Los candidatos asturianos, listos para la campaña

Ignacio Prendes, Sofía Castañón, Adriana Lastra y Paloma Gázquez, a la entrada del aeropuerto de Asturias./Fotos: Daniel Mora y José Simal
Ignacio Prendes, Sofía Castañón, Adriana Lastra y Paloma Gázquez, a la entrada del aeropuerto de Asturias. / Fotos: Daniel Mora y José Simal

Los candidatos abren la pugna por un escaño en el Congreso ante una legislatura decisiva para Asturias | La transición energética, el remedio al declive demográfico o la nueva financiación autonómica, en la lista de prioridades

Andrés Suárez
ANDRÉS SUÁREZ

Las elecciones del próximo día 28 no son unas elecciones cualquiera porque los retos que afronta el país, y por tanto el Principado, no son unos retos cualquiera. En esta ocasión el debate no se limita a cuestiones puntuales, que en ningún caso quiere decir menores, como el impulso definitivo de las grandes infraestructuras pendientes -la variante de Pajares- o el futuro de un sector concreto como la minería. Asuntos que en buena medida carecen aún de una solución definitiva, y que por tanto volverán a asomar en esta campaña que está a punto de comenzar, pero que ahora aparecen oscurecidos por otros problemas de mayor dimensión que apuntan la hipótesis de una reconversión social y económica de Asturias. La transición energética hace tiempo que dejó de plantearse como una dicotomía 'carbón sí, carbón no' para convertirse en un proceso irreversible del que solo se discuten los plazos, y cuyo impacto sobre el potente sector industrial de la comunidad es imprevisible.

La sangría demográfica amenaza con convertir la región en un vasto desierto salpicado únicamente por un puñado de núcleos urbanos preferentemente agrupados en el área central. A estas incógnitas deberá dar respuesta el Gobierno que salga de las urnas el 28-A, atendiendo al reparto de escaños en el próximo Congreso. Por un puesto en el mismo pelean los candidatos asturianos que ilustran esta crónica -Adriana Lastra, del PSOE; Paloma Gázquez, de PP-Foro; Sofía Castañón, de Unidas Podemos; e Ignacio Prendes, de Ciudadanos- y que aspiran a un asiento en las Cortes para traerse desde Madrid, cada uno según su criterio, las soluciones que Asturias necesita.

Son unas elecciones más inciertas que nunca. El argumento suena a tópico porque la incertidumbre cotiza al alza en los mercados políticos desde que se generalizó la irrupción de nuevos partidos y los tiempos en que PSOE y PP se repartían alternativamente la mayor parte de la tarta pasó a ser cosa del pasado. Pero no hay tópico que valga porque a la fragmentación actual hay que añadir un nuevo actor en escena, Vox, que endurece sobremanera la competencia por la derecha. En clave estrictamente asturiana hay que añadir, además, la presencia de Foro como aliado en las urnas del PP, y el impacto sobre el escenario electoral de la imparable sangría demográfica que sufre la comunidad: de ocho escaños en juego se ha pasado a siete. Más fuerzas políticas en liza, pues, y menos poder a distribuir. Un cóctel explosivo.

Paloma Gázquez (PP)

El PP, en coalición con Foro como ya sucedió en las elecciones de 2015 y 2016, quiere hacer pivotar esta campaña sobre el valor de la experiencia, de la gestión pasada como garantía de futuro. De ahí que el mensaje elegido por Paloma Gázquez sea 'Valor seguro para Asturias', en referencia al éxito que según su parecer ha representado para la región anteriores gobiernos populares.

Los indecisos

Una mezcla a la que también hay que agregar otros dos ingredientes irreversiblemente ligados. Por un lado, el hastío de una sociedad que desde hace tiempo -así lo reflejan las encuestas- ve a la política y a quienes la practican más como un problema que como una solución. Por otro, en conexión con lo anterior, las dudas que atenazan a buena parte de la población a la hora de decantarse por una u otra opción en las urnas. Un 44% de los posibles votantes asturianos no sabe hoy, a poco más de dos semanas de las elecciones, en quién depositar su confianza y, por tanto, arropar con su voto. Un dato que pone en cuarentena cualquier sondeo o análisis demoscópico, el último, el que esta semana ha hecho público el CIS.

Cada partido intenta moverse en estas arenas movedizas como mejor puede. El PSOE lo hace a caballo de unas encuestas que, pese a los matices antes citados, lo sitúan muy por delante de sus competidores, y también de la teórica ventaja que otorga que el candidato, Pedro Sánchez, sea el inquilino de la Moncloa. Los términos que la cabeza de lista por Asturias, Adriana Lastra, utiliza en el mensaje que acompaña su fotografía son muy ilustrativos del mensaje electoral que van a desplegar los socialistas. Palabras como 'progreso', 'igualdad' o 'justicia social' representan el intento del partido del puño y la rosa de presentarse ante los votantes del Principado como la opción que representa un auténtico 'giro social', frente a las posiciones más mercantilistas y próximas a los poderes económicos que afean a las fuerzas de la derecha.

Adriana Lastra (PSOE)

El PSOE ha sustentado el proyecto político que encarna Pedro Sánchez sobre la idea de un 'giro social', sobre el argumento de anteponer a cualquier otra cosa valores ciudadanos como la igualdad, el progreso o la justicia social. Son esos precisamente los términos empleados por Adriana Lastra, candidata y vicesecretaria general, en el mensaje acompaña a su fotografía.

