Atracón final a base de paelladas

La Guía. El cocinero Pepe Cabellé elaboró una paella gigante. / D. MORA
La Guía. El cocinero Pepe Cabellé elaboró una paella gigante. / D. MORA

La Camocha, La Guía, Roces y Serín despiden animados sus fiestas. Cimavilla sigue en solitario, con distinta patrona: La Soledad

P. SUÁREZ GIJÓN.

«Han sido unas fiestas espectaculares. Tanto organización como asistentes han estado de diez». Esa era la valoración que hacían ayer desde la comisión de festejos de La Camocha, en el día en que sus celebraciones parroquiales tocaban a su fin. Un último día festivo cuyo plato estrella fue la tradicional fiesta de la espuma, que congregó a un gran número de niños dispuestos a pasar un buen y refrescante rato. Previamente, los mayores habían tenido tiempo de disfrutar de una sesión vermú en la que se registró una gran afluencia, un hecho constante durante el fin de semana. El XLI Memorial Magdalena Privincial de Bolos y una verbena amenizada por BKV Discoteca Móvil completaron el último día de fiesta.

Muy parecida fue la jornada en Serín, donde también despiden las fiestas por este año. En este caso, la gran protagonista del día fue una gran paellada que congregó, a eso de las tres de la tarde, a 280 vecinos dispuestos a despedir las celebraciones a base de arroz. La sobremesa se alargó hasta casi la noche, cuando llegó el momento de la verbena amenizada por la discoteca móvil Eclipse. Para recuperar fuerzas después de un fin de semana tan intenso, se organizó una gran chocolatada final.

En Roces optaron por ritmos mexicanos para cerrar la celebración. El grupo Viva México Monchy y sus Mariachis hizó las delicias de los asistentes que, reunidos en la carpa de las fiestas, se animaron a bailar algunos de los clásicos más reconocibles. Los más pequeños apenas tuvieron tiempo para descansar, puesto que el payaso Tato irrumpió a media tarde con su comedia y sus trucos característicos. Fue la antesala de una verbena con DJ, que puso fin a las festividades en el barrio.

Baile de la escoba

Por su parte, en La Guía el fin de fiesta tuvo de todo. Desde una caminata a Llumeres, pasando por una ruta ciclista hasta una gran paellada cocinada por el cocinero Pepe Caballé que ningún vecino quiso dejar de probar. La jornada terminó con una verbena ofrecida por La Orquestina, en la que los adultos protagonizaron un divertido baile de la escoba.

Cimavilla continuará una semana más con sus fiestas, aunque con un cambio de patrona, que en este segundo bloque pasa a Nuestra Señora de la Soledad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos