Adiós a Marcelo Conrado, «el embajador» de la cocina asturiana

Marcelo Conrado, cuyo verdadero nombre era Antón Conrado, posa en el interior del restaurante Casa Conrado. /Mario Rojas
Marcelo Conrado, cuyo verdadero nombre era Antón Conrado, posa en el interior del restaurante Casa Conrado. / Mario Rojas

El fundador de Casa Conrado y La Goleta fallece a los 73 años víctima de un cáncer

CECILIA PÉREZ / ALBERTO ARCE OVIEDO.

No fue cocinero pero llevó a la gastronomía asturiana a lo más alto gracias a su «don de gentes», fue un «relaciones públicas» de primera categoría que hizo de los restaurantes Casa Conrado y La Goleta los sellos de identidad de la hostelería carbayona. En ellos, Marcelo Conrado, que falleció la noche del martes víctima de un cáncer a los 73 años, ejerció como el auténtico anfitrión de Oviedo. Hoy será enterrado a la una de la tarde en el pueblo que le vio nacer, Santullano, en Tineo. En Oviedo, la ciudad que le encumbró, habrá una misa funeral mañana en la basílica de San Juan El Real a las cinco de la tarde.

Marcelo Conrado deja un vacío dentro de la hostelería ovetense, asturiana y española, como así aseguró José Luis Álvarez Almeida, presidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Asturias, Otea. «Ha sido un referente de la mejor hostelería de España», valoró. Almeida destacó su personalidad: «Por la fuerza que desbordaba era capaz de desarrollar cualquier actividad», pero «la hostelería pierde uno de sus baluartes y pilares», incidió.

Un ictus, en 2011, le apartó de la primera línea de la hostelería. Se recuperó cediendo el testigo de Casa Conrado y La Goleta a sus hijos, Javier y Laura Antón. Hace un mes y medio le diagnosticaron un cáncer de pulmón «muy agresivo» que hizo que en las últimas semanas tuviese que ser ingresado en una residencia del centro de Oviedo debido a los graves problemas de movilidad que padecía como consecuencia de la enfermedad. Allí falleció la noche del martes, explicó su hijo Javier Antón.

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Hoy sus familiares, amigos y compañeros lloran la pérdida de un hombre que «marcó una época», como así aseveró Eduardo Menéndez Riestra, presidente de la Academia Asturiana de Gastronomía. «Pilló, por suerte para él, el mejor momento que vivió la hostelería en Asturias, vivió el gran 'boom' de los años 80 y supo sacarle partido porque tenía una personalidad arrolladora, un don para ganarse a la clientela», valoró. «Marcelo consiguió lo que nadie ha logrado gracias a que sabía ganarse al público como nadie», enfatizó Riestra.

Famosos, políticos, personalidades del mundo de la cultura, de las artes, del periodismo..., todos disfrutaron de la buena mesa que proporcionó este hombre que descubrió la hostelería de pequeño cuando su padre, Conrado Antón, abrió en Tineo, su localidad de origen, la casa de comidas y tienda El Recreo.

El periodista radiofónico, Luis del Olmo, habló de Marcelo Conrado como el «gran embajador» de la cocina asturiana porque «conozco poca gente que ponderara su tierra como él». Del Olmo era uno de los fieles que recaía en La Goleta cada vez que acudía a la capital asturiana. Una cita ineludible eran los Premios Princesa de Asturias. «Si tengo que destacar algo de Conrado era su bondad y generosidad con todos sus amigos», señaló la voz icónica de la radio española.

En ese marco, el de los premios Princesa de Asturias, también ponderó la labor de Marcelo Conrado su director emérito, Graciano García. «Fue un avanzado en el mundo de la hostelería, un referente por la calidad que ofrecía y sobre todo por lo bondadoso que fue», expuso.

Casa Conrado y La Goleta fueron los restaurantes estrella de un hombre que, curiosidades de la vida, nunca fue cocinero. «Fue un restaurador, esta es la palabra que le viene como anillo al dedo», señaló Pedro Morán, presidente de la Asociación de Fomento de la Cocina Asturiana, cargo que ocupó Conrado entre 1995 y 2011. «Él no cocinaba pero sí fue un relaciones públicas muy importante a nivel regional y nacional, extraordinariamente generoso», valoró Pedro Morán. Él junto a Marcelo Conrado o Miguel Loya echaron a andar la Asociación de Fomento de la Cocina Asturiana hace treinta y nueve años. Aquí compartió charlas y amistad con Juan Ramón Sánchez, del restaurante Del Arco. «Fue un pionero de la hostelería que manejó unos recursos impresionantes. Para mí, como amigo y compañero que fue es una pérdida irreparable, estamos consternados».

