Carne putrefacta y gusanos en un piso de alquiler donde vivía una madre y sus cinco hijos en Oviedo

Restos de basura en varios luigares de la cocina. / E. C.
Restos de basura en varios luigares de la cocina. / E. C.

La dueña de la vivienda, junto a las secretarias judiciales, se encontraron la vivienda destrozada al ejecutar el desahucio, pero la inquilina ya se había ido

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Carne putrefacta y con gusanos en la nevera, suciedad por cada esquina, una bañera llena de ropa sucia, restos de comida podrida en las cazuelas, un fregadero «nauseabundo» lleno de platos sin lavar. Es el escenario que se encontró la propietaria de un piso en la Avenida del Mar tras el desahucio de su inquilina por impago de alquiler, el pasado 8 de mayo. En esa vivienda en «condiciones insalubres» vivía junto a sus cinco hijos menores, con edades comprendidas entre los 14 años y los nueve meses de edad. «Cuando se personó la procuradora y las secretarias judiciales para ejecutar el desahucio vomitaban en la puerta», describió la propietaria de la casa, que prefiere mantenerse en el anonimato.

Ayer explicó a EL COMERCIO que la relación con la inquilina comenzó hace casi un año. «Ella pagó la primera mensualidad más los dos meses de fianza que le pedimos. Al mes siguiente nos dejó de pagar». Siempre ponía disculpas. «Decía que ya me lo iba a pagar, que no me preocupara, me daba largas y largas».

El problema se agravó cuando comenzó a recibir llamadas de los vecinos del inmueble. Le contaban que la inquilina «dejaba a los niños solos los fines de semana», y que la mayor de ellos, una niña de 14 años, «invitaba a sus amigos y se dedicaba a tirar patatas y huevos por la ventana»; también que «la bebé no paraba de llorar». Los vecinos, según la propietaria, llegaron a «denunciar el abandono al que sometía a sus hijos»: dos niños de 5 y 6 años; otra niña de 3; la más pequeña de 9 meses y la niña de 14 años «que era la que se ocupaba del bebé».

La dueña del piso y su expareja se reunieron con la inquilina en diciembre. «Le propusimos que abandonara el piso, lo dejase limpio y le perdonaríamos la deuda», ocho meses de impago. No lo hizo y se inició el procedimiento para desahuciarla judicialmente. Como no recurrió la orden de lanzamiento, el desahucio se ejecutó hace una semana. La mujer, según explicó la propietaria del piso, ya había pasado por esta situación en otras ocasiones.

Cuando entró en piso junto a la comitiva judicial descubrieron el horror, aunque ya no había ni rastro de la familia. Habían abandonado la vivienda. «Cuando intenté abrir la nevera no podía, tiraba y tiraba y nada. Cuando lo logré el olor fue tremendo. Había carne putrefacta y bichos moviéndose en su interior», explicó la dueña. «Voy a denunciarla judicialmente por el destrozo que me causó al piso y a Asuntos Sociales para que le quiten a los críos porque no entiendo cómo puede tener alguien a unos niños en esas condiciones y nadie haga nada».