La mujer de las 150 portadas de Vogue

Charlotte Tilbury. /
Charlotte Tilbury.

Charlotte Tilbury, conocida como 'La maquilladora de las estrellas', lanza en España su línea cosmética, con la que ha conseguido 165 premios en tan solo cinco años

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Una máscara de pestañas cambió su vida. Tenía 13 años, quizá demasiado pronto para descubrir que gracias al uso de los productos del maletín de maquillaje que le regaló una editora de belleza de la revista Elle, amiga de su madre, consiguió más popularidad en el internado de Londres al que le enviaron sus padres. Hasta entonces, Charlotte Tilbury (Londres, 1973), ahora conocida como 'La maquilladora de las estrellas', se había criado en Ibiza, donde salía de fiesta con los Rolling Stones.

A los 18 años logró una plaza en la escuela de maquillaje Glauca Rossi, en Londres, y comenzó a trabajar de asistente para Mary Greenwell, maquilladora de Diana de Gales y Naomi Campbell. Fue tan solo el comienzo de una profesión en la que ya lleva 27 años, haciendo 40 desfiles al año con prestigiosas firmas, las alfombras rojas de los eventos más importantes del mundo, como los Oscar y la gala del MET, y las editoriales de las mejores revistas. No obstante, es la maquilladora con más portadas de Vogue, 150 en total, entre ellas la del especial del 30 aniversario de la edición española, con Kate Moss como protagonista y con Mario Testino de fotógrafo, con el que ha trabajado en multitud de ocasiones. También es suyo el polémico desnudo de Cristiano Ronaldo.

Pero su faceta de alquimista tenía ganas de ser la protagonista. Trabajó para Helena Rubinstein, Armani, MAC y Alexander McQueen, mientras que con Tom Ford creó la marca de cosmética desde cero. Sin embargo, su sueño era tener su propia firma, que en tan solo cinco años en el mercado ya ha acaparado 165 galardones. Es reconocida por ser fácil de elegir, usar y regalar. «Antes nadie regalaba maquillaje porque no sabías ni que usar para ti misma». Los tutoriales de YouTube, donde tiene un exitoso canal, «me dan sueño», afirma. «Son demasiado complejos».

Su padre no entendía por qué las mujeres decían que Charlotte les había cambiado la vida. «¡Solo es maquillaje!», recuerda Tilbury, entre risas, que le decía. Ella se escudaba en los estudios de de Harvard y Stanford que indican que juzgamos por la vista. «La gente tiene más confianza en que pueden hacer un mejor trabajo. Conseguir más contratos en el caso de las famosos». De su progenitor, pintor de profesión, aprendió que «si quieres un cuadro precioso necesitas un lienzo perfecto». Por eso necesitas una piel radiante previa al maquillaje. Así que su primera creación fue la llamada crema mágica, que fue fabricando en los backstage de los desfiles. «Mezclaba productos porque no existía el perfecto. Vi un hueco en el mercado». Al principio, como buena maquilladora profesional que se precie, no quería revelar la fórmula, pero las 'celebrities' no paraban de preguntar por la crema que usaba, que revitalizaba sus cutis destrozados. «Necesitaba un producto que en 28 segundos diese lo mismo que otras prometen en 28 días».

Cuando la crema se puso a la venta en los grandes almacenes Selfridges, 700 personas hicieron cola el primer día, rompiendo el récord de la superficie al tener diez veces más de ventas de lo previsto. Un éxito que ha repetido con la línea de maquillaje -ya a la venta en España en Sephora-. De su corrector, que promente acabar con el efecto tiza de otros, vende un envase cada minuto y se han agotado las existencias en varias partes del mundo por su efecto goma que, dicen, alisa el contorno del ojo.

Se puede decir que su musa -aunque tenga multitud de influencias, desde Marilyn Monroe a Jennifer López- es Kate Moss. Es la artífice de la evolución estética de la 'top', a la que conoció cuando la modelo tenía 18 años. Para Moss fabricó un labial -'Nude Kate'-que fue toda una revolución. Después vinieron 'Hot Emily' (para Emily Ratajkowski), 'Kidman's Kiss' (Nicole Kidman), 'Super Cindy' (Crawford). También Miranda Kerr o Victoria Beckham tienen el suyo. Otras 'estrellas', aunque no tengan un producto hecho a medida, no pueden vivir sin sus productos, como Meghan Markle. «Y no se les paga para que lo usen», aclara en un buen español la maquilladora, consciente de que es una práctica más habitual de lo que se cree.

«Ahora trabaja mucho con Kim Kardashian, Kendall Jenner, Jennifer Aniston o Amal Clooney», nos cuenta María, una gallega que trabaja con Tilbury desde hace 12 años. Nos desvela unos de sus próximos proyecto: el desfile de Victoria´s Secret, firma con la que ya trabajó en 2008. Pero Tilbury se basta y se sobra para revelar sus secretos: «Mi marido -el productor de cine George Waud- nunca me ha visto sin maquillaje. En la cama me desmaquillo antes de ponerme mi crema mágica, iluminador y máscara de pestañas».

 

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