«La situación con los jabalíes es crítica, pero hasta que no pase algo grave no actuarán»

Soledad Lafuente pasea por las inmediaciones de la iglesia de San Julián en Somió. / ARNALDO GARCÍA
Soledad Lafuente pasea por las inmediaciones de la iglesia de San Julián en Somió. / ARNALDO GARCÍA

«Estoy muy satisfecha con estos diez años de mandato. Seguí una línea de actuación que ahora, mirada con el tiempo, creo que fue la adecuada»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Después de una década al frente de la federación vecinal de la zona rural Les Caseríes, Soledad Lafuente ha tomado la determinación de dar un paso a un lado. Cierra así una etapa llena de reivindicaciones, victorias, momentos difíciles y, ante todo, mucho trabajo. Aunque seguirá ligada a la federación por su condición de presidenta vecinal de Somió, ahora es momento de «dar el relevo» para que otra directiva continúe el camino emprendido. Un camino del que se declara «satisfecha y tremendamente orgullosa».

-Deja la federación vecinal de la zona rural tras diez años al frente.

-Sí, diez años como presidenta y, antes, cuatro como secretaria.

-¿A qué se debe la decisión?

-Yo llevaba tiempo programando la salida. Noté que mi ciclo había concluido, pero no quería marchar de un día para otro, por lo que ya lo hablé hace meses con Manuel González-Posada, que ya es presidente. A últimos de noviembre se lo comuniqué a la asamblea en ruegos y preguntas y adelanté las elecciones, que siempre se suelen hacer en marzo.

-Y hace apenas cuatro días ya le cogieron el relevo.

-Eso es. Manolo confeccionó a su nuevo equipo y desde el pasado miércoles, día 10, se confirmó como nuevo presidente. Estuvimos esperando pero no hubo otra candidatura, así que ahora empieza el nuevo ciclo. Tiene experiencia y se rodeó de gente muy válida. Estoy convencida de que lo va a hacer muy bien.

-¿Seguirá vinculada a Les Caseries?

-Sí, como presidenta de la asociación de vecinos de Somió. Para cualquier cosa que me pidan estaré disponible, por supuesto. Siempre traté de tomar las decisiones de manera asamblearia y sé que es difícil poner de acuerdo a tantas personas.

Complejo plan urbanístico

-Subraya con orgullo la palabra 'asamblearia'.

-Federados en la zona rural somos 26 asociaciones, cada una con su manera de ver las cosas, su problemática particular y tú no puedes tratar a todo el mundo por igual: tienes que tener consenso con todos, o al menos intentarlo. Además, por Leorio se pasaban cada reunión 18 ó 20 entidades, una muy buena cifra comparada con tiempos pasados, donde solo venían ocho o nueve. Ahí sí creo que logré una buena convocatoria.

-El balance, además de este consenso, ¿es positivo?

-Sí, estoy muy satisfecha. Seguí una línea de actuación que ahora, mirada con el tiempo, creo que fue la adecuada. Hubo problemas, claro. El PGO fue uno de ellos. Para contentar a tanta gente y llevar una línea general como federación sin que nadie sufriese discriminación fue muy complicado. Esto llevó mucho trabajo mes a mes, muchas reuniones, quebraderos de cabeza... Lo pasé realmente mal en algunos momentos. Afortunadamente, nunca estuve sola con este trabajo, siempre tuve a un equipo fantástico detrás.

-A día de hoy, con el PGO ya en tramitación, ¿ha habido ese consenso entre parroquias?

-A todos a todos quizás no. Pero a la mayoría sí y después de mucho trabajo. Desde las sugerencias hasta las alegaciones... los deberes nosotros los hicimos siempre. En la federación el sentimiento es muy positivo, que no es poco.

-A la hora de hacer un repaso de los logros de esta década, ¿con qué se queda?

-Hay muchos. Por ejemplo, los planos y numeración de los caminos, que ahora mismo son imprescindibles. En saneamiento recuerdo que cuando llegué había catorce parroquias enteras sin él. Ahora mismo hay algunas siguen afectadas, pero son muchas menos.

-¿Con algo más?

-Con el trabajo intenso que pocas veces se nos reconoció, como con la lucha para traer la radioterapia al hospital. Siempre quedamos un poco apartados y fueron meses de mucha lucha. En la zona rural hay gente muy valiosa y hay que empoderarla un poco, como las compañeras de la vocalía de la mujer, que hacen un trabajo impresionante. Actuamos como radar de muchos problemas que azotan al concejo, ya que a nosotros nos afectan primero: el jabalí, la polilla de la patata... Todo nos afecta pero como somos pocos apenas hay interés o ayudas.

-También durante su mandato se concedió a la federación la Medalla de Plata de la villa.

-Fue muy emocionante. Tuve el honor de recogerla, pero hay que recordar que fue un homenaje a todo el conjunto de la federación, todos los que trabajaron por ella y por la zona rural.

Más transporte público

-Ahora, ya desde un segundo plano, ¿qué retos ve como los mas acuciantes para la federación?

-En la zona rural nos hace mucha falta que llegue internet a todas las parroquias y las mejoras en las líneas del autobús. Hubo una época en las que nos quitaron de un plumazo muchos horarios y creo que un servicio público tiene que estar para apoyar a los vecinos y no para hablar de números y dinero. También nos queda luchar por esa ZALIA o por el gaseoducto de la zona oeste, que deja mucha gente afectada.

-La problemática de los jabalíes se lleva arrastrando desde hace tiempo.

-Sí, pero no como desde hace dos años para acá. No se está dando solución y las manadas son cada vez mayores. Se ven ejemplares muy grandes en familias de hasta dieciséis animales. Me sorprende enormemente cuando dicen que tenemos que acostumbrarnos a convivir con ellos. Vamos a ver, son animales salvajes. No sé pueden decir cosas así cuando son potencialmente peligrosos para los vecinos. La situación es crítica pero hasta que no pase algo grave seguramente no se actuará. También me dan mucha pena los ganaderos, cuyo trabajo es durísimo y aún se les hace peor con los grandes destrozos que les hacen. Es un desastre y los políticos no están a la altura, están llegando tardísimo a los problemas. Cuando damos el primer aviso se deja correr el asunto y esto no puede seguir así.

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