«Si fuese víctima de una violación no habría venido al juicio en falda»

«Si fuese víctima de una violación no habría venido al juicio en falda»

El abogado del acusado de violar a una mujer en Nuevo Roces intenta desmontar la versión de la denunciante apelando a su vestimenta

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El hombre de 28 años acusado de violar a una mujer en un descampado del barrio de Nuevo Roces el pasado mes de marzo fue reconocido por la denunciante durante el juicio que comenzó ayer en la Sección Octava de la Audiencia Provincial. La vista oral se celebra a puerta cerrada. La denunciante, de 51 años, realizó un relato pormenorizado de los hechos oculta detrás de un biombo para evitar el contacto visual con el presunto agresor sexual.

Según su declaración, conducía su coche de madrugada en dirección a su puesto de trabajo como limpiadora cuando, al detener la marcha en un semáforo de la carretera Carbonera, en Contrueces, fue abordada por un individuo que, a punta de navaja, abrió la puerta del lado del copiloto y la obligó a conducir unos tres kilómetros. Una vez en el descampado, la violó en varias ocasiones, según mantiene la perjudicada y también la fiscalía, que solicita doce años de prisión para el procesado, Pablo F. M., por un delito continuado de agresión sexual.

El acusado no negó que hubiesen existido relaciones íntimas, si bien aseguró que habían sido consentidas por parte de la mujer y que ambos se conocían anteriormente por ser vecinos del mismo barrio.

En una polémicas declaraciones una vez concluida la primera sesión de la vista oral, el abogado de la defensa, Fernando Ángel de la Fuente, consideró, entre otras valoraciones, que «si la mujer fuese víctima de verdad no habría acudido en falda al juicio». Apuntó, además, para respaldar la inocencia de su representado, que «la mujer dudó al contestar en la sala si había eyaculado o no dentro de ella y eso se sabe claramente».

La acusación particular eleva la petición de la condena a los catorce años y medio de cárcel: doce años por el delito de agresión sexual continuada y otros dos años y medio por el delito de amenazas, ya que entiende que se trata de delitos diferentes, por un lado la violación y por el otro la amenaza con el arma blanca.

La primera sesión de la vista oral contó ayer con la declaración de la denunciante, el acusado -que se encuentra en el centro penitenciario de Asturias desde su detención en marzo- y los agentes de la Policía Nacional que llevaron a cabo la investigación.

El presunto agresor se entregó en la Comisaría de Policía acompañado de otro abogado que el que ahora le representa. En primera declaración confesó los hechos, si bien su actual letrado achaca esa confesión «al estado etílico en el que se encontraba». El juicio continuará hoy con la declaración de peritos judiciales y las conclusiones de las partes.

Absuelto de otro caso

El procesado, Pablo F. M., fue absuelto en noviembre de otra acusación por abuso sexual, en esa ocasión denunciada por una taxista. La titular del juzgado de lo Penal número 3 consideró en la sentencia que «no puede formarse convicción con la seguridad exigible en materia penal acerca de la autoría del acusado en los hechos de autos». El episodio ocurrió en 2012. La taxista denunció que un cliente le había practicado tocamientos durante una carrera en la que el joven le pidió que le llevase a Nuevo Roces, precisamente donde reside el detenido en relación a la violación de la limpiadora. Fue identificado por la denunciante a raíz de la detención por la última violación que se le imputa, cometida en el mes de marzo. Se ajustaba a la descripción facilitada y al modus operandi empleado en el abuso.