El nivel de ruido en San Mateo ante la Catedral respetó el límite legal, según un informe

Actuación de Los Secretos el 20 de septiembre de 2016 con la Catedral al fondo, la noche en que se hicieron mediciones en la misma. /
Actuación de Los Secretos el 20 de septiembre de 2016 con la Catedral al fondo, la noche en que se hicieron mediciones en la misma.

Tras medir en 14 puntos del templo, los técnicos afirman que se cumplió la ley en 2016, pero no en años anteriores

DANIEL LUMBRERAS

«Se concluye que durante el control de ruidos y vibraciones no se sobrepasan los valores de referencia, recogidos por las normativas vigentes. Oviedo, 2 de noviembre de 2016». Este es el resultado del informe que la Asesoría Geológica Gea realizó, a instancias del Cabildo de la Catedral, para determinar si el sonido de los conciertos celebrados en la plaza de Alfonso II el Casto el pasado San Mateo superaban los límites legales, dañando gravemente al templo. La respuesta es negativa, aunque en años anteriores, según el estudio, no era así.

El Cabildo encargó el informe a la citada asesoría por más de 6.000 euros, buscaba confirmar sus quejas sobre las «vibraciones» que sufría la Catedral, Bien de Interés Cultural (BIC), con la celebración de conciertos en San Mateo, y otras épocas, como en el pasado San Juan.

Un expediente abierto por el Consejo de Patrimonio de Asturias autorizaba al deán de la Catedral, Benito Gallego, a realizar mediciones técnicas para «justificar con mejores argumentos» la petición de que se alejen los grandes eventos» de la primera iglesia de la diócesis. También recordaba, en este caso al Ayuntamiento, la obligatoriedad de respetar la ley y no «perturbar la contemplación del bien» o «atentar contra la integridad física» del mismo.

El equipo de gobierno, por boca del concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, 'Rivi', defendió que «Oviedo respeta escrupulosamente en sus fiestas» la normativa sobre los Bienes de Interés Cultural e invitó a quien piense de otra manera a «presentarse a las elecciones» si quiere organizar de otro modo los festejos. El gobierno local rechazó, por su parte, pedir un informe de posibles daños a la Catedral él mismo, como solicitaba el Partido Popular.

Finalmente, el Cabildo ha entregado al Principado el estudio de la Asesoría Geológica Gea. Lo hizo a principios de este mes, finalizada la restauración de la fachada de la Puerta de la Limosna, y el gobierno regional se lo ha remitido al Ayuntamiento.

El estudio, con más de cuarenta páginas, detalla los catorce puntos de la Catedral en los que se situaron los de la empresa Acusmed el día 20 de septiembre para hacer mediciones técnicos. Ese día tuvo lugar el concierto tributo a Tino Casal, y midieron los niveles del sonido antes y durante el espectáculo.

Gea determina que «se ha percibido una evidente disminución de la potencia de sonidos emitidos durante estos conciertos», dado que «en años anteriores» sí que se habían constatado «unos niveles muy superiores en la emisión de ruidos, así como más vibraciones en distintos elementos de la Catedral». «En esta ocasión, el nivel sonoro amplificado y emitido ha sido ecualizado. Parece que desde el Consistorio se han tomado ciertas medidas para paliar el impacto de los conciertos», finaliza el informe.

Interpretaciones

Para el deán, Benito Gallego, «el informe concluye que este año el ruido fue más bajo, pero que es claramente dañino». Y es que, explicó el canónigo en jefe de la Catedral, los efectos de los ruidos en la Catedral son paulatinos: «Las vibraciones van acumulando daño», hasta que se produzca un desperfecto de relevancia.

Gallego dejó claro que no tiene nada contra los conciertos. Se limita a ejercer su labor de primer responsable del templo: «Tratamos de defender una cosa que se nos ha confiado, no es un capricho». «Lo que sucede en la plaza no es bueno. Ante un BIC hay que tomar medidas de seguridad, remacha».

'Rivi' abundó que en el último año «tomamos medidas» para respetar el templo durante los eventos musicales, como «bajar el volumen». «Hemos sido mucho más sensibles que gobiernos anteriores en materia de ruidos, los informes de Medio Ambiente así lo reflejan y las mediciones de la Iglesia son totalmente aceptables», se felicitó el munícipe.

Debido a la dificultad que entraña realizar conciertos en otras partes de Oviedo, es preciso cuidar particularmente la Catedral. «Es una vergüenza que la ciudad no tenga un espacio para albergar actuaciones», lamentó el edil, recordando que en el último medio siglo los gobiernos han llenado la ciudad de hormigón. «La Vega es el futuro, pero tampoco puede tener un escenario de 5.000 o 6.000 personas», incidió. Por ello, una alternativa podría ser la ampliación de las pistas de San Lázaro: «Una vez que comiencen las obras, que son inminentes, pueden ser un buen lugar». «Ya están adjudicadas, pero durarán más de tres meses. Estarán listas para septiembre del año que viene con toda seguridad, pero este no. Hay que tener en cuenta las salidas de emergencias y el colegio que está al lado», el Veneranda Manzano, destacó.

'Rivi' apuntó que no es Cultura sino Medio Ambiente el departamento municipal en el que ha recaído el estudio de ruido. «Estudiaremos el informe del Cabildo, como cualquier otro, y llevaremos a Urbanismo las posibles consecuencias», anticipó el concejal del ramo, Ignacio Fernández del Páramo. No obstante, su negociado, recordó, se encarga de controlar «la contaminación acústica, y se vienen cumpliendo en los conciertos todos los años». «Se hacen las mediciones» y se comprueba que haya «una serie de distancia, de decibelios máximos y parones cada dos horas. Mientras cumplan la normativa medioambiental, nada más que apuntar».

Más precavido, Jorge Hevia, arquitecto del plan director, advirtió de que aún hay peligro si se supera cierta frecuencia de sonido en los alrededores de la Catedral: «Lo comprobamos en una actuación de Melendi, vibraban los pináculos y las vidrieras. ¿Qué nos preocupa? Que pueda afectar a la estabilidad de las piezas». Estos elementos puntiagudos, que llevan dentro varillas metálicas, detalla Hevia, con el paso del tiempo dejan entrar agua en la piedra, que es porosa. En invierno, el líquido se congela y causa microfisuras, que se unen al desgaste que causan los aumentos de volumen. «Si las frecuencias altas y bajas se rebajan en una mesa de mezclas, puede no ser lesivo», aconsejó.

Este pasado fin de semana, la plaza de la Catedral volvió a ser el escenario central de las fiestas de Oviedo, las de San Juan. No faltó la hoguera y tampoco la música, y aunque no sucedió nada el arquitecto insistió en que es necesario «separar lo más posible» el fuego de la Catedral. Para 'Rivi', el templo siempre soportó riesgos «desde los romanos hasta ahora, pero no por las fiestas». En septiembre, volverán las celebraciones.

El expediente sobre la afectación de la Catedral por los ruidos continúa su curso en el Consejo de Patrimonio, sin que de momento se conozca avance alguno al respecto.