Una compresión abdominal capaz de salvar vidas

Se trata de una técnica fundamental para que una víctima logre expulsar el elemento extraño que no permite la respiración

P. SUÁREZ GIJÓN.

Hay veces, la mayoría salvo caso de grupos de riesgo concretos, en las que un atragantamiento se solventa simplemente gracias a la tos originada por la aspiración. Son los más habituales, pero no los únicos. En ocasiones, la expulsión del elemento se complica, poniendo incluso en riesgo la vida de la persona. Es en esos momentos cuando la técnica conocida como maniobra de Heimlich se presenta vital para salvar una vida.

Esta consiste en aplicar una presión brusca a nivel del abdomen superior para provocar una salida de aire hacia la tráquea y la laringe que facilite la expulsión del trozo de comida o el objeto atascado. Si la víctima está consciente y en pie, se debe presionar hacia arriba y adentro, produciendo súbitas elevaciones del diafragma que expulsen de forma rápida el elemento extraño. Si, por el contrario, el atragantado está inconsciente, la técnica se debe realizar con la víctima en posición supina.

También existe una tercera opción, la que se debe aplicar en caso de que la víctima se encuentre sola, sin persona alguna a su alrededor que pueda practicarle la maniobra. Entonces, la persona atragantada deberá reclinarse sobre una silla o un saliente de una mesa o similar y autopresionar repetidamente este objeto contra el abdomen. Lo que sí es común en todos los casos es la necesidad de alertar a los servicios de emergencia una vez se produzca el atragantamiento.