de forma diferente, te conviertes en una diana. Es mucha presión y se trata de algo muy peligroso porque en la vida es necesario que cada uno se exprese como es. El 'streetwear' refleja cómo es mi vida ahora mismo.Yo soy joven y estoy soltero», explica para justificar su atrevimiento, aunque salga con la modelo Shree Patel.

«En pijama, por si da sueño»

Si la relación con su afición llegó a ser «insostenible», Bellerín minimiza ahora las críticas machistas y homófobas, pese a que a los furibundos ataques se han sumado un buen número de medios de comunicación británicos. Cada vez más publicaciones intentan ridiculizarle con comentarios totalmente despectivos. En una de sus últimas apariciones, coincidiendo con la última semana de la moda de Londres, 'The Sun' no se cortó un pelo y tituló: «La estrella del Arenal fue vista en pijama de mujer».

Y sí. El rotativo, con muy mala leche, no faltó a la verdad. El jugador de 23 años tiró de una camisa y pantalón 'pijamero' en tonos dorados de mujer de la firma Zimmerman. Complementó la vestimenta, de 2.000 euros, con unos 'loafers' (mocasines destalonados) forrados de piel, de Gucci (700 euros), y un abrigo de Neil Barrett. El revuelo montado en Twitter fue de abrigo. «Siempre es útil vestirse con un pijama por si te da sueño» o «Héctor Bellerín nos desea buenos días», fue lo más bonito que leyó. Casi todo el mundo se rió de su atuendo, pero ataques de este tipo solo pasan factura a 'influencers'. YBellerín, amante de la Fórmula 1, sin duda, lo es.

No solo eso. Vuelve a subir otra vez a las redes sociales todos los modelos que compra. Nada que ver con la actitud que le llevó hace dos años a cerrar todas sus cuentas en las redes sociales. Hoy no es que sea otro jugador. Es sencillamente otra persona que idolatra a Giorgio Armani –«conocerle el año pasado supuso un hito»– y que proclama bien alto su deseo de convertirse un día en diseñador.

Le cogió gusto de niño cuando veía dar puntadas a su madre y su abuela. Reconoce que hasta llegó a aprender a coser. Cuando no había niños para jugar al fútbol en el parque, acudía a la fábrica donde trabajaban sus familiares. «Me daban dos euros si les ayudaba a limpiar los hilos». Normal que la moda sea la segunda pasión de este vegano y entusiasta del yoga que, por derecho propio, es el icono de estilo más improbable.

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