Biden da el paso para detener a Trump

Joe Biden. /Reuters
Joe Biden. / Reuters

El exvicepresidente de Obama hace oficial su aspiración a ser el próximo candidato demócrata para la Casa Blanca en 2020

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

La de 2020 será una batalla épica, con una veintena de candidatos demócratas dispuestos a arrebatarle el anillo al señor de la Casa Blanca que ha tendido una sombra de oscuridad sobre EE UU, ese faro de la democracia por el que pelearon desde Thomas Jefferson hasta Martin Luther King. Ambos están presentes en el vídeo con el que Joe Biden lanzó este jueves su candidatura a la arena electoral en busca del voto indignado de los antiTrump. «Estamos en una batalla por el alma de la nación», sentenció.

Hacía mucho que se esperaba su decisión, tan asumida que era líder en las encuestas antes incluso de saberse si se presentaba o no. El vídeo con que el exvicepresidente de Obama hizo el anuncio en Twitter revela la sapiencia de este veterano político de 76 años, que no necesita explicar quién es y puede darse el lujo de justificar su tercer intento presidencial como una llamada al deber para salvar al país. «Amigos, América es una idea, una idea más fuerte que ningún ejército, más grande que ningún océano, más poderosa que ningún dictador o tirano», prometió con ese tono épico.

Muchos de los candidatos podrían ser sus hijos y alguno hasta su nieto, pero Biden aprovechó este jueves la perspectiva de su edad para justificar la gravedad histórica del momento frente a un presidente que asigna «la misma equivalencia moral» a los supremacistas blancos de Charlottesville que a quienes se manifestaron pacíficamente contra ellos. «Hay muy buena gente en ambas partes», recuerda que dijo Donald Trump cuando uno de ellos atropelló intencionadamente a la multitud, matando a una joven de 32 años. «En ese momento supe que la amenaza para nuestro país era como nada que haya visto nunca en mi vida».

A esas alturas ya había recordado que Charlottesville fue «un momento definitorio para la nación» en el que neonazis y miembros del Ku Klux Klan «coreaban las mismas bilis antisemitas escuchadas en Europa durante los años 30». Trump no tardó en contestar por Twitter, contraponiendo el medio millón de empleos creados en el sector industrial durante sus dos años de mandato. Obama y Biden empezaron en plena crisis de 2009 con una economía en barrena que había perdido cuatro millones de puestos de trabajo en el último año de Bush, pero que al dejar la presidencia había creado casi nueve millones de empleos. Los analistas consideran que Trump disfruta de la bonanza sembrada por sus predecesores, aunque se aproveche de la corta memoria del electorado y su necesidad de gratificación inmediata.

Vientos progresistas

Nadie cree que baste con oponerse a Trump y advertir de los devastadores efectos de su presidencia para ganar las elecciones, pero lo que se juega hasta mitad del año que viene es quién ganará las primarias del Partido Demócrata para empuñar la lanza contra él. En un pelotón más diverso que nunca, donde hay seis mujeres, cinco afroamericanos y un gay, la mayoría ha elegido presentar ideas concretas. Biden, sin embargo, prefiere explotar el sentimiento anti Trump y dejar las propuestas políticas para después.

Tendrá que explicar también las inconsistencias de una larga carrera política con episodios que chirrían con los vientos progresistas de un partido orillado a la izquierda y una sociedad empoderada por el #MeToo, con la que ya ha chocado. Entre la sangre fresca que llegó al Congreso en las filas demócratas destacan dos mujeres musulmanas y la congresista más joven de la historia, que se declara socialista sin reparos, como el senador independiente que pisa los talones a Biden en las encuestas. Bernie Sanders, otro septuagenario un año mayor que él, ha demostrado ser una máquina de recaudar fondos con seguidores humildes y leales. Biden, por su parte, aprovecha su tirón con los sindicatos, las estructuras del partido y las de las campañas de Obama y Hillary Clinton.

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