Ceares se vuelca con la fiesta de San Andrés, que contó con el abad de Covadonga

El abad de Covadonga, a la izquierda, a la salida de la misa. / UCHA
El abad de Covadonga, a la izquierda, a la salida de la misa. / UCHA

Un centenar de feligreses llenó la iglesia románica para escuchar las palabras de Alfonso Mariño

E. GARCÍA GIJÓN.

El de ayer fue «un día grande» para la parroquia de Ceares, «porque nos acordamos de San Andrés». Un centenar de feligreses llenó la iglesia románica para escuchar las palabras del abad de Covadonga, Alfonso Mariño, que asistido por el párroco de Ceares, José Luis Montero; el padre Simón, del Corazón de María; el diácono Alberto José González; y el sacerdote adscrito de la parroquia San José, José María Fernández de la Riva, evocó la personalidad del apóstol. En su homilía, el abad se dirigió especialmente a los niños, e interpeló a los asistentes a «ser valientes», ya que, dijo, «a veces somos cristianos de palabra, pero luego en el 'chigre' callamos. Nunca debe avergonzarnos nuestra fe».

Asimismo, insistió en que hay que «sentir» la parroquia: «Tenemos que hacerla nuestra y que nunca se pierda entre esta gran selva de edificios». Tras la procesión, los vecinos disfrutaron el amagüestu.