«Hay miedo a que estalle la violencia», dicen los asturianos residentes en Venezuela

Susana Bartolomé, en el centro, es una de las asturianas residentes en Caracas. / E. C.
Susana Bartolomé, en el centro, es una de las asturianas residentes en Caracas. / E. C.

La diáspora del país latinoamericano en el Principado ve con «esperanza» el alzamiento y esperan que el conflicto no se cebe con los civiles

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Los vecinos de Caracas y, posteriormente, los de todo el país, amanecieron ayer expectantes. Fue difícil conciliar el sueño más allá de las 6 horas de la mañana, según confirman varios asturianos residentes en el país latinoamericano, ante el constante sonido de los claxon y de los primeros gritos. La gijonesa Susana Bartolomé, que reside desde hace 27 años en Caracas, explica que «ya desde que empezó a amanecer el ruido de la calle era constante. Era difícil no imaginar que algo estaba pasando».

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El llamamiento de Guaidó, añade, empezó a movilizar desde primera hora al sector más crítico de la población venezolana. «Aunque en las televisiones no hay noticia alguna del alzamiento. En los canales se dice que son tonterías y pasan los minutos anunciando la subida salarial que promete el Gobierno», afirma. Bartolomé, responsable de un centro educativo en la capital venezolana, afirma que en este tipo de situaciones prefieren atender a sus alumnos a través de videoconferencia y clases online hasta que se vea en qué depara el alzamiento.

«Los profesores me están escribiendo desde diversas partes de la ciudad. Me dicen que la situación está caliente y hay miedo de que estalle la violencia. De todas formas, no es la primera vez que vivimos esta situación, hay que tomarlo con prudencia», concluye.

Los venezolanos en Asturias ya preparan concentraciones para apoyar a Guaidó

El sentimiento generalizado es, como explica Bartolomé, de prudencia. No se quiere oír hablar de guerra civil ni de enfrentamientos entre ciudadanos. Así, muchos aguardan desde casa a la espera de que se esclarezca el panorama político del país. Conscientes muchos ellos de que la información que les llega desde los medios es poco fiable o, directamente, «manipulada».

El presidente del Centro Asturiano de Caracas, Manuel Díaz Poo, explica que las comunicaciones y la conexión a la red «está siendo muy mala en general». «En los canales nacionales lo poco que hemos visto son llamadas de los miembros del Ejecutivo opinando sobre la situación. Del resto no sabemos cuál es la situación», explica.

Emigrados al Principado

Los venezolanos residentes en Asturias, por su parte, han estado en las últimas horas en contacto con sus familias intentando conocer las últimas noticias relativas a la situación en el país. Se estima que la población venezolana en el Principado asciende a unas 2.500 personas. Víctor Pedráñez, portavoz de Venezolanos Sin Fronteras y coordinador en Asturias de Voluntad Popular -el partido dirigido por Leopoldo López y Juan Guaidó-, explica que la «emoción por el alzamiento es indescriptible».

«Llevo más de veinte años perseguido por el chavismo y mi familia está fragmentada por el mundo. Hay que dejar claro que esto no es un golpe de Estado, ya que los militares se están poniendo del lado de la Constitución», explica. De cara a los próximos días, Pedráñez solo espera que «el régimen de Maduro no quiera morir matando».

El presidente de la Asociación de Pensionistas de Venezuela en Asturias (Asopeve), Sergio Primiani, habló a primera hora de la mañana con dos de sus hermanos y con una prima de su mujer. Con otros, sin embargo, no pudo contactar en un primer momento. «Estamos preocupados porque todos tenemos familia allí y no sabemos en qué va a terminar esta situación, si pacíficamente o en un baño de sangre...», reconoce.

El abogado Apolinar Núñez, que acumula dos años en Asturias tras «exiliarse» de Venezuela. A su juicio, el país «ha demostrado que no quiere a Maduro» con los actos de la jornada de ayer. «La situación es diferente a la de hace diez o quince años. Ahora difícilmente puede existir una guerra civil ya que la sociedad está mucho menos polarizada. Ahora la mayoría no acepta a Maduro», afirma.

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