Marlaska mira a Rubalcaba mientras hace un guiño al LGTBI

Zoido traspasa la cartera a Grande-Marlaska./Óscar del Pozo (Afp)
Zoido traspasa la cartera a Grande-Marlaska. / Óscar del Pozo (Afp)

Evita mojarse con el futuro de los presos de ETA y se compromete a trabajar «dentro de la diversidad»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Sí, evidentemente. Fue Juan Ignacio Zoido, el ministro saliente, el que le entregó la cartera del Ministerio del Interior a Fernando Grande-Marlaska. El protocolo mandaba. Zoido, abrazo incluido, le deseó suerte y el nuevo titular de Interior le correspondió con miradas cómplices. No hubo tensión. Todo natural entre dos jueces.

Pero en realidad, Marlaska, como todo el mundo que asistió a su toma de posesión, miraba de reojo a las primeras filas de la platea del 'salón azul' del Ministerio del Interior. Allí -y sin justificación aparente porque han pasado después de él otros dos ministros por la sede de Castellana 5, además de Zoido- estaba Alfredo Pérez Rubalcaba. El que fuera ministro del Interior con Rodríguez Zapatero entre abril de 2006 y julio de 2011 reapareció en un acto tras años al margen de la política.

Rubalcaba casi eclipsó a Marlaska en su día grande, hasta el punto de que el nuevo ministro dedicó más tiempo a su remoto predecesor que a su propia familia (incluido su marido Gorka) o a los mandos de las fuerzas de seguridad (sobre todo de la Policía, porque en la Guardia Civil los nombramiento importan menos) que se mostraban ansiosos por saludar al nuevo ministro.

Lejos, muy lejos, quedaron ayer aquellos días de 2006 en los que Marlaska puso contra las cuerdas al Gobierno al que pertenecía Rubalcaba con la investigación del 'chivatazo' a ETA.

El exjuez de la Audiencia Nacional no defraudó en su primeras palabras al frente del Ministerio del Interior. Fue él mismo. Un discurso absolutamente plano, que no dejó entrever por dónde va a ir su gestión. Más allá de hacer un guiño al colectivo LGTBI, al prometer que defenderá los derechos y libertades «dentro de la diversidad», se limitó a señalar de forma institucional que «todos vamos a trabajar para generar lo que la Constitución nos exige, un Estado de derecho». Ni una pista.

La falta de contenido de peso en su discurso, hizo a los exégetas del Ministerio del Interior interpretar la presencia de Pérez-Rubalcaba, y las atenciones que Marlaska le dedicó, como una referencia. No faltaron quienes recordaron que el penúltimo ministro del Interior de la época de Rodríguez Zapatero fue quien puso en marcha la 'vía Nanclares' para promocionar la disidencia dentro del frente carcelario de ETA, promoviendo los acercamientos y beneficios penitenciarios.

 Ficha

Ministerio: Interior

Nacimiento: Bilbao, 1962.

Trayectoria: Juez en Santoña, presidente de sección en Bilbao, magistrado en la Audiencia Nacional, presidente de la Sala de lo Penal en ese tribunal y vocal de CGPJ.

Retos: Presos de ETA y reforma de la 'ley mordaza' y lucha antiyihadista.

 

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