Tini Areces: Compromiso, pasión y eficacia

Nunca pudo abstraerse de su condición de gijonés. Ni antes ni después de ser alcalde. Todo lo relativo a la ciudad le interesó

ANTONIO TREVÍN

Compromiso personal, pasión política y eficaz gestor, son las tres cualidades que siempre admiré en Tini.

Era maestro en Purón cuando se hizo cargo de la Dirección Provincial de Educación en Asturias. Con él llegó un vendaval de aire fresco, pleno de solidaridad y modernidad, que agradeció toda la enseñanza asturiana. Especialmente los maestros que contábamos con escasos y obsoletos medios.

Antes, en la dictadura, dio la cara. De la Transición asturiana fue actor protagonista. Un referente respetado a derecha e izquierda. Primero desde el PCE. Después, libre de militancia política, su compromiso continuó con la misma intensidad. Con la educación, primero, con Gijón y Asturias después. En todos los casos con unos envidiables compromiso y eficacia en la gestión.

El 'insistencialismo' lo caracterizaba. Cuando perseguía un objetivo político era temible. No había quien lo parara. Fui testigo de una situación que lo demuestra. El Rey emérito celebró sus 75 años con una cena a la que invitó a los diferentes gobiernos de España y los presidentes autonómicos de nuestra democracia. El café se tomó de pie, en corrillos. El Rey y el presidente de España departían solos. Vi acercarse a Tini. Se incorporó a su aparte. Durante un buen rato. Nada más despedirse, ambos me hicieron una señal para que me acercara. «Delegado –me indicó Zapatero–, ¿a que no te imaginas qué vino a plantearme Tini?». Ante mi silenció continuó, «¡la financiación de la autovía La Espina-Ponferrada!». Juan Carlos se «tronchaba», pero José Luis no daba crédito al atrevimiento. Fui testigo de más de sus «quintos grados» buscando inversión para dicha carretera.

Nunca pudo abstraerse de su condición de gijonés. Ni antes ni después de ser alcalde. Todo lo relativo a la ciudad le interesó. Por suerte. Desde la Laboral a la playa de El Arbeyal. Desde El Musel al Sporting.

Y desde Gijón se despidió. Con el coraje de siempre. Defendiendo lo que creía y lo que había hecho. Por más que algunos adversarios políticos desarrollaran una auténtica cruzada de insidias y falsas noticias para desprestigiarlo, nunca lograron doblegarlo.

Descansa en paz, amigo y compañero. Nos queda tu ejemplo. Y el orgullo de haber compartido, contigo, ideas, proyectos y cultura política.

 

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