La CUP llama a paralizar Cataluña desde el inicio del juicio del 1-O

El diputado de la CUP, Carles Rivera./Efe
El diputado de la CUP, Carles Rivera. / Efe

Un sindicato secesionista ha convocado una huelga general para el 21 de diciembre

CRISTIAN REINO

Quim Torra habló en su día de otoño caliente en las calles catalanas, pero más bien será un invierno caliente. Los sectores más radicales empiezan a enseñar sus cartas y ponen el foco de las movilizaciones en dos puntos: el 21 de diciembre, con motivo de la celebración en Barcelona del Consejo de Ministros, y el inicio del juicio a los líderes del 'procés'. La CUP llamó hoy a paralizar Cataluña desde el primer día del juicio, cuyo inicio está previsto para mediados de enero. Hay quien incluso va más allá, como el padre del exconsejero Raül Romeva, que ha sugerido impedir a través de movilizaciones el traslado de los políticos presos a Madrid para las vistas.

El debate en el independentismo gira en torno a cuándo es el momento de empezar una nueva escalada contra el Gobierno central. Quim Torra siempre ha sido partidario de esperar a las sentencias, pero los CDR, la ANC y la CUP le acusan de inacción y piden que se adelante a los fallos judiciales. Los anticapitalistas le presionaron hoy y anunciaron una campaña de movilizaciones permanentes, el calendario lo concretarán el 19 de diciembre, un día después de que se celebre la vista previa al juicio en el Supremo.

«¡Alcémonos y parémoslo todo! ante el recorte de derechos civiles, políticos y sociales», expresó ayer el portavoz de la CUP en la Cámara catalana, Carles Riera. Paralizar la economía catalana como medida de presión al Gobierno central para que negocie un referéndum es una vieja aspiración de la izquierda independentista que ya fue defendida en el pasado, entre otros, por Oriol Junqueras.

Calentando la cita

El referente para la CUP es «la huelga de país» que el independentismo celebró el 3 de octubre de 2017 como respuesta a las cargas policiales en el referéndum del 1-O. Ese es el modelo además que ha inspirado a la Intersindical-CSC, sindicato próximo a la CUP, a convocar una huelga general de dos horas para el 21 de diciembre en protesta contra la presencia del Consejo de Ministros en Barcelona. Los CDR llevan días calentando la cita.

Se trata de una huelga como la del 8-N del año pasado, un día después de la orden de ingreso en prisión de los líderes del proceso, y que fue convocada por la Intersindical y acabó siendo de reivindicación política. La jornada derivó en incidentes con ocupación de carreteras y vías del AVE. La ANC lleva días llamando a reservarse el 21-D como día de lucha. El Gobierno catalán, mientras, evitó rechazar la huelga. «El Govern no convoca huelgas ni es tampoco su trabajo compartirlas o no», dijo Elsa Artadi.