La guerra de los tendales

La gran batalla de los tendales
Tendales en la fachada de uno de los edificios que componen la barriada de La Tejerona. / DANIEL MORA

Los vecinos de un barrio de Gijón, obligados a retirarlos tras la denuncia de un vecino que recurrió al Defensor del Pueblo molesto porque le pincharan las ruedas

PABLO SUÁREZ

Dice que los afectados no le dan ninguna pena y los acusa de haberle hecho la vida imposible. «Dejaba mi remolque aparcado en el barrio y no les parecía bien. Llegaron a pincharme las ruedas varias veces e incluso dijeron a la Policía que estaba abandonado para que se lo llevasen», asegura quien, en respuesta a esta actitud, decidió preparar una venganza que ha salpicado hasta al propio Ayuntamiento de Gijón, multado por no aplicar la normativa municipal. Emilio López interpuso una queja al Consistorio por los tendales del barrio de La Tejerona, los cuales no están contemplados dentro de la normativa vigente, que prohíbe tender la ropa en las fachadas que dan a las calles públicas. Sin embargo, el Ayuntamiento no le dio mayor relevancia y dejó pasar el tema. Lejos de desanimarse, López, en un afán de dar un escarmiento a toda la comunidad, acudió al Defensor del Pueblo, al cual justificó la denuncia y reclamó amparo.

Tras comprobar que la acusación, por baladí que parezca, tenía base jurídica, el órgano encargado de velar por los derechos de los ciudadanos, amonestó al Ayuntamiento, al que instó a aplicar la ordenanza y retirar los tendales en La Tejerona, una barriada compuesta por bloques sin patio interior. «Vino la Policía casa por casa diciendo que no tenían más remedio que obligarnos a quitarlos. Nos dan dos meses para hacerlo. Los que no los quiten tendrán multa», cuentan los vecinos, los cuales consideran la decisión «totalmente fuera de lugar» y ya buscan la forma de organizar una respuesta al respecto. «El tendal es el único sitio que tengo para poner a secar mantas y ropa de cama. El que ha puesto la denuncia no tiene vergüenza ninguna. Por aquí que no venga», avisa Placer Villa, quien reside en la zona desde que fueron construidas las casas. «Después de tantos años con el tendal, ¿cómo nos lo van a quitar ahora por esta tontería?», razona.

Otra de las vecinas, Carmen Martínez, quien lleva dieciocho años en el barrio, tampoco entiende la medida. «Los pisos son como son y no hay otro sitio para tender. No hay derecho a que nos hagan esto», dice. Una queja que comparte la práctica totalidad del vecindario, en el que hasta 54 bloques están afectados. «Por esa regla de tres, medio Gijón, especialmente los barrios más antiguos, deberían quitar los tendales. Es una denuncia puesta a mala fe y que no tiene sentido ninguno», considera otro vecino mientras señala los tendales de los edificios próximos a La Tejerona, pertenecientes al barrio de El Coto, y cuyos tendales continuarán en las fachadas. «Con ellos no hay problema pero con nosotros sí», lamenta.

Reforma de la fachada

Los únicos edificios de La Tejerona que se salvan de la denuncia son aquellos cuya fachada ha sido recientemente reformada y en los que la nueva obra ha incluido un pequeño balcón metálico donde ubicar los tendales. «Nos parece una medida magnífica. ¿Por qué en vez de quitarnos los tendales de esta manera no nos arreglan la fachada y todos contentos?», dicen los vecinos, para quienes esta sería una buena solución a la polémica. «Quien denuncia lo hace únicamente por tocar las narices. No tiene ningún sentido», insisten.

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