Un recubrimiento que pasó de «autolimpiable» a no ser limpiado

Operarios limpian las lonas de la fachada en 2011. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Operarios limpian las lonas de la fachada en 2011. / JOAQUÍN PAÑEDA

El sistema que compone la cubierta está enfocado a facilitar su cuidado, uno de los factores determinantes en la adjudicación

P. SUÁREZ GIJÓN.

Una fachada 'autolimpiable'. Esos fueron los términos con los que tanto Procoin, empresa encargada de la remodelación del estadio, como el propio Ayuntamiento, definieron el exterior del estadio. Pese a no ser literal, la realidad es que el sistema empleado para configurar la 'piel' del estadio facilitaba en gran medida su labor de conservación y mantenimiento. En una ciudad con abundancia de precipitaciones como es Gijón, las lonas metálicas ofrecían la posibilidad de mantener su aseo con el agua de la lluvia, a lo que debería sumarse una limpieza a conciencia anual o bienal por parte de operarios equipados con mangueras de agua a presión.

Si bien durante estos ocho años la lluvia ha cumplido con su parte, el Ayuntamiento, como responsable último de la obra de Vaquero Turcios, no ha realizado las labores de limpieza que le correspondían. Este incumplimiento no ha pasado desapercibido en el Pleno municipal, donde el PP reclamaba hace dos años que el equipo de gobierno procediese a adecentar el aspecto de El Molinón. «El estadio es la tarjeta de visita de la ciudad y no puede estar en esas condiciones. Que se diga que es 'autolimpiable' no exime al Ayuntamiento de un mínimo esfuerzo», afirma el portavoz de los populares, Pablo González, quien también incide en que, ocho años después, la suciedad se ha acumulado «más de lo que el proyecto preveía».

En este sentido, en el PP reclaman la redacción de un informe de intervención urgente con el fin de determinar cuál es el procedimiento exacto que precisa el estadio. «El equipo de Foro debe dejar el tema hecho o, por lo menos, enfocado», reclama González.