Un ancla en honor a Nacho Fidalgo

Carmen Fidalgo e Isabel Fernández, madre y hermana del fallecido./
Carmen Fidalgo e Isabel Fernández, madre y hermana del fallecido.

«Fue un mediador que aplicó su autoridad con equilibrio», recuerdan los allegados del capitán marítimo, fallecido en junio

EVA FANJULGIJÓN.

«Persona cercana, dialogante, sensible e inteligente, gran conocedor de su trabajo y capaz de encontrar siempre las vías más fáciles para el entendimiento, siendo además un gran facilitador para los trabajadores». Así describía ayer Rafael Lobeto Lobo, secretario general de la Fundación Philippe Cousteau y exdirector general de la Marina Mercante a su amigo Ignacio Fernández Fidalgo, el veterano capitán marítimo de Gijón que falleció el pasado 4 de junio.

Lobeto Lobo hizo de maestro de ceremonias en el sentido homenaje que ayer amigos, compañeros y familiares rindieron a Nacho Fidalgo en la Antigua Escuela de Negocios de Gijón. Un acto agridulce, en el que se constató el profundo dolor que la inesperada desaparición del marino ha dejado en su entorno personal y profesional. De hecho, al acto conmemorativo organizado por la Fundación Philippe Cousteau y el Ateneo Jovellanos acudieron representantes institucionales, como el director general de Pesca del Principado, Francisco González; la concejala de Hacienda, Marina Pineda; el comandante naval de Gijón, Carlos Orueta, y la actual capitana marítima de Gijón en funciones, Ana Hevia. El homenaje contó con una nutrida representación del sector marítimo y pesquero tanto asturiano como nacional. Entre ellos destacaron el máximo responsable del sindicato Marítimo-Portuario de UGT, José Manuel Pérez-Vega, o los capitanes marítimos de Palma de Mallorca, José Escalas; de Pasaia, Josu Bilbao; de Ferrol, Jorge Cao; y de Bilbao, Carlos García.

También estuvieron presentes el nuevo presidente de la Fundación Philippe Cousteau, Herminio Menéndez; el vicepresidente del Ateneo Jovellanos, Luis Rubio; el director del CEIP del Mar, Indalecio Estrada Lozano; el profesor de Derecho Marítimo de la Universidad Politécnica de Cataluña Jaime de La Rucea y el catedrático de Derecho Civil Javier Fernández Costales.

«Más compañero que jefe»

El de ayer fue uno de esos escasos actos en los que el protocolo acaba pasando a un segundo plano para dejar paso, más allá de los papeles, a espontáneos panegíricos cargados de sentimientos, de recuerdos, de verdadera emoción. «Era ante todo un solucionador de problemas, un mediador que rehuía el conflicto. Más compañero que jefe», aseguró José Manuel Pérez-Vega, recordando el tiempo que trabajó a las órdenes de Fidalgo. De igual modo se expresó la capitana marítima de Gijón en funciones, Ana Hevia. «Le echamos mucho de menos. Nos ha dejado huérfanos», lamentó.

Todos coincidieron en destacar cómo Fernández Fidalgo trasladó su «templanza y sentido común» a su labor profesional. Una larga trayectoria en la que «se entregó al mar desde los puestos más bajos, como pinche de cocina» hasta convertirse en el «primer capitán marítimo de Gijón» y en la que «protagonizó la transición de la administración militar a la civil e impulsó el Salvamento Marítimo», recordó su compañero José Escalas. El acto concluyó con la propuesta de la Fundación Philippe Cousteau al Ayuntamiento para «colocar de un ancla conmemorativa en memoria de Nacho Fidalgo en uno de los diques del muelle de Gijón».