Gijón

«Aquí no se puede vivir, esto es insoportable»

Desperfectos en la puerta de la vivienda de la inquilina a la que han denunciado los vecinos. / E. C.
Desperfectos en la puerta de la vivienda de la inquilina a la que han denunciado los vecinos. / E. C.

«Esta misma semana tuvo que venir la Policía por una trifulca con machetes y raro es el día que no hay alguien durmiendo en el rellano» | Vecinos de un edificio de la plaza Médico Félix Prieto, en pie de guerra por un «grave conflicto con una inquilina»

O. SUÁREZGIJÓN.

«Llevamos mucho tiempo aguantando y ya no podemos más, la situación es insostenible». La convivencia en el número 3 de la plaza Médico Félix Prieto, en El Cerillero, se ha vuelto de todo menos apacible. Los inquilinos de este edificio de viviendas sociales en régimen de arrendamiento se han levantado por lo que consideran «un gran problema de convivencia». Han denunciado la situación en varias ocasiones en la Comisaría y en los juzgados pero, según su versión, «lejos de solucionarse, va a peor». Esta misma semana, la Policía Nacional tuvo que acudir al lugar después de que varios testigos alertasen de una pelea «con machetes y cuchillos en plena calle». Al parecer, el piso problemático en cuestión está alquilado a una mujer desde hace varios años, si bien en la vivienda residen «muchas otras personas, además de por lo menos cuatro perros a los que no saca nunca y los tiene hacinados en el patio».

A los ruidos procedentes del piso se suman «las continuas riñas, peleas y trifulcas diarias», aseguran otros moradores del mismo edificio. «Aquí no se puede vivir y mucho menos con niños pequeños, no tienen por qué ver esas cosas...», lamentan. Con «esas cosas» se refieren a «personas drogándose o haciendo sus necesidades en el portal, tirando la puerta abajo o descolgándose por la ventana, entre otras muchas molestias».

Su situación de desesperación se agrava «las noche que ella o sus acompañantes se dedican a aporrear las puertas de los vecinos, ya hemos tenido hasta que desconectar los timbres, porque a las 3 de la mañana o se confunden y llaman o salen directamente a molestar al vecindario».

Ya por varias ocasiones, dicen, se han encontrado «a gente durmiendo en el rellano, donde además dejan excrementos o restos de haberse drogado». Una de las familias que reside en el mismo bajo ha solicitado un realojo a la empresa pública que gestiona las viviendas y otros inquilinos de los pisos superiores piensan hacer lo mismo si la situación no se ataja. «Es muy triste que al final seamos nosotros los que nos tengamos que ir y no la persona que realmente ha demostrado que no está para vivir aquí...», argumentan.

La puerta de entrada del piso en cuestión está rota, carece de cerradura y de los paneles frontales. Lo mismo ocurre con alguna de las ventanas, las que dan a la calle y al patio interior. Tienen los cristales rotos y alguna no tienen ni marco.

«Entendemos que las viviendas sociales son para gente que no tiene recursos, pero eso no tiene que ver con causar las molestias que esta mujer genera en un vecindario entero, el resto tenemos que aguantar de todo y ella parece que tiene derecho a cualquier cosa», lamentan los vecinos, que ya no saben «a qué vía recurrir para que nos hagan caso».