EL COMERCIO y el Grupo, premiados por «hacer ciudad» y por décadas de implicación con Gijón

Los galardonados de EL COMERCIO y del Real Grupo de Cultura Covadonga, tras la entrega de los XXV Premios Gijón Ciudad Abierta en el teatro Jovellanos. / JORGE PETEIRO

La Ser reconoce al periódico de forma extraordinaria en el XXV aniversario de sus galardones

AIDA COLLADOGIJÓN.

«Gijón es una ciudad abierta, despierta, impulsiva, socarrona... Gijón es un resumen de sus ciudadanos». Así, entre referencias a la Larola, la Tarabica o Rambal, introducía en materia el periodista Nacho Poncela al respetable que ayer acudió a la entrega del XXV Premio Gijón Ciudad Abierta 2019, concedido por la Cadena Ser. Esta fue una edición especial, en la que se reconoció al Real Grupo de Cultura Covadonga -que suma ochenta años, 40.000 socios y tantos méritos deportivos como sociales- y en la que, con motivo del primer cuarto de siglo de los galardones, se otorgó por unanimidad un premio extraordinario al diario EL COMERCIO, por el reflejo «en sus páginas del día a día de la ciudad» durante los últimos 140 años. Y medio.

El periódico recibió el cariño de los gijoneses a través de la nutrida representación que ayer se dio cita en el teatro Jovellanos. La misma que dedicó varios sentidos aplausos a quien hasta la pasada edición fue uno de sus imprescindibles. Gijón, puso la voz Poncela, «echa de menos al alcalde Vicente Álvarez Areces, echa de menos al presidente Vicente Álvarez Areces y echa de menos al eterno conversador Vicente Álvarez Areces».

El primero en recordarle fue el director de la Ser en Gijón, Pablo González-Palacios, quien agradeció a la seis corporaciones municipales de la historia de los premios -muchos de sus miembros ocupaban las butacas- su incondicional apoyo. Él fue también quien tildó de «imposible reconocer la ciudad sin EL COMERCIO». Sin Adeflor, sin Carantoña, sin «el relato comprometido de 140 años de historia». Sin los profesionales, añadió, que hoy trabajan para «mantener el legado» y para defender, como hizo el propio González-Palacios, un oficio con muchos amigos y no pocos enemigos. Para «ahuyentar la tentación de socavar su reputación, nuestra reputación».

Durante el acto hubo un reconocimiento especial a las alcaldesas de la ciudad. A Paz Fernández Felgueroso, entre los presentes, y a Carmen Moriyón, quien no solo ayudó a entregar los premios, sino que recibió el máximo reconocimiento de la emisora, su insignia de oro.

Durante su intervención, la regidora felicitó a los socios y trabajadores del Grupo, un club «del que nos sentimos profundamente orgullosos» y al que destacó como «una parte fundamental del patrimonio» de la ciudad».

No menos afectuosas fueron las palabras que dirigió a EL COMERCIO, porque tras catorce décadas «citándose con los gijoneses en los quioscos, a diario, se crean unos vínculos tan especiales con la ciudad que dan identidad propia al medio». Una identidad que conlleva una responsabilidad que trasciende su labor de trasladar información: «Una trayectoria tan especial convierte al medio en un referencia ciudadana. De ahí que al periódico le corresponda colaborar, con sus herramientas específicas, en la tarea de hacer ciudad». Dar continuidad a una crónica diaria, que reconozca la construcción de Gijón como «una tarea colectiva que nos concierne a todos».

No obvió el contexto de desconfianza e inestabilidad, en el que «es importantísimo reivindicar la calidad de los medios de comunicación, su papel imprescindible en el sistema democrático y su importancia en las relaciones entre la ciudadanía y las instituciones». Por ello, instó a proteger el periodismo y el derecho a la información como única opción para garantizar que «nuestro sistema constitucional siga funcionando y garantizando la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político».

Un papel, recordó el director de Emisoras, José Carlos Herreros, que también corresponde a la Cadena Ser. Veinticinco años, los que lleva el premio, dijo, «no son nada, son las bodas de plata. Esperamos celebrar con ustedes las de oro», animó.

En algún momento del acto, ante un teatro sin voz, Areces había aparecido en pantalla: «La batalla en la vida es un placer. Sobre todo si crees por lo que combates. Porque no siempre se gana, es ley de vida. Y otros continuarán la batalla». EL COMERCIO recogió el guante. Seguirá habiendo a quien premiar y este diario seguirá contándolo.