Los barrios reclaman un aumento de la plantilla de la Policía comunitaria

Los barrios reclaman un aumento de la plantilla de la Policía comunitaria

Los vecinos ven precisa una mayor labor de prevención en las calles por parte de los agentes para evitar robos como los que afectaron a La Calzada

PABLO SUÁREZ

Siete robos en apenas tres meses desataron la alarma en La Calzada. Desde entonces, comerciantes afectados, vecinos de la zona y asociaciones han propuesto numerosas iniciativas con el objetivo de poner freno a lo que, consideran, es un problema de inseguridad que entienden tiene su origen en la «inacción policial y la desprotección de la zona». Una de las propuestas que más eco ha tenido y a la que se han sumado desde otros barrios de la ciudad es la que pide mayor presencia de la Policía comunitaria, una sección de la Local que ha perdido buena parte del personal con el que nació y, creen los vecinos, no cumple con su función, que es, en este caso, de prevención. «Hay que potenciar la cercanía de los agentes con los vecinos. Es algo que se está perdiendo y es clave para la seguridad en la ciudad», reclaman en la federación de asociaciones de vecinos de la zona urbana (FAV).

«Esas patrullas comunitarias hacían lo que desde el barrio llevamos tiempo pidiendo: recorrer la zona de arriba abajo y estar en contacto con los vecinos y los pequeños comercios», indica Goyo Ibáñez, integrante de la Plataforma contra los robos en La Calzada sobre un grupo de la Policía Local que fue creado en 2002 a iniciativa de la por entonces concejala de Seguridad Ciudadana, la socialista Begoña Huergo.

«Queremos que los gijoneses conozcan a sus policías por el nombre y que los agentes sean unos ciudadanos más, pero con uniforme», explicaba entonces la edil al presentar el nuevo equipo. A partir de aquel momento, veinte agentes del cuerpo fueron trasladados a esta sección y comenzaron a repartirse entre ellos el patrullaje por los diferentes distritos de la ciudad. Todos los barrios, incluido el centro, contaban con esta cobertura. «Dividimos la ciudad en cinco demarcaciones en las que, en turnos de mañana y tarde, varias parejas velábamos por la seguridad ciudadana», cuenta José García Huergo, uno de los miembros de aquella sección.

Huergo, actualmente delegado de UGT, lo tiene claro. «Si todavía hubiese una sección de Policía comunitaria como la de entonces la situación en La Calzada podría haberse evitado», asegura este policía, que destaca la cercanía de aquellos agentes con el día a día de los barrios. «Cada pareja cubría una zona y siempre la misma. Eso hacía que tuvieses mucha confianza con la gente del barrio, a la que muchas veces dejabas tu tarjeta para que si ocurría algo te llamasen enseguida».

Ceares, El Coto, Viesques, Pumarín, Montevil Oeste, Roces, Contrueces, El Llano, Montevil, Cerillero, Jove, La Calzada, Tremañes, Nuevo Gijón, La Braña y Santa Bárbara eran las zonas de acción de estos agentes, que generalmente se valían de unas pequeñas 'scooters' para moverse por las calles. «Teníamos un control total de la zona. En cuanto pasaba algo llegábamos al momento», insiste Huergo. «Eso es justo lo que faltó en estos meses en La Calzada. La Policía no estaba cuando sucedían los robos y luego se tardaba mucho en llegar», coinciden desde la plataforma del barrio.

No obstante, las competencias en seguridad, investigación y detención son la Policía Nacional. La Policía Local hace labores de prevención y de cumplimiento de la ordenanza municipal. Una prevención que reclaman los vecinos.

Actualmente la sección de Policía comunitaria la componen tres parejas de agentes, los cuales compaginan este servicio con el refuerzo en otros departamentos. Pese a que sobre el papel la solución podría tener un impacto positivo en la ciudad, el Ayuntamiento y algunos sindicatos, como Sipla, rechazan aventurarse a afirmar que con la recuperación de esta sección se hubiese logrado evitar los robos en La Calzada.

«Tajantemente no», remarca sobre esta cuestión el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, quien no obstante coincide en los beneficios de estas patrullas en lo que respecta a la ciudadanía y la tranquilidad en los barrios. «El problema es que de donde no hay no se puede sacar», lamenta, eso sí, en alusión a la carencia de efectivos que viene sufriendo la Policía Local. «Para que fuese efectiva se necesitarían, por lo menos, dieciséis agentes que se ocuparan únicamente de esto», considera Huergo.

Propuesta del PP

Hace tan solo unos días y a raíz de lo ocurrido en La Calzada, el Partido Popular presentó una propuesta en la que planteaba que se potencie la Policía comunitaria a través de las sesenta nuevas reposiciones a las que obligarán las numerosas jubilaciones previstas en el cuerpo. Concretamente, lo que planteó el PP a través de su portavoz, Pablo González, fue que los veinte primeros agentes que entren sean destinados a esta sección. «El Ayuntamiento siempre insiste en que no hay dinero y que no se puede. No es verdad», apuntan los populares.

Son muchos quienes echan de menos una mayor presencia en las calles de estos agentes. «Todavía hay mucha gente que nos lo dice. Había una relación muy cercana. Nos conocíamos todos», dice Huergo. «Necesitamos a esta sección. Es muy necesaria», sentencia Ibáñez.