La trayectoria de Marcelo Conrado dentro de la hostelería tiene tradición centenaria y sabor caribeño. La inauguró en La Habana, su abuelo. José Antón, con el restaurante La Alhambra. José se casó en la isla con Florida. Treinta años después, el hijo de ambos, Conrado, volvió a los fogones y a los orígenes. Se desposó con Jesusa Pertierra y, de vuelta en Tineo, su localidad natal, abrieron El Recreo. De ahí a Madrid a cocinar pescados en O Pexeiro, y, de vuelta a Oviedo, con el Auto-bar.

El matrimonio abrió en 1958 en Medina de Rioseco, en Valladolid, donde Jesusa amplió la caza y el asado a sus habilidades culinarias. Seis años de lechazos y perdices, trajeron a la familia de vuelta a la capital. Estuvieron diez años en el Cervantes, junto a El Vasco, en los que elevaron la culinaria ovetense, lo que les permitió subir otro peldaño e inaugurar, en 1975, Casa Conrado, para convertirlo en el corazón gastronómico y social de la ciudad. Cinco años después, abrió sus puertas La Goleta, en la calle Covadonga.

La crisis y las ganas de renovación tocó a estos dos emblemas de la restauración, gestionados desde 2011 por Javier y Laura Antón. Ambos locales cerraron sus puertas hace año y medio para luego reabrirlas. Iván Suárez, del llagar de Colloto, se hizo con Casa Conrado el pasado mes de septiembre, junto a Javier Conrado como gerente. La Goleta pasó a manos de Quico Álvarez, hostelero leonés, en octubre. Distintos propietarios pero con la misma esencia. «Hemos heredado la confianza y el trato personal que dejó Marcelo en Casa Conrado», valoró Iván Suárez, actual propietario del restaurante.

Los reconocimientos

La labor de Marcelo Conrado dentro de la hostelería tuvo sus recompensas a nivel profesional. Recibió en 2011 la Medalla de Oro de Hostelería de Asturias. No pudo recogerla ese año debido al ictus que sufrió pero sí lo hizo al año siguiente. «Es una concesión que no se da a cualquiera, solo a las personas que consideramos que tienen los méritos suficientes para recibirla», apuntó José Luis Álvarez Almeida, presidente de Otea.

Tres años antes, en 2008, fue galardonado con el premio Caldereta de Don Calixto, el reconocimiento que otorga Yantar, el suplemento gastronómico de EL COMERCIO. Marcelo Conrado lo recibió de manos de Pedro Morán. «Conrado lo era todo y todo Oviedo pasó por sus restaurantes. Sus tertulias eran famosas porque solo Marcelo podía lograrlo ya que era queridísimo, un hombre proverbial», aseveró el oftalmólogo Antonio Bascarán, amigo de la infancia.

Para Luis Alberto Martínez, de Casa Fermín, la pérdida de Marcelo Conrado le cayó como una «jarra de agua fría» más cuando le calificó como «un hombre amigo de sus amigos que dejó dos negocios entrañables en Oviedo, su pérdida como persona es insuperable».

Conmoción que compartió David González Codón, presidente la junta local de Hostelería y Turismo de Asturias, Otea, en Oviedo. «Es una gran pérdida. Ese Oviedo que conocimos durante aquella época cada vez se está quedando más atrás», lamentó.

Para Pepe Colunga, propietario de la sidrería La Pumarada, Marcelo Conrado fue ante todo «una buena persona, un gran colega de toda la vida y un gran hostelero. Su legado sigue muy vivo en Oviedo y sus establecimientos siguen siendo punteros. Un profesional de una saga. Hay que recordarlo como un profesional excelente de toda la vida».

Quien también quiso dedicar unas palabras a la figura del tinetense, fue el presidente de la Sociedad Ovetense de Festejos. Felipe Díaz de Miranda, conmocionado, aseguró que «esta es una gran pérdida a nivel de persona y de empresario. Le tenía muchísimo cariño. Era un emprendedor, un histórico de Oviedo y sus establecimientos, que afortunadamente no han desaparecido, son y serán un lugar de referencia», reseñó.

El concejal de Economía y Turismo, Rubén Rosón, también se sumó a las condolencias. Destacó del fallecido el «legado» que dejó y su «ejemplo de superación» en un momento en el que la ciudad «pierde a un referente en el mundo de la hostelería y del negocio familiar».

Cualidades que también ponderó el presidente del PP de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo. «Fue un gran empresario de tradición y reconocimiento. Como presidente de Fomento de la Cocina Asturiana, bajo su mandato, la gastronomía ovetense tuvo promoción y reconocimiento por toda España. Su nombre forma y formará parte de la rica historia gastronómica de Asturias».

Marcelo Conrado recibirá hoy sepultura en la iglesia parroquial de Santullano, en Tineo, a la una del mediodía. Mañana, en Oviedo, a las cinco de la tarde, se celebrará una misa funeral en la basílica de San Juan.