La retirada del escaño a Torra consuma la fractura entre las fuerzas independentistas

Torra pide la palabra en el pleno de este lunes del Parlamento catalán. / AFP

Torrent impide votar al presidente de la Generalitat y JxCat acusa de «traición» a los hasta ahora socios republicanos

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo no está en el escenario de octubre de 2017 pero la batalla interna no decae y este lunes convirtió la Cámara catalana en un caos. Un ensayo de la campaña electoral para unas autonómicas que no tardarán mucho en ser convocadas. JxCat y ERC llegaron al pleno, el primero del año, asegurando que defenderían hasta las últimas consecuencias la condición de diputado de Quim Torra. La Junta Electoral Central dio el jueves pasado 48 horas al Parlamento autonómico para retirar el escaño a Torra y enviar el certificado de la persona que le sigue en la lista electoral de JxCat.

Sin embargo, las proclamas previas no se cumplieron y el presidente de la Generalitat perdió este lunes su escaño. Ya no es diputado. Otra cuestión es si la pérdida de su condición de parlamentario implica dejar de ser presidente de la Generalitat. La Cámara catalana tenía que votar el presupuesto del Parlament y Torra se quedó sin votar. En solidaridad con el jefe del Ejecutivo, su grupo parlamentario decidió en bloque no votar (el president ni siquiera estuvo presente en el hemiciclo durante la votación) y por primera vez las cuentas del hemiciclo autonómico, una votación que otrora era un mero trámite, no salieron adelante.

Una vez más, JxCat cargó con Roger Torrent, un dirigente con peso en ERC, quien hace dos años ya cerró el paso a Carles Puigdemont impidiendo que fuera investido presidente de la Generalitat de forma telemática. Los nacionalistas plantearon el debate de este lunes como una defensa de los derechos de Torra y de la soberanía del Parlament. Sin embargo, Esquerra no accedió a seguir la estrategia de choque con la justicia de sus socios desde el argumento de que hay que preservar las instituciones. Si Torra, inhabilitado como diputado, ejercía su voto, Ciudadanos y el PP habían advertido de que impugnarían las votaciones. Los liberales elevaron este lunes el tono contra el presidente catalán, y desde su bancada naranja le gritaron «delincuente» y exigieron su destitución al frente de la Generalitat.

Una vez más chocaron las dos estrategias del independentismo. JxCat apuesta por la vía unilateral y estaba dispuesta a desobedecer. ERC, en cambio, ha optado por una vía más pragmática e insiste en que no hace falta aumentar la nómina de querellados, procesados y encarcelados. Torrent estaba avisado con una denuncia por desobediencia si no atendía el requerimiento de la Junta Electoral Central. La diferencia entre las dos posiciones provocó un enfrentamiento muy duro entre ambos socios y la legislatura queda herida de muerte. La división, apuntaron fuentes independentistas, es irreversible. «Todos estamos ya en modo elecciones», apuntaron fuentes de la cúpula secesionista.

La carta del secretario

La política catalana permanecía pendiente de la decisión de Torrent y el desenlace se consumó en dos actos. Primero, fue un movimiento del secretario general del Parlament, Xavier Muro, con una carta a los miembros de la Mesa de la Cámara en la que les anunciaba que había puesto en marcha los mecanismos legales para que «se proceda a dar cumplimiento a lo acordado por la Junta Electoral Central con fecha 3 de enero de 2020, realizando a tal fin todos los trámites necesarios para hacer efectiva la pérdida de la condición del diputado de Quim Torra». «Hoy mismo he atendido el requerimiento de la Junta Electoral Provincial que me instaba a que, en el plazo de dos días, enviara el certificado de la persona que consta como siguiente en la lista electoral de JxCat», según la carta enviada a la Mesa del Parlament. Desde el entorno de JxCat hablaban de «escándalo» por el hecho de que un funcionario de forma unilateral decidiera retirar el acta al presidente de la Generalitat.

Los consejeros y diputados de Esquerra no aplaudieron a Torra en sus quejas por perder el escaño

Poco después, se reunió la Mesa del Parlament, que se limitó a no desacreditar a Muro y validó su decisión. Por omisión, ya que según apuntaron fuentes parlamentarias las resoluciones judiciales no se votan, se ejecutan. JxCat cargó con dureza contra el presidente de la Cámara, a quien responsabilizaron de que Torra se quedara sin escaño. Los posconvergentes acusaron a Torrent de haber sellado un acuerdo con los grupos de la oposición, PSC y Ciudadanos, para impedir el voto a Quim Torra. Todo esto por la mañana.

Por la tarde estaba fijado el pleno, donde ya Torrent anunció lo que JxCat no quería oír: «Hoy no se contabilizará el voto del señor Torra». El presidente de la Generalitat tomó la palabra (tiene derecho a intervenir en un pleno en el momento que considere oportuno), amenazó con elecciones si Esquerra no da marcha atrás y a partir de ahí se desencadenó una batalla entre JxCat y ERC que sumió el Parlament en un caos con tres interrupciones, peticiones de reunir a la mesa y la junta de portavoces y la suspensión abrupta del pleno hasta la semana que viene.

Los posconvergentes querían que Torrent incluyera en el orden del día una votación para que la Cámara se posicionara sobre si Torra había perdido o no su escaño. La votación no se celebró, pero queda pendiente.