Una burbuja de seguridad

Cuatro bolardos fueron instalados durante el día de ayer en la calle San Francisco. / ALEX PIÑA
Cuatro bolardos fueron instalados durante el día de ayer en la calle San Francisco. / ALEX PIÑA

La ciudad se blinda en estas fiestas mateínas que arrancan con más policías en la calle por la falta de vigilantes sin armas

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

A las ocho de la tarde, la Policía ya había reforzado la seguridad por las fiestas: los accesos a la calle San Francisco estaban controlados por seis agentes de la Policía Local ataviados con chalecos antibalas; los bolardos frenaban de forma estratégica la entrada a la zona festiva desde la plaza de La Escandalera evitando que vehículos de grandes dimensiones accedan; y por el Campo patrullaba la Nacional.

Todo, tal y como recoge el plan de autoprotección, que estará vigente hasta el fin de las fiestas, el domingo 23. El mismo que prevé que los accesos a la ciudad estén controlados por la Guardia Civil y que cuando haya cerca de cinco mil personas en un concierto, la plaza de la Catedral se cierre.

Para ello, se colocarán de forma contigua sesenta vallas, y durante los primeros días son los agentes de la Policía Local, que ha reforzado los turnos, los encargados de vigilar que todo discurre con normalidad. Es debido a que el contrato de seguridad sin armas aún no se ha resuelto. Se espera que se cierre entre el lunes y el martes, que será cuando una empresa privada se encargue de cortar el paso en caso de que sea necesario en la plaza de la Catedral.

Otra de las medidas de seguridad tiene que ver con los bares. Han tenido que retirar las terrazas situadas al lado del templo y en sus alrededores. Lo hicieron antes de que la cantante Neneh Cherry comenzara el ensayo de su concierto, que abrió la programación musical mateína.

El servicio de Bomberos y las ambulancias de la empresa Transinsa están en la plaza, donde se protegió la estatua de la Regenta con unas vallas y se instalaron una decena de carteles reflectantes en los que se informa dónde se encuentra la vía de evacuación más cercana a la que debe acudir el público en caso de que haya una emergencia.

Críticas

La Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa) envió ayer por la tarde un comunicado de prensa en el que criticaba que la empresa Serveco estaba controlando el escenario de la plaza de Feijóo, que acoge actuaciones, cuando todavía no se ha adjudicado el contrato de seguridad sin armas. «Están cometiendo una ilegalidad porque aún no tiene ni la autorización ni el permiso de las autoridades competentes para realizar este trabajo». Al paso de estas acusaciones se pronunció el jefe de seguridad de dicha sociedad, Miguel Romano, quien afirmó que los agentes privados han sido contratados por la empresa encargada de instalar el escenario para evitar robos y durante las horas en las que no hay programación: «Nada tiene que ver el Ayuntamiento ni la Fundación Municipal de Cultura», concluyó.

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