Los CDR desafían a la Generalitat cortando la AP-7 en Tarragona

Un centenar de activistas de los CDR impiden el paso en la calzada de la AP-7./EFE
Un centenar de activistas de los CDR impiden el paso en la calzada de la AP-7. / EFE

Artur Mas recrimina a Torra su actidud y advierte que un presidente no debe alentar a los radicales frente a los Mossos

CRISTIAN REINOBarcelona

Los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), activistas que van más allá de las manifestaciones como forma de protesta, se sienten fuertes. Cuentan con el aval del presidente de la Generalitat, que ha anunciado una purga en la cúpula policial de los Mossos como consecuencia de las cargas del pasado jueves en Girona y Terrassa. Y este sábado protagonizaron una movilización en la autopista AP-7 que anticipa una nueva campaña de protestas, posiblemente cada vez más contundentes de aquí al juicio por el 1 de octubre, pasando por la posible huelga de país el 21-D para responder a la celebración ese día del Consejo de Ministros en Barcelona.

Los activistas secesionistas cortaron la autopista que recorre Cataluña de norte a sur y que une Francia con España y el litoral del Levante y expresaron su intención de que la protesta fuese «indefinida». No lo fue porque la desconvocaron en torno a las 23:00 horas, pero además de un caos circulatorio lograron un golpe de efecto. De hecho, recibieron el apoyo de otras 150 personas que por la noche bloquearon la Avenida Diagonal de la ciudad condal.

El corte tuvo lugar a la altura de La Ampolla, al sur de Tarragona, y la iniciativa amenazaba con provocar este domingo un caos circulatorio en la principal red viaria del este de España, en plena operación retorno del puente de la Constitución.

 Los CDR, que esta semana han estado en el ojo del huracán por sus actuaciones radicales en Terrassa y Girona, donde activistas encapuchados se enfrentaron a los Mossos utilizando la violencia, lo que fue respondido por los antidisturbios con un nivel similar de contundencia, llamaron este sábado a que la protesta se extienda a más carreteras de Cataluña y anunciaron que no cesarían en sus protestas -aunque al final sí lo hicieron- hasta que se hagan efectiva la república y los dirigentes secesionistas que están presos salgan de la cárcel. También exigieron la dimisión del consejero del Interior, Miquel Buch, como responsable de los Mossos y de las cargas del jueves, que causaron decenas de heridos, entre ellos una diputada de la CUP.

Tirón de orejas a Torra

La actuación de los Mossos ha provocado la primera gran crisis de gobierno en el ejecutivo de Torra, que mañana se reunirá con el consejero del Interior para cortar cabezas en la cúpula policial. Torra, enfrentado con Miquel Buch y con los sindicatos de la Policía catalana, que consideran que no ha defendido al cuerpo en la polémica de esta semana, sino que se ha puesto del lado de los CDR, una opinión que comparten los grupos de la oposición, recibió este viernes un toque de atención muy serio del expresident Artur Mas. El dirigente nacionalista le espetó que la función de los jefes del Ejecutivo no es alentar a los CDR a que aprieten en las movilizaciones, como hizo el actual presidente el pasado 1 de octubre, justo el día en que la manifestación independentista acabó con un intento de asalto por las bravas al Parlamento catalán. Mas defendió a Buch en su pugna con Torra.

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