Los arquitectos, muy críticos con el modelo que propone el plan

Carril bus a la altura de la avenida de la Constitución, único tramo existente en la ciudad. /JORGE PETEIRO
Carril bus a la altura de la avenida de la Constitución, único tramo existente en la ciudad. / JORGE PETEIRO

Consideran excesivos los 15,6 millones reservados para Cimavilla porque «está lejos de tener un problema de movilidad»

I. V. GIJÓN.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias cree que el modelo que propone para Gijón el Plan de Movilidad, que «zonifica la ciudad en tres áreas» que denomina Área de Prioridad Residencial, Área de Prioridad No Motorizada y Área de Velocidad Limitada, «no se corresponde con la realidad gijonesa», al no tener en cuenta por ejemplo «las centralidades existentes en los distintos barrios». Así se recoge en el documento de alegaciones presentado por la entidad colegial, muy crítico con los trabajos que han servido de base para la elaboración de propuestas, «que no reflejan de manera correcta la situación de partida». También con la «falta de coordinación con el Plan General de Ordenación», algo que entienden que queda patente con la localización elegida para los aparcamientos disuasorios en la periferia de la ciudad, advirtiendo de que al no ajustarse esta ubicación con lo previsto por el PGO, «implicará una tramitación más compleja y dilatada en el tiempo» para su construcción. En él consideran además que los distintos escenarios sobre la movilidad futura, uno denominado «realista» y otro «ambicioso», carecen de «un respaldo justificativo que los haga creíbles».

Entre las carencias del plan, destacan la falta de un análisis «particularizado» de «potentes» núcleos generadores y atractores de movimientos, como el Hospital de Cabueñes, el campus, la Universidad Laboral y el Parque Científico y Tecnológico», donde se producen al día en torno a 30.000 movimientos, lo que da una idea del volumen de desplazamientos que no se están teniendo en cuenta».

Critican además lo que consideran un «fuerte desequilibrio presupuestario» entre las diferentes medidas recogidas en el plan, pues el 85% de la inversión se reserva a tan solo tres actuaciones, repartiéndose otras 44 el 15% restante. En esta línea, ven «desproporcionado» el gasto previsto para la transformación de Cimavilla en un área de prioridad residencial (15,6 millones, 21,5% del presupuesto del plan), máxime cuando el barrio «está lejos de tener un problema de movilidad. Sus carencias tienen más causa en la incomunicación que supone su situación geográfica, en la falta de diversidad de actividades urbanas y la falta de criterio y rigor en el control en la implantación de usos que necesita la zona». Las actuaciones «en una zona con una dimensión y población tan reducida como Cimavilla, tendrían una nula repercusión para la movilidad de la ciudad».

Los arquitectos también piden cambiar la visión de la red como una estructura radial por otra de malla y reiteran su propuesta de suprimir el «tridente ferroviario», unificando las vías de Feve y creando nuevos viales que conecten la zona oeste con la sur.

 

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