Seguro de sol ... y de ocio

Siam Park Dragon/
Siam Park Dragon

MARCELINO GONZÁLEZ

«Seguro de sol», «Seguro de sol», repetía machaconamente una vieja canción de 'Los Mismos' de finales de los años sesenta del pasado siglo. El grupo que lideraba la vallisoletana Elena Vázquez aludía muy especificamente a las Islas Canarias y, más específicamente, a Tenerife. Aquella composición fue presentada a una de aquellas citas ineludibles del verano. Más concretamente, al Festival del Atlántico que se celebraba cada año en Puerto de la Cruz, la capital nórdica del territorio chicharrero. Tuvo un enorme éxito y la frase se convirtió en un referente para el entonces naciente turismo del archipiélago hasta convertirse en eslogan que ha durado en el mente nacional hasta nuestros días.

Y también en esa misma localidad, al calor de las cada vez más numerosas avalanchas de españoles y foráneos que iban «repoblando» la isla germinó una semilla que con el paso de los años ha alumbrado un auténtico emporio en torno a los viajes de ocio.

Loro Parque, en Puerto de la Cruz
Loro Parque, en Puerto de la Cruz

Un alemán con visión de lince para los negocios, que empezó desde muy abajo, como no oculta en sus comparecencias públicas, vislumbró la necesidad de ofrecer a los millares de visitantes, que se convertían año tras año en millones, alternativas para completar las horas de sol y playa que motivaban su presencia en la ínsula. «Necesitan algo más que tostarse durante mañana y tarde», parece que pensó el avispado futuro empresario. Y puso manos a la obra. Aseguran que la primera intención fue construir un zoológico, pero el archipiélago todavía no estaba listo para convertir el parque de animales en un negocio rentable. Cuentan que el padre de Wolfgang Kiessling, así se llama el protagonista, le quitó de la cabeza la idea de traerse de la vecina África un par de elefantes. Por entonces, el joven emprendedor tenía una pareja de papagayos con los que los «giris» de vacaciones gustaban de hacerse fotos, y el progenitor le convenció de que los loros comían menos que los paquidermos y vivían más.

Era diciembre de 1972 y así nacía Loro Parque, un recinto centrado en esas exóticas aves, con 25 personas en su plantilla y 13.000 metros cuadrados de superficie. En aquellos primeros momentos ofrecía al visitante la colorida presencia de 150 papagayos. El éxito del parque no ha dejado de crecer hasta convertirlo en un referente mundial avalado por el respeto internacional hacia una empresa comprometida con la conservación de la naturaleza y el rescate y preservación de animales en peligro de extinción. Hoy cuenta con millares de animales y 135.000 metros cuadrados de extensión y el pasado año logró superar los 50 millones de visitantes.

Siam Park Tower
Siam Park Tower

Sin embargo, al Loro Parque actual no puede ser considerado como un zoológico al uso. Sin olvidar la posibilidad de contemplar en un habitat natural más de quinientas especies, sus responsables han centrado toda su energía en una labor de sensibilización y educación en la empresa de proteger y conservar la naturaleza. No hay esquina que al recorrer sus caminos no nos recuerde en varios idiomas los axiomas tendentes a logar un mundo mejor. Investigaciones orientadas a conservar tierra, mar y aire para las generaciones futuras han ido ocupando lugar preferente en los objetivos no sólo de sus instalaciones sino en la colaboración internacional con otros parques zoológicos y los trabajos de campo en los más alejados puntos del globo terráqueo con investigadores propios que aglutinan equipos con personal nativo de las respectivas zonas.

Fruto de esta orientación, en el año 1994 nació Loro Parque Fundación, orientada a la conservación de especies amenazadas en distintos lugares del mundo. Como resultado, se puede decir que nueve especies de papagayos han sido salvados de su inexorable extinción. Sus dependencias específicas están abiertas al público y cualquier visitante puede contemplar un verdadero complejo sanitario dotado de todos los aparatos que uno se puede encontrar en un gran centro hospitalario destinado al ser humano.

