La madrileña Rain Forest se hará cargo del Acuario tras una década de gestión de Aguinaga

La dársena al costado del Acuario será remodelada. / JOSÉ SIMAL
La dársena al costado del Acuario será remodelada. / JOSÉ SIMAL

Además de presentar la mayor oferta económica y de mejoras, la mesa de contratación valoró su trabajo en los biopacs de Valencia y Fuengirola

ANDRÉS PRESEDO GIJÓN.

La gestión del Acuario de Poniente cambiará de manos el próximo mes de julio, cuando se cumplen doce años de su inauguración, y pasará a ser regentado por la empresa madrileña Rain Forest. Así lo decidió ayer la mesa de contratación municipal, a expensas de que pudieran presentarse reclamaciones por parte de alguna de las tres compañías (Aquagestión Gijón, Global Omnium y Gestión de Parques y Animales de Madrid) que no resultaron ganadoras del concurso convocado por el Ayuntamiento de Gijón.

Rain Forest presentó, en opinión de los componentes de la mesa de contratación, la mejor oferta tanto en los aspectos objetivos, derivados de las inversiones económicas y el canon, como en los subjetivos, relacionados con las mejoras que plantea para la instalación y, en suma, su informe fue favorable a que sea esta compañía la que explote el Acuario de Gijón durante los próximos quince años, con posibilidad de prórroga de otros cinco más.

Biodomo de Granada

Rain Forest, que se presenta con la empresa Disetecmar como especialista en asuntos acuarológicos, es la propietaria y gestiona, en la actualidad, el Bioparc de Fuengirola, origen de su actividad, y hace lo propio con el Bioparc de Valencia, además de llevar la gestión del Biodomo del Parque de las Ciencias, en Granada, y tiene una plantilla superior a los doscientos trabajadores. Privada al cien por cien, su presidente es José Maldonado, persona que, desde hace años, centró su actividad empresarial en una novedosa fórmula de trabajo con los animales primando el objetivo de mantenerlos en un hábitat natural, alejado de las jaulas, y tratando de hacer llegar a los visitantes a sus instalaciones un mensaje de respeto a la naturaleza. En Fuengirola y Granada ya dispone de acuarios dentro de los respectivos complejos, aunque ahora, en Gijón y una vez que se formalice el previsto contrato, afronta un nuevo reto vinculado con una instalación municipal y con un largo plazo para su gestión.

El proyecto que Rain Forest presenta para el Acuario de Poniente, según fuentes de la propia compañía, es «una apuesta de máxima calidad» que, a expensas de definir los detalles, incluirá la remodelación de toda la actual instalación, seriamente dañada por el paso de los años y de un adecuado mantenimiento, y, además, afrontará el aprovechamiento de la dársena anexa a la instalación que desde la inauguración del Acuario quedó en estado de abandono, dando un aspecto poco atractivo al entorno.

Para ello, desde el punto de vista empresarial, Rain Forest hizo un completo estudio de mercado sobre las posibilidades de visitas en la instalación de Poniente, en el que no falta el trabajo sobre el turismo en Gijón, en Asturias e, incluso en la cercana zona de influencia. El objetivo es, cuando menos, duplicar el número de visitas que, por ejemplo, el pasado año se situó en unas 143.000 personas.

Una vez al frente del Acuario, así lo confirmaron, comenzarán un completo trabajo de marketing y de promoción de la instalación con el objetivo de captar visitantes y presentar una nueva imagen moderna y adaptada a las necesitades de un sector que conocen de forma sobrada por su actual y dilatada experiencia.

Un canon fijo

Con la llegada presumible de Rain Forest, pendiente de cuestiones administrativas, se dará por cerrado el ciclo de diez años, los dos últimos con prórroga, en el que el Acuario estuvo en manos de la empresa de Ignacio Aguinaga, Aquagestión Gijón, y que fue foco de no pocas controversias. Al Ayuntamiento de Gijón le suponía, al año, casi 400.000 euros y el PP, por medio de su concejal Pablo González, especialmente crítico con la gestión de la instalación, se llegó a hablar de de la «burbuja» del Acuario y de «auténtico lastre».

El nuevo concurso, hasta aclarar los aspectos económicos, supondrá el pago de un canon fijo por parte de la empresa adjudicataria (cosa que hasta ahora no existía) y, al menos eso pretendía el pliego del concurso, rebajará de forma sustancial la aportación municipal para el funcionamiento de la instalación de Poniente.

 

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