Corregir los errores

En una campaña marcada por una profunda polarización entre la izquierda y la derecha, el PSOE pelea en el primero de esos dos espectros ideológicos con Unidas Podemos, la confluencia de Podemos e IU. El reto que afronta el partido que en el plano estatal lidera Pablo Iglesias, y al que en el Principado pone cara como cabeza de cartel Sofía Castañón, es mayúsculo: convencer a quienes en su momento respaldaron esta opción y se sienten decepcionados de que se han detectado y corregido los errores y que la presencia de Unidas Podemos en el próximo Congreso será clave para el ciudadano de a pie. El mensaje elegido por Castañón para este reportaje va en ese sentido y representa una apuesta por recuperar para Asturias la gente y el talento perdidos, en el marco de una comunidad «sostenible».

Las encuestas, siempre con ese freno que representa el elevado porcentaje de indecisos, apuntan a un PSOE bastante por delante de Podemos. Y, en el ámbito de la derecha, presentan una pugna más apretada entre la coalición PP-Foro y Ciudadanos, con el interrogante que representa Vox, que a buen seguro tendrá una amplia representación en el Congreso pero cuyo éxito en la circunscripción asturiana está todavía por ver. Los sondeos se dividen entre los que le asignan un escaño y los que le dejan fuera.

Sofía Castañón (Unidas Podemos)

Una Asturias «sostenible» a la que puedan regresar aquellos asturianos que, por unas u otras razones, han tenido que dejar la región. Es la reflexión que deja la candidata de la confluencia Podemos e Izquierda Unida, Sofía Castañón, que quiere hacer compatible una región próspera económicamente y respetuosa medioambientalmente que acoja todo el talento que una vez tuvo que huir.

En esta campaña, el PP quiere jugar la baza de la experiencia, de que es mejor confiar en aquello conocido que en experimentos cuyo éxito puede resultar dudoso. El eslogan escogido por su candidata, Paloma Gázquez, representa a las claras esa filosofía: 'Valor seguro para Asturias'. Quieren los populares aferrarse a un espíritu de remontada, una vez que las encuestas apuntan a un retroceso que situaría al PSOE por delante en Asturias y en España, pero para conseguirlo necesitan, en primer lugar, calmar las tempestades internas. Existen dudas de que el liderazgo nacional de Pablo Casado haya cuajado, y en el Principado las tormentosas relaciones entre la presidenta, Mercedes Fernández, y la aspirante al Principado, Teresa Mallada, están lejos de amainar. Suavizar esas asperezas para presentarse ante el electorado como un partido unido es clave.

Con Vox en la recámara, la pugna del PP con Ciudadanos por el liderazgo de la derecha es dura. Ninguno de los dos partidos duda de que si los números dan y se puede repetir en España la experiencia de Andalucía -gobierno de ambas fuerzas con el visto bueno de la organización de Santiago Abascal- la operación cuajará, así que la clave es, pensando en esa posibilidad, quién queda por delante y se sienta en la Moncloa. En esta competición, el partido naranja, con Albert Rivera a los mandos e Ignacio Prendes como su número uno en Asturias, se presenta como la opción libre de los lastres del pasado -en forma de corrupción- que achacan al PP, y como la alternativa que garantice una España igual para todos y «sin privilegios», como reza el mensaje elegido por Prendes y que acompaña su fotografía. Un argumento escogido con toda la intención, teniendo en cuenta que Ciudadanos hace bandera de la necesidad de que nadie -en referencia directa a Cataluña- obtenga ventajas -en el reparto de la financiación autonómica- a costa de otros territorios, caso de Asturias.

Ignacio Prendes (Ciudadanos)

La reflexión escogida por Ignacio Prendes refleja en buena medida el discurso sobre el que se sustenta la irrupción de Ciudadanos en el plano político estatal y asturiano. Una apelación a un país «sin privilegios», con el debate sobre Cataluña de telón de fondo, en el que primen valores como la unidad, la igualdad y la regeneración de la vida política.

La clave de la financiación

Asturias se juega pues su futuro en el corto y medio plazo en un puñado de asuntos. Esa financiación autonómica es uno de ellos, toda vez que prácticamente ocho de cada diez euros del presupuesto regional llegan por esa vía, que al actual modelo de reparto le saltan las costuras y que ante su previsible actualización todo son incógnitas por las diferentes exigencias y expectativas de unas y otras comunidades. El Principado se juega mucho en el envite, en muchos aspectos y singularmente en lo relativo al sostenimiento de sus servicios básicos, en todo el territorio y especialmente en el medio rural, cada vez más despoblado y envejecido y donde el coste de la sanidad, la educación y los servicios sociales es, en consecuencia, cada vez mayor. Como se puede ver, todo está interconectado.

Mucha de esa gente que dejó el medio rural en busca de oportunidades laborales en la gran ciudad acabó en un sector industrial tradicionalmente pujante en Asturias cuyo futuro es ahora pasto de las dudas, al albur de una transición energética cuyo impacto real nadie es capaz de medir. Quien más activo ha sido en este capítulo, el PSOE, sostiene que se están dando los pasos hacia un modelo más 'verde' y sostenible y con nuevas oportunidades para la comunidad en el que la industria también tendrá cabida. Otros partidos, por contra, critican las prisas de un proceso que, sin que se embride el elevado coste de la energía, amenaza con llevarse por delante una cuota nada despreciable del PIB regional. El rumbo a emprender se definirá a partir del 28-A y ese día los asturianos tienen mucho que decir.

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