Esta Fundación se ha convertido en la auténtica joya de la corona del grupo empresarial que ha ido creciendo año tras año con nuevas ofertas de ocio en la propia isla y en la vecina de Gran Canaria. Un porcentaje relevante del dinero conseguido por la venta de entradas se destina a la misma y a sus proyectos internacionales de colaboración.

Queda dicho que Loro Parque y su fundación son el orgullo de la familia Kiessling (el hijo. Christoph, ya ha tomado las riendas de una parte del negocio familiar), pero los emprendedores no se quedan parados ante el éxito indudable de su proyecto y surge otra idea capaz de atraer a todo tipo de visitantes en una oferta bien diferente del zoológico. Aparece, hace algo más de diez años, el Siam Park, el que ya hoy ha obtenido los galardones más prestigiosos para acreditarse como el mejor parque acuático del mundo. En él, los objetivos son lograr que, cada día, al abrir sus puertas, los miles de visitantes que dejan su ropa en los vestuarios y pueblan de bañadores y bikinis sus instalaciones se olviden del mundo real para disfrutar de las sugerentes atracciones de agua que encabeza con orgullo su tobogán gigante con 18 metros de caída y otros veinte de deslizamiento a través de un tubo que cruza un acuario preñado de todo tipo de animales marinos. Al tobogán lo acompañan numerosas pistas de deslizamiento acuático que van desde las aguas tranquilas de un rio que atraviesa el parque hasta las pendientes y rápidos pensados para los más atrevidos. Y todo sin olvidar la gigantesca playa artificial desde cuyo fondo una compleja ingeniería genera olas que pueden llegar hasta los cuatro metros. Toda una oferta capaz de pergeñar una jornada de ocio y despreocupación.

La tercera pata de este gigantesco castillo empresarial, la más joven con algo más de un año de existencia, nos facilita un viaje en barco a la vecina Gran Canaria, donde los Kiessling han levantado el Poema del Mar, un acuario situado junto al muelle de cruceros de Las Palmas. Ecosistemas marinos de superficie, ecosistemas marinos profundos y especies de agua dulce se van sucediendo en un recorrido cuidadosamente decorado para ambientar al visitante. La Jungla, Arrecife y Deep Sea son las tres etapas del trayecto. Un proyecto todavía en fase de maduración que ofrece interesantes posibilidades si el entorno portuario lo llegase a permitir.

Sólo un año después de la inauguración del Poema del Mar, la mente de los Kiessling ya tiene configurada su próxima apuesta, crear el segundo Siam Park en la ilsa grancanaria. Se trata de una idea aún pendiente de madurar pero que ya bulle en el cuaderno de ruta de los empresarios.

Wolfgang Kiessling siempre tuvo claro que atraer con sus parques de ocio al turista no sería un negocio redondo si no podía ofrecerle «fonda y comida». De esta forma compró a la cadena Melia su hotel Botánico, un cinco estrellas de lujo que mantiene una variada oferta gastronómica, desde el cómodo restaurante de sus jardines salpicados de de riachuelos con coloridas carpas exóticas hasta la cocina italiana de «Il Papagallo»; desde «La Parrilla», actualmente en obras, hasta un auténtico restaurante thailandés. Todo ello en la propia instalación hotelera. Y el más reciente de sus criaturas, el «Brunelli's», un steakhouse ubicado en el corazón de Puerto de la Cruz para degustar los mejores cortes de carnes traídas desde la Península o Sudamérica.

Como en el caso de la oferta de ocio, el grupo empresarial trabaja ya en una nueva idea orientada a aquellos que quieran pasar una semana en las instalaciones del Botánico combinando un riguroso programa dietético preparado por el chef bretón (el Slim & Wellness) con la oferta deportiva de sus gimnasios y un completísimo spa. El adusto cocinero francés garantiza resultados a quienes sigan sus instrucciones sin recurrir a pequeñas trampas en la habitación.

El conjunto de ocio, gastronomía y relax aparece como una propuesta completa que la familia Kiessling ha sabido crear y acrecentar con los años hasta convertirse en referente ineludible del turismo tinerfeño. Y todo ello sin perder su seguro de sol.