La agresión a Germán obligó a la Policía a mejorar su plan de coordinación

Germán ejercitándose en el centro donde continúa su recuperación. / E. C.

A raíz del incidente, se aumentó la presencia de agentes en las zonas conflictivas y creció la concienciación social sobre este tipo de hechos

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Más coches, más patrullas y en definitiva una mejora de la capacidad de reacción ante conflictos violentos. La agresión sufrida por Germán hace exactamente un año supuso un punto y a parte en la noche gijonesa. Un cambio que se vio reflejado no solo en el ámbito de la seguridad ciudadana, sino que también dejó huella en la hostelería, en los vecinos y, sobre todo, en los gijoneses que frecuentan las zonas nocturnas de fiesta.

Por parte de la Policía, el incidente supuso la confirmación de que, pese a tratarse de un hecho puntual, el plan de prevención e intervención ante este tipo de acciones precisaba de un cambio. Aunque Gijón se encuentra en la lista de las ciudades más seguras de España, desde la Policía entendieron que se necesitaba, sino un cambio, una evolución en la coordinación de agentes ante estos incidentes. «Decidimos aumentar la presencia de agentes, de coches patrulla y también mantener más reuniones de coordinación sobre estos dispositivos desplegados en las zonas más conflictivas de la ciudad», cuentan desde la Comisaría de Gijón. El concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, incide también en esta actualización de los cuerpos de seguridad. «Se cambió para mejorar el protocolo a seguir cuando ocurren esta clase de acciones», informa.

No solo ha sido en el aspecto policial donde se han notado las consecuencias derivadas de la agresión a Germán Fernández. Los hosteleros de la noche gijonesa, en primera línea de batalla, también han visto como a raíz de lo ocurrido se han mejorado ciertos aspectos que ayudan a gestionar estos conflictos. Los primeros que lo han hecho han sido los porteros de los locales. «Antes actuaban para quitarse un problema de encima. Ahora van más allá y buscan solucionarso, se responsabilizan más», cuenta Javier Martínez, vicepresidente de la Asociación de Hostelería y Uurismo de Asturias (Otea), quien también destaca una mayor colaboración entre la seguridad privada y los agentes de policía. «Antes también estaban en contacto regular con los cuerpos de seguridad, pero ahora esa relación se ha fortalecido más si cabe», informa. Una opinión que secundan desde la Comisaría. «Muchas veces nos avisan antes de que pasen las cosas, cuando ven que algo se puede complicar más de lo normal», reconocen.

«Seguimos con problemas»

En lo que también incide Martínez es en la concienciación por parte de la clientela tras lo ocurrido a Germán. «Se puede ver como en muchas ocasiones se cuidan de hacer cualquier tontería. Realmente todos estamos mucho más preocupados y responsables tras lo ocurrido», sintetiza.

Es este aspecto en el que quizás más palpable sea el cambio social que conllevó la agresión a Germán, unos hechos que conmocionaron a toda la sociedad gijonesa por igual. Desde entonces, tal y como confirman fuentes policiales, «no ha vuelto a ocurrir nada similar», lo cual, en parte, da buena cuenta de hasta que punto los gijoneses han interiorizado la necesidad de evitar este tipo de conflictos.

También los hay que piensan distinto o difieren ligeramente de la opinión de la mayoría. Es el caso de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), desde donde consideran que el cambio debería ser más profundo. «Aunque los actos violentos más graves y con peores consecuencias por suerte no son recurrentes, sigue habiendo una violencia de baja intensidad y muy continuada relacionada con las zonas de ocio, el consumo de alcohol y el continuo reclamo de Gijón como una ciudad sin muchos límites», comenta su presidente, Adrián Arias, quien también destaca herramientas como el Observatorio de la Violencia con el propósito de «involucrarse más activamente».

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