El Rey afirma que la «capacidad crítica» debe mover a las universidades

El Rey Felipe VI, junto al ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. / Foto: Efe | Vídeo: Europa Press

En su visita a Salamanca, para conmemorar los 800 años de la universidad e inaugurar un potente sistema láser destinado a la ciencia, el rey Felipe se refirió a los ideales que deben regir en los campus

DOMÉNICO CHIAPPESalamanca

Unas horas después de que unos setenta rectores refrendaran a primera hora la Magna Charta, nacida en la Universidad de Bolonia hace 30 años para orientar los objetivos futuros de las universidades mundiales, el rey Felipe exhortó a seguir los valores y principios establecidos en este documento. «Las universidades se asocian al progreso a través de conocimiento, para generar y divulgar conocimiento que enriquezca a nuestras sociedades y brinde ideales futuros para el beneficio de la humanidad, que es el beneficio de cada una y de todas las mujeres, hombres y niños», mantuvo el Rey, durante el 'Acto de adhesión a la XXX asamblea de la Magna Charta Universitarium', en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. «Ahora y en el futuro nos moverán la capacidad crítica, la unión entre docencia e investigación, la libertad académica y la interacción de culturas».

El acto servía para conmemorar los 800 años de esta alma mater. «Si hoy recibimos a representantes de 50 países es porque España abre sus brazos a quienes participan en las redes mundiales de intercambio de docentes e investigadores. Somos parte de la comunidad académica global, que Salamanca contribuyó a forjar hace ocho siglos», señaló el Rey, respaldando de esta manera a la institución universitaria española y sus rectores. «En Salamanca ponemos al día los propósitos institucionales del mejor arquetipo de la educación superior, como hicimos igualmente en el encuentro de rectores de la red Universia celebrado en mayo, cuyas conclusiones servirán para inspirar los futuros desarrollos de las instituciones universitarias».

Antes que el Rey, también intervinieron el rector de la Universidad de Bolonia, Francesco Ubertini, y el de Salamanca, Ricardo Rivero. «No deberíamos llamar universidades a organizaciones puramente mercantiles, que no tienen escrúpulos en cuanto a su calidad y rigor científico. Allí donde no se cultive el auténtico esfuerzo por aprender y enseñar, no debería aparecer ni reconocerse el nombre de Universidad», afirmó Rivero, en clara alusión a la actualidad española. «Universidad es el lugar donde mujeres y hombres aspiran a perfeccionarse mediante el conocimiento, incrementando su saber gracias a la docencia y la investigación».

El botón láser

Uno de los diez láseres más potentes del mundo está en una cámara al vacío del Centro de Láseres Pulsados (CLP) de Salamanca. Horas antes de su discurso en el Paraninfo y frente a 14 monitores y un botón, el rey Felipe inauguró el sistema Vega, construido de titanio y zafiro que, además de tener una enorme velocidad (de 30 femtosegundos, el tiempo que tarda la luz en traspasar un folio), puede disparar una vez por segundo. Sólo tres instrumentos de este tipo son capaces de alcanzar tal intensidad.

«El láser se desarrolla y se transporta en línea en un espacio vacío», le explicó Giancarlo Gatti, director del área científica del CLP, al rey Felipe y la reina Letizia. «Emite luz infrarroja que no es posible ver, excepto por las cámaras científicas que tenemos instaladas, capaces de medir el pulso». Después de la explicación, el Rey colocó el dedo en el clic, frente a la gran pantalla donde se podría 'ver' el láser, y que recogería la grabación del punto exacto donde chocaría.

-Impactará una placa de acero -afirmó Gatti.

-¿La luz que veremos es del impacto? -preguntó el Rey.

-Veremos parte de la luz que se difunde en la ventana; una luz muy intensa -ratificó Gatti, que se alejó para comprobar que estaba todo preparado al otro lado de la pared.

«Atentos, ¿eh? ¿Hay cuenta atrás?», bromeó el Rey, mientras esperaba la señal para disparar el láser.

Un par de segundos después de pulsar el botón, la pantalla se fundió en blanco un instante y volvió a la imagen estática anterior. Este singular sistema -que permitirá la investigación de la aceleración de partículas, teorías astrofísicas, nuevos esquemas de fusión nuclear, búsqueda de neutrinos y detectores de radiación- ni siquiera fue como un flash de cámara portátil. La incredulidad duró unos largos segundos, en los que nadie se movió, el Rey parecía dudar de haber presionado bien, o si debía volver a intentarlo.

«Esa es la luz», intervino, por fin, Gatti para romper la incertidumbre. «Lástima que no se ha escuchado el golpe». El láser «ultrarrápido y ultrapotente» ha sido inaugurado